Josep Pons y la Novena de Mahler, en el Liceu
Josep Pons dirigirá la Orquesta del Liceu este martes 31 de marzo en una de las obras más destacadas de Gustav Mahler: la Sinfonía n.º 9. El concierto Universo Mahler: Sinfonía n.º 9, dentro del ciclo sinfónico de la Orquesta del Gran Teatre del Liceu, propone un recorrido por una de las partituras más profundas del compositor.

Josep Pons
La temporada 2025/26 marcará un punto de inflexión para la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu con la culminación de Universo Mahler, el proyecto impulsado por el maestro Josep Pons para abordar la integral sinfónica del compositor.
Tras más de catorce años al frente de la formación, Pons cierra esta etapa con dos citas destacadas: la Sinfonía n.º 9, este martes 31 de marzo, y la Sinfonía n.º 8 ‘de los mil’, el 24 de julio, concierto que clausurará la temporada y que marcará su paso de Director Musical del Gran Teatre del Liceu a Director Musical Honorario a partir de la temporada 2026/2027. Un doble gesto que combina culminación artística y homenaje a su legado.
El concierto Universo Mahler: Sinfonía n.º 9 propone un recorrido por una de las partituras más profundas y reveladoras de Gustav Mahler. Estrenada póstumamente, la Novena es una obra atravesada por la conciencia del final, pero también por una mirada lúcida y expansiva sobre el mundo. Desde la fragilidad más íntima hasta una expresividad de gran amplitud, la sinfonía articula un discurso que oscila entre la contemplación y la tensión.
La Sinfonía n.º 9 está estrechamente vinculada al momento vital del compositor. Escrita tras la muerte de su hija y el diagnóstico de una enfermedad cardíaca, que lo conduciría a la muerte cuatro años más tarde, la obra se convierte en un espacio de reflexión sobre la finitud y el paso del tiempo. En Toblach, lejos de Viena, Mahler encontró un entorno que le permitió canalizar este estado en una música que evita el dramatismo explícito para construir un relato de gran complejidad emocional.
Ya en su momento, compositores como Alban Berg reconocieron la singularidad de la partitura, destacando especialmente el primer movimiento como una de las expresiones más altas del lenguaje mahleriano. Con una duración aproximada de 1 hora y 20 minutos y sin pausa, el concierto propone una inmersión continua en los cuatro movimientos de la sinfonía, desde el Andante comodo inicial hasta el Adagio final, en el que la música se disuelve progresivamente en el silencio.






















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