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Por Publicado el: 17/11/2021Categorías: Noticias, Colaboraciones

El Teatro Villamarta de Jerez celebra sus primeros 25 años

El Teatro Villamarta de Jerez celebra sus primeros 25 años. En la primavera de 1924 la prensa jerezana anunciaba que el alcalde de la ciudad, Marqués de Villamarta, había iniciado el proceso para la construcción de un nuevo y moderno teatro que sustituyese al ya añoso Teatro Eslava. Se barajaron diversos proyectos arquitectónicos que apuntaban hacia un grandioso edificio exento en el solar del ex convento de la Veracruz. La ganadora fue la propuesta del arquitecto Teodoro Anasagasti, quien hubo de adaptarse a las restricciones económicas y diseñar un edificio inserto entre otras edificaciones. Se inauguró el 11 de febrero de 1928, con la presencia del general Primo de Rivera y con la representación de las zarzuelas La viejecita de Manuel Fernández Caballero y El huésped del sevillano de Jacinto Guerrero. Zarzuelas, teatro, comedias, cine y hasta cabaret serían la base de la programación del Teatro Villamarta hasta que el poco cuidado en su mantenimiento por parte de los empresarios y el paso de los años obligaron a su cierre el 30 de junio de 1986, tras una larga temporada en la que sólo se programó en su sala cine X.

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Ismael Jordi celebra 20 años de carrera en el Villamarta junto a Rubén Fernández Aguirre

El teatro había sido propiedad privada hasta entonces, pero el presupuesto necesario para su reforma excedía a las posibilidades de la propiedad, por lo que el ayuntamiento de Jerez decidió hacerse cargo del inmueble y de su restauración, con la ayuda de la Junta de Andalucía. El proyecto de reforma supuso respetar el modernista aspecto exterior, pero actualizando y modernizando todo el interior y, sobre todo, la infraestructura escénica. La solemne inauguración del nuevo Teatro Villamarta se produjo el 21 de noviembre de 1996 con un recital de Alfredo Kraus acompañado por la Orquesta Filarmónica de Turingia, con la presencia de los Duques de Lugo y el presidente de la Junta de Andalucía.

El reto

Tres meses antes, el ayuntamiento sacó a concurso el puesto de director del teatro, cargo que fue adjudicado, entre varias decenas de aspirantes, a Francisco López, con amplia experiencia previa en el Gran Teatro de Córdoba. “Fueron unos meses de infarto: además de supervisar el desarrollo del tramo final de las obras del teatro, tuve que gestionar la puesta en marcha del proyecto artístico, técnico y funcional con el que me habían seleccionado: creación y formación de equipos de producción, gestión (administrativa y presupuestaria) y técnicos; comunicación y marketing… ¡La locura! Pero fue maravilloso. Es una suerte inmensa poder participar en la puesta en marcha de un teatro, como a mí me ocurrió con el Villamarta”, recuerda Francisco López. El reto era diseñar una programación que atendiese a las diversas expectativas de la sociedad jerezana, privada durante años de espectáculos teatrales. Con todo, “fue una decisión estratégica desde el principio la apuesta clara por la presencia del teatro lírico en la programación, en condiciones homologables a las de otros géneros”. Una seña de identidad del nuevo teatro fue su apuesta por la producción propia de óperas y zarzuelas: “La producción propia era, además de una estrategia, la única vía posible para –desde la más eficiente utilización de los limitados recursos disponibles— poder ofrecer un proyecto lírico ambicioso y realista a largo plazo. Dicho esto, ¿por qué se apostó por la ópera y la zarzuela? Sostengo que son los géneros escénicos que más le demandan y más le retornan a los teatros y a los ciudadanos (especialmente, para las ciudades de pequeño y mediano formato). La ópera y la zarzuela no son un lujo: son un derecho y una inversión. La producción lírica agita el tejido socioeconómico del territorio que la promueve, ayuda a crear y sedimentar hábitos culturales y coloca en el mapa plural a ciudades que, como es el caso de Jerez, cimentan su prestigio en actividades sectoriales, como el vino, el caballo o el motor”, explica López.

