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Por Publicado el: 25/03/2026Categorías: En vivo

Crítica: La Pasión bachiana no es un espectáculo

La Pasión bachiana no es un espectáculo

Pasión según San Mateo, de Bach. Julian Prégardien, Evangelista; Stéphane Degout, Jesús, bajo 1; Julie Roset, soprano 1; Maïlys de Villoutreys, soprano 2; Lucile Richrdot, alto 1; William Shelton, alto 2; Zachary Wilder, tenor; Alex Rosen, bajo 2. Pequeños Cantores de la ORCAM. Pygmalion Coro y Orquesta. Raphaël Pichon, dirección. Ciclo Impacta. Auditorio Nacional. Madrid, 23 de marzo de 2026.

La Pasion según San Mateo de Bach con Raphaël Pichon. Impacta

Abrazo final entre Pichon y Prégardien

Este concierto corresponde a una gira por Burdeos, Madrid, Valencia, Zúrich, Viena y Ámsterdam. Desde el primer momento se pudo observar que Raphaël Pichon tiene criterio bachiano propio. No es cuestión de juzgar aquí algunas de sus grabaciones, muy apreciables sin duda, sino este concierto concreto en vivo. Los gestos fueron exuberantes desde el coro inicial. Enseguida se vio que la idea era desplazar a lo cantantes por todo el escenario durante sus intervenciones.

Posiblemente se trataba de entretener al público durante las tres horas de la obra, pero La Pasión no es espectáculo. La Pasión precisa interioridad, concentración, todo lo contrario al deambular por el escenario del Auditorio Nacional. El problema es que, si uno no cree en ese Bach, se hace imposible transmitirlo. Ese fue el problema de fondo de la versión de Pichón. Uno puede elegir entre una lectura mastodóntica, como hacía Karajan, y eso entra en otro concepto, pero, cuando se ofrece con menos de 40 atriles hay que ir al recogimiento y no lo hubo. A los franceses siempre les han gustado las florituras.

Por lo demás, coro y orquesta Pygmalión lucieron calidad y funcionaron todos los corales, especialmente O Mensch, bewein dein Sünde gross, final de la primera parte y el Wir setzen uns mit Tränen nieder conclusivo. Hubo la suerte de contar con el que es, probablemente, el mejor Evangelista de los últimos tiempos: Julian Prégardien. Una voz con timbre y un precioso color. Además, con un dominio completo de la parte. Toda ella cantada sin partitura. ¡Bravo!

Stéphane Degout es intérprete habitual del personaje de Jesús con Pichón. Mantuvo buen nivel hasta venirse abajo en el aria final Mache dich, meine Herze, en la que faltó volumen y matiz. Sorprendente que tuviese que cantarla con partitura. Buen nivel el resto del reparto. La soprano Julie Roset estuvo  correcta interpretativamente pero apenas audible.

En el Erbarme dich de la mezzo, que no contralto, Lucile Richrdot uno no pudo evitar recordar a Aquella Norma Procter de la Pasión que todas las Semanas Santas nos ofrecía Frühbeck de Burgos con la OCNE en el antiguo Teatro Real.

Lleno a rebosar de un público diferente al habitual del Auditorio Nacional, convocado por Impacta a través de medios no habituales, pero que supo respetar segundos de silencio tras la muerte de Jesús. Pedir ausencia de aplauso al final sería pedir demasiado: hace años se hacía en Alemania, ya no. Enorme triunfo con sonoras ovaciones y bravos.

Gonzalo Alonso

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