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Por Publicado el: 07/03/2017Categorías: En vivo

Un artista para la historia en el Liceu

THAÏS (J. MASSENET)

Gran Teatre del Liceu de Barcelona. 4 Marzo 2017

Versión de concierto

El Liceu ha programado dos conciertos de esta opera de Jules Massenet con el objetivo de volver a tener a Plácido Domingo un año más (y van 51) en el teatro. Como ocurre una y otra vez en los últimos años, la representación ha servido como vehículo para que el público dedique un auténtico homenaje de admiración a Supermán, que ha conseguido agotar las localidades del coliseo de Las Ramblas en una ópera no muy conocida, ha hecho que el publico se pusiera en pie como un resorte para ovacionarle al terminar el concierto, y, finalmente, ha convertido al Liceu en una especie de Naciones Unidas, con presencia numerosa de espectadores venidos de fuera, incluyendo un grupo numeroso y ruidoso de sus seguidores americanos.

Imagen del concierto

Thaïs volvía al Liceu como vehículo para el lucimiento de un gran artista, como ocurriera la última vez hace casi 10 años. Entonces se trataba de una gira de conciertos por Europa de Renée Fleming en el rol protagonista y con Thomas Hampson como Athanael, aunque el gran barítono americano hubo de cancelar por enfermedad. Aquel concierto se saldó con un éxito importante y eso es lo que ha vuelto a repetirse en esta ocasión. No es Thaïs una ópera de las mejores y más populares entre las compuestas por Massenet y hace falta contar con auténticos divos para subirla a un escenario. Así ocurrió en Barcelona hace 10 años y ha vuelto a ocurrir ahora. Cuando se ha representado en nuestro país sin divos excepcionales, el resultado ha sido muy distinto. Bastará recordar las representaciones en Oviedo y Las Palmas en la temporada 2007- 2008.

La dirección musical estuvo encomendada al francés Patrick Fournillier, muy familiarizado con la obra de Massenet, y que ya dirigiera a Plácido Domingo en esta misma ópera en Los Ángeles y Salzburgo, además de en el Palau de Les Arts de Valencia en Marzo de 2012. Estamos ante una auténtica garantía en este repertorio y lo ha vuelto a demostrar una vez más. Su dirección fue perfectamente adecuada a las exigencias de la partitura, cuidando al mismo tiempo a los cantantes y obteniendo un buen rendimiento de la Orquesta del Liceu, que vuelve a demostrar que su mejoría de calidad es un hecho. Es justo destacar la interpretación que de la famosa Meditación hizo el concertino de la orquesta, Kai Gleusteen. Buena también la actuación del Coro del Liceu.

Plácido Domingo y Nino Machaidze

Aunque no me cabe duda de que ha sido la figura de Plácido Domingo la que ha hecho que vuelva Thaïs al Liceu, me parece justo empezar por referirme a la protagonista que da título a la ópera, que en esta ocasión ha sido la soprano georgiana Nino Machaidze. No es la primera vez que ella acompaña a Supermán en esta ópera, ya que fue también ella Thaís en Sevilla en Octubre de 2012 junto a Plácido Domingo. Nino Machaidze resulta una convincente intérprete de la cortesana devenida en santa, para lo que le acompaña una esplendida figura y una voz adecuada, que no tiene mayores problemas para llegar al RE sobreagudo. Su inicio mostró un vibrato excesivo (siempre lo ha tenido), que fue moderando conforme el concierto avanzaba. Destacó en sus dos arias de la primera parte y en sus dúos con Athanael del tercer acto. Eché en falta algo más de contraste entre la cortesana de la primera parte de la ópera y la sierva de Dios en la parte final.

De Plácido Domingo no es fácil decir nada que no sea sabido de sobra. Efectivamente, es un milagro de la naturaleza, posiblemente irrepetible, porque mostrar esa frescura vocal a los 76 años, además de su envidiable forma física, no es fácil de entender por simples humanos. Él pertenece a esa categoría especial de artistas, que están por encima de ser catalogados como tenores o barítonos. ¡Qué más da! Su Athanael demostró que él pertenece a la categoría especial de ARTISTA y de esos hay y ha habido muy pocos en la historia de la ópera.

La presencia de Celso Albelo en Nicias no deja de ser un lujo, ya que se trata de un personaje un tanto secundario, que casi no canta sino en el primer acto. El tenor canario lo hizo bien, sin problemas de ningún tipo.

Saludos finales

En los personajes secundarios me causó una buena impresión Damián del Castillo en la parte de Palemón. No es el bajo que el personaje requiere, sino un barítono de voz atractiva y bien manejada. María José Suárez repitió una vez más su adecuada interpretación de la Abadesa Albine. Lo hicieron bien tanto Sara Blanch en Crobyle como Marifé Nogales en Myrtale. Adecuada, Mercedes Arcuri en la Encantadora.

Al conjuro de Plácido Domingo el Liceu colgó el cartel de No Hay Billetes. No creo que nadie piense que ha sido el título el que ha vendido el teatro. El público se puso en pie como un resorte al aparecer a saludar Supermán. Las mayores ovaciones fueron para él y para Nino Machaidze.

El concierto comenzó con 4 minutos de retraso y tuvo una duración de 2 horas y 45 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 8 minutos. Ocho minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 245 euros, habiendo butacas de platea entre 131 y 172 euros. La localidad más barata con visibilidad plena costaba 47 euros. José M. Irurzun

Foto: A. Bofill

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