La actual directora del Villamarta, Isamay Benavente, vivió todo su nacimiento desde el primer momento, ya que se incorporó al equipo de Francisco López como directora de producción en octubre de 1996. “El Balance es muy positivo en líneas generales, han sido veinticinco años intensos donde el Teatro Villamarta ha ocupado un espacio nacional e internacional. No sólo somos un teatro contenedor de proyectos dancísticos, teatrales, musicales sino que la apuesta por la producción propia nos  ha dado un sello de singularidad. Ha generado una comunidad de creadores en torno al Teatro, ha impulsado la existencia de un coro que trabaja todo el año y sobre todo ha formado a un público en la ciudad”, reflexiona Benavente. Cuando echa la vista atrás considera que “han sido veinticinco años intensos donde el Teatro Villamarta ha ocupado un espacio nacional e internacional”.

Gala musical

A la memoria de este cuarto de siglo estará dedicada la gala musical del día 26 de noviembre, ideada por quien fuese el primer director del teatro, Francisco López. “El hilo conductor, como no podía ser de otra manera, es el propio Villamarta y su Centro Lírico del Sur. He querido que sea el pasado, el presente y el futuro del proyecto lírico del teatro quienes protagonicen la gala. No será, por tanto, una gala al uso: quiero que el Villamarta ‘enseñe músculo’, orgulloso de sus veinticinco producciones propias y de los centenares de funciones ofrecidas desde su creación. Quiero que, quienes han hecho posible este ensueño lírico (solistas, directores y creadores escénicos, coristas, bailarines, actores, técnicos, etc.), se sientan protagonistas y reconocidos. Quiero, finalmente (de ahí que el formato sea el de una gala para televisión, que será grabada para su posterior emisión), que el tejido social y económico de Jerez se identifique más intensamente con el logro (el lujo) que significa tener un proyecto como el Centro Lírico del Sur: en definitiva, disfrutar de un teatro como el Villamarta; al que le deseo todo lo mejor en su veinticinco aniversario”. En la gala participarán, además de la cantaora Felipa del Moreno y de la bailaora Mercedes Ruiz, el Coro del Teatro Villamarta, la Escuela de Música y Danza Belén Fernández y la Escolanía del Conservatorio Joaquín Villatoro. Junto al tenor José Manuel Zapata toman especial relevancia las comparecencias de dos artistas líricos íntimamente vinculados al Villamarta como Ismael Jordi y Maribel Ortega. Jordi comenzó su andadura musical en el coro del Villamarta para luego dar el salto a Madrid para formarse con Alfredo Kraus. El Villamarta lo ha visto crecer en estos años y ha asistido a sus debuts más importantes (en enero cantará aquí por primera vez Manon). Define el carácter del Villamarta de la siguiente forma: “Por una parte es un trabajo muy intenso, normalmente los periodos de ensayos son muy cortos por lo que se trabaja de manera intensiva, pero a la vez también se trabaja en un ambiente muy familiar, donde siempre procuran que estés bien y que no te haga falta nada y donde el trato humano es muy importante”. En el caso de la soprano Maribel Ortega, también jerezana como Ismael Jordi, su vinculación con el Villamarta arrancó cuando se presentó en 1999 al Concurso Otoño Lírico Jerezano, en el que ganó una beca para formarse fuera. Diez años más tarde “hice mi sueño realidad al debutar en el teatro como Lady Macbeth junto a Carlos Almaguer y bajo la batuta de Miquel Ortega”. De tener que seleccionar algunos momentos especiales de su trayectoria en el Villamarta, optaría por “cuando canté Norma en el 2017 ya que fue el rol con el que debuté en mi carrera y Madama Butterfly, la última ópera antes de la pandemia en el 2019. La noche de la première fue muy emotiva y especial para mí y el público, como siempre, fue muy generoso y cariñoso en sus aplausos”. Ortega también pondera el clima de trabajo en este teatro: “Lo primero que me viene a la mente es el buen ambiente que se suele crear en las producciones. Y creo que esa filosofía de hacer sentir cómodo y a gusto al artista, como en familia, no sólo depende del equipo artístico de cada producción sino que viene del teatro empezando por su directora y el equipo de producción. A veces hay pocos días de ensayo y el trabajo se intensifica mucho, siendo muy demandante el esfuerzo de cara a las funciones y el buen ambiente y el trabajo en equipo se hace indispensable. Otro aspecto importante es que intentan contar en las producciones con artistas y directores españoles y esto es un gran valor añadido teniendo en cuenta las circunstancias que vivimos. Además basan su programación lírica en la producción propia y coproducciones con otros teatros, ofertando siempre espectáculos de calidad independientemente del género”.

Ópera, zarzuela y flamenco, las tres señas de identidad esenciales del Teatro Villamarta, articularán esta especial gala que abre el camino, cuanto menos, a otro cuarto de siglo de vida. Andrés Moreno Mengíbar

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