La BOS se hace bosque: la temporada 2026-27 de la Sinfónica de Bilbao
La BOS se hace bosque: la temporada 2026-27 de la Sinfónica de Bilbao
Una orquesta es, ante todo, un conjunto: un grupo que toca junto, que vive junto y que, en el mejor de los casos, respira junto. Pero la Bilbao Orkestra Sinfonikoa (BOS) ha querido ir un paso más allá en la presentación de su temporada 2026-2027 y ha encontrado la metáfora exacta para definirse: el bosque.

Bilbao Orkestra Sinfonikoa
Bajo el título Basoa y con el eslogan BOSquémonos, acuñado por la escritora Leire Bilbao —que acompañará el ciclo desde la literatura con sus textos—, la BOS se propone ser un bosque abierto, diverso y frondoso, en el que cada árbol, cada instrumento y cada oyente conserva su identidad sin dejar de pertenecer al conjunto. La idea no es meramente decorativa: el bosque, recuerdan sus responsables, está en el origen mismo de la madera de la que nacen los instrumentos, desde las cuerdas a los vientos y el arpa, y también de la batuta que los gobierna.
El leitmotiv se despliega en diecisiete propuestas sinfónicas distintas, en las que de un modo u otro la idea del bosque actúa como hilo conductor. El recorrido va de Los murmullos del bosque de Wagner a la Pastoral de Beethoven, pasando por la Sinfonía Fantástica de Berlioz, el estreno de Oma, de María Eugenia Luc —encargo de la propia orquesta—, y la recuperación en versión de concierto de la ópera Guernica, de Paul Vidal, ambientada en la villa foral durante la segunda guerra carlista: un proyecto ambicioso que contará con José Miguel Pérez Sierra en el podio y Pablo Viar en la parte escénica, y al que se suma la interpretación de Das Eismeer, del bilbaíno Eduardo Soutullo.
Es, como se ve, una temporada que busca el equilibrio entre lo conocido y lo nuevo, entre el repertorio esencial y la música de nuestro tiempo, sin renunciar a ese compromiso de servicio público que le encomiendan la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao.
En el capítulo de las batutas, la gran noticia es el regreso de Juanjo Mena, titular de la orquesta entre 1999 y 2008, que vuelve a casa tras años de exitosa carrera internacional. Le acompañan directores ya habituales en Bilbao, como Lorenza Borrani, Pablo González, Markus Stenz, Iván López-Reynoso, François López-Ferrer, Eduardo Strausser o Unai Urrecho, y nombres ilustres que se suman por primera vez: Françoise Leleux, Fabio Biondi, Nicolò Umberto Foron o Chloé van Soeterstéde. Un plantel de lujo, sin duda, que garantiza variedad de estilos y escuelas en el podio.

Juanjo Mena vuelve a ponerse al frente de la BOS
La nómina de solistas es igualmente generosa. Encabezan la lista vocal Vanessa Goikoetxea y Xabier Anduaga, dos de las voces vascas con mayor proyección, seguidas de una larga relación de cantantes entre los que figuran Sofía Esparza, Mikeldi Atxalandabaso, Carmen Artaza, Jeanne-Marie Lelièvre, Marifé Nogales, Roberta Diamond, Emmanuel Franco y Fernando Latorre.
En el terreno instrumental, el piano Joaquín Achúcarro tendrá inquilinos de excepción: Claire Huangci, Curtis Phil Hsu, Boris Giltburg y un Javier Perianes que además ejercerá como director y solista. El violonchelo contará con doble presencia de campanillas, Asier Polo y Nicolas Altstaedt, mientras que en el violín brillarán Francesca Dego, Alexandra Conunova y la concertino Giulia Brinckmeier, que se asoma por fin al primer plano como solista. Dos agrupaciones corales, la Sociedad Coral de Bilbao y Leioa Kantika Korala, completarán los efectivos en los programas que lo requieran.
No faltan tampoco las propuestas paralelas que han hecho de la BOS una institución permeable a su entorno. ZinemaBOS traerá la proyección de E.T., el extraterrestre con la banda sonora de John Williams interpretada en directo, un regalo de Reyes para todos los públicos. Se celebrará el segundo centenario del nacimiento de Beethoven con textos leídos por Eneko Sagardoy, y el programa social BOSkide llegará a hospitales y residencias.
La orquesta saldrá de su sede con los Conciertos por Bizkaia, visitando localidades como Orduña, Getxo o Gorliz, participará en la Quincena Musical de San Sebastián y en el Festival de Santander, y mantendrá sus colaboraciones con ABAO, el Teatro Arriaga, Ura bere bidean o Musika Música.
Mención aparte merece la temporada de cámara, que ofrece en los lunes del Palacio Euskalduna —Sala 0B, a las 19:30— un encuentro más íntimo entre el público y los músicos. El repertorio esencial está asegurado con Schumann, Brahms y Mozart, y un programa dedicado a Beethoven en su bicentenario; junto a ello, propuestas novedosas como las de Gorka Hermosa o el delicado programa de lied que ofrecerán el barítono Stephan Loges y el pianista Antonio Oyarzábal, con atención a importantes compositoras inglesas y alemanas. La pianista Claire Huangci y el guitarrista Pablo Sainz Villegas, este último con miembros de la orquesta, completan una oferta variada y de calidad.
En suma, la BOS se presenta como bosque: abierto, itinerante y generoso, un espacio de respeto y convivencia en el que, semana a semana, el público podrá encontrar la mejor música interpretada al más alto nivel. Los abonos de temporada completa saldrán a la venta el 6 de julio, los reducidos el 15 de julio y las entradas sueltas el 14 de septiembre. Seamos, pues, bosque, juntas y juntos.
Un otoño de despedidas abre la temporada de la BOS
La Bilbao Orkestra Sinfonikoa inaugurará su temporada 2026-27 con un programa de hondo perfume crepuscular, de esos que dejan al oyente con el alma en vilo. Serán dos conciertos, los días 1 y 2 de octubre a las 19:30 en el Palacio Euskalduna, y abrirán el curso bajo el signo del bosque con el Waldweben —los murmullos del bosque— de la ópera Sigfrido de Wagner, una página de prodigiosa orquestación que acompaña los pasos del joven héroe entre el rumor de las hojas.
Le seguirá una de las partituras más emotivas jamás escritas para voz y orquesta: las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss, con la voz de la soprano Vanessa Goikoetxea y la dirección del brasileño Eduardo Strausser, en una lectura que promete ese equilibrio entre contención y entrega que exige la partitura.
El perfume nostálgico de una época en retirada que Strauss vertió en sus Vier letzte Lieder encontrará continuidad en la segunda parte con la Séptima sinfonía de Prokófiev, otra obra de despedida, pues fue la última del compositor ruso: una partitura que nos dice adiós con sencillez y una sincera sonrisa, como ha explicado la propia orquesta. Tres miradas al crepúsculo, tres maneras de despedirse, un solo arco dramático: el de la luz que se apaga con elegancia. La BOS ha querido así, con este tríptico en el que el bosque wagneriano dialoga con la nostalgia straussiana y la transparencia prokofieviana, dar la bienvenida a una temporada que promete, desde su primer acorde, emocionar con inteligencia.





















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