Katharina Wagner reivindica una Bayreuth crítica: “No tiene sentido celebrar 150 años si no afrontamos nuestra historia”
La directora del Festival de Bayreuth, Katharina Wagner, ha defendido la necesidad de afrontar de manera crítica el legado histórico del certamen y ha pedido disculpas por la polémica cancelación —posteriormente rectificada— del concierto conmemorativo Verstummte Stimmen, organizado junto al publicista Michel Friedman para reflexionar sobre el antisemitismo de Richard Wagner y recordar a los músicos judíos perseguidos por el nazismo.
La directora del Festival de Bayreuth, Katharina Wagner: “150 años son motivo de celebración, pero también soy plenamente consciente de la historia crítica que acompañan a esta institución y a la familia Wagner”
En una extensa entrevista concedida al diario Süddeutsche Zeitung, la directora del Festival de Bayreuth, Katharina Wagner, reconoce errores de gestión y comunicación en torno a un episodio que desató una intensa controversia pocas semanas antes del inicio del 150 aniversario del festival. “Todo esto me pesa de verdad. Lo siento muchísimo”, afirma la bisnieta del compositor, que insiste en asumir personalmente la responsabilidad como directora del certamen.
Tras la cancelación inicial, justificada públicamente por supuestos problemas de seguridad, el homenaje finalmente se celebró durante la semana inaugural del festival, aunque con ligeros cambios horarios.
Katharina Wagner explica que las entradas serán gratuitas, aunque se invitará al público a realizar donaciones destinadas a becas para músicos israelíes, una propuesta formulada por el propio Michel Friedman. “Nadie debería ser excluido o cancelado por su origen, su etnia o su religión”, sostiene. “Una beca no puede compensar esa situación, pero al menos constituye un gesto simbólico.”
La directora reconoce además que la organización tuvo que resolver numerosos problemas técnicos y administrativos para poner nuevamente en marcha el acto, desde la búsqueda de un sistema específico de venta de entradas hasta la adaptación de los protocolos del festival.
Uno de los aspectos más delicados de la entrevista gira en torno a las razones que llevaron a suspender inicialmente el evento. Wagner admite que existió un “considerable déficit de comunicación interno” y evita señalar responsabilidades concretas, limitándose a afirmar: “Como directora de este festival, la responsabilidad es mía”.
Según explica, la decisión de cancelar varios actos aún no anunciados fue adoptada por la dirección administrativa en un contexto marcado por el aumento de las tensiones internacionales y diversos problemas logísticos. Ella, sin embargo, asegura que nunca dejó de querer mantener el encuentro con Friedman. “Mirando atrás, deberíamos haber hablado con él desde el primer momento e informarle directamente”, reconoce.
También aclara que las referencias a problemas de seguridad nunca respondieron a advertencias policiales, sino a preocupaciones planteadas por el propio equipo de seguridad del festival