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Por Publicado el: 21/06/2026Categorías: En vivo

Crítica: Quejas, temores, sin penas, pero con gloria. La OSG estrena la nueva obra de David del Puerto

Quejas, temores, sin penas, pero con gloria

A Coruña, 12 y 13 de junio de 2016, Palacio de la Ópera, Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG). Programa:  David del Puerto (N. 1964), Sinfonía nº 6 (Obra encargo de la Fundación SGAE y de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas para la Orquesta Sinfónica de Galicia. Estreno absoluto). Isaac Albéniz (1860-1909); Albéniz, Cinco piezas de la Suite Iberia: El Corpus en Sevilla (Cuaderno 1, nº 3), Málaga (Cuaderno 4, nº 1), Almería (Cuaderno 2, nº 2), El Polo (Cuaderno 3, nº 2), El Albaicín (Cuaderno 3, nº 1)

Quejas, temores, sin penas, pero con gloriaA Coruña, 12 y 13 de junio de 2016, Palacio de la Ópera, Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG). Programa:  David del Puerto (N. 1964), Sinfonía nº 6 (Obra encargo de la Fundación SGAE y de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas para la Orquesta Sinfónica de Galicia. Estreno absoluto). Isaac Albéniz (1860-1909); Albéniz, Cinco piezas de la Suite Iberia: El Corpus en Sevilla (Cuaderno 1, nº 3), Málaga (Cuaderno 4, nº 1), Almería (Cuaderno 2, nº 2), El Polo (Cuaderno 3, nº 2), El Albaicín (Cuaderno 3, nº 1)

Orquesta Sinfónica de Galicia

Con dos conciertos en el Palacio de la Ópera la Orquesta Sinfónica de Galicia ha clausurado por todo lo alto la temporada más difícil den sus 34 años de vida. Y lo ha hecho con música española de altísima calidad con presencia, por no decir abundancia, de pasajes expansivos -incluso, alegres-. Vamos, que no se echó de menos la música para difuntos, como tantos réquiems que remataron buena parte de su primera época (o primera prolongada).

Como para gustos pintan colores, hubo quien se quejó -antes del concierto, eso sí- de la ausencia del titular en un concierto de cierre de temporada; quejas estas, escasas a buen seguro, que bien pueden proceder de algún quejica semiprofesional -o amateur adelantado. También tenían su representación en el auditorio coruñés esos otros, más abundantes siempre: quienes temen enfrentarse a la peligrosa aventura de escuchar una obra contemporánea (Vade retro! Vais morrer, o demo vos leve).

Pues bien, los temores a la contemporaneidad se disolvieron con los primeros compases de la Sinfonía nº 5 de Del Puerto como un azucarillo en una fuente de agua termal. Y las quejitas de los quejicas fueron barridas como las hojas del otoño por un vendaval tras oír cómo sonó la Sinfónica dirigida por Trigueros; lo que tampoco era ninguna novedad, vamos.

david-del-puerto

David del Puerto

La Sinfonía nº 6 de David del Puerto que estrenaba la OSG corresponde a un encargo de la Fundación SGAE y la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas para la Orquesta Sinfónica de Galicia y su interpretación por esta ha supuesto su estreno absoluto. La obra del madrileño tiene esa rara virtud, que solo los grandes ejercen, de la difícil facilidad. O por decirlo de otro modo, de conseguir una música aparentemente sencilla y de notable facilidad de escucha, edificada sobre una sólida y complicada estructura que pasa desapercibida al oído de quien la escucha por primera vez.

La obra se estructura en 6 movimientos que se tocan casi sin solución de continuidad. Desde los dos primeros, Preludio y Paisaje, el contrapunto ejerce de base y argamasa del edificio sonoro. Así, la melodía -desarrollada sobre un motivo de cuatro notas- ejerce como integrador de la armonía y el ritmo; y de entre todos va surgiendo, aunque de forma menos protagonista, el color orquestal característico de obras anteriores de Del Puerto.

En el primer interludio surge un cierto predominio del ritmo y junto a la melodía contrapuntística, que luego crece muy orgánicamente. Destaca una armonía con ricas disonancias en pasajes del viento-madera, más tarde recogido por los metales en un recorrido cerrado de nuevo por las maderas con una especie de destellos de luminosas disonancias de las cuerdas en pizziccato.

La Llamada se desarrolla con ritmos binarios hermosamente sincopados y fluidas melodías en escalas de las cuerdas. Un clima sonoro como de ambientes abiertos evocará en algunos el recuerdo de la música de cine de aventuras.

En el segundo interludio la armonía se conforma por una superposición de capas sonoras. Un acorde de las cuerdas aparece  como colchón del desarrollo melódico de los vientos. Finalmente, un ambiente de cierta oscuridad sonora es desvelada por los vientos como transición al Finale,

Este es un movimiento de moderada rapidez alternante con episodios más lentos. El paso de la melodía entre instrumentos y secciones resaltó la organicidad de la escritura del compositor y guitarrista madrileño, permitiendo brillar con luz propia a los solistas de la Sinfónica; o casi obligando a su lucimiento. Destacaron el clarinete de Juan Ferrer, el oboe de David Villa y las flautas de Claudia Walker y María José Ortuño, así como los trombones, violines y  tutti orquestal.

Orquesta y director interpretaron magistralmente la obra, para satisfacción del autor y del público, si bien este no se mostró muy efusivo el viernes. Según testimonio de algunos aficionados que repitieron, el del sábado -como es habitual- ovacionó con más largueza.

Una reflexión final. Se suele comparar (todos lo hemos hecho en alguna ocasión) la estructura de algunas sinfonías con la arquitectura de catedrales. La de esta Sexta de Del Puerto es tan orgánica que podría ser más adecuada la comparación con un inmenso jardín en cuyo dentro destacara un zigurat también ajardinado. También por su fácil escucha, que nos sugiere el contraste entre las suaves rampas de este tipo de construcciones con las empinadas escaleras de caracol de tantas torres catedralicias.

Dejo para un próximo texto la crítica de la segunda parte del concierto con la interpretación de cinco números de la suite Iberia de Albéniz.

Julián Carrillo Sanz

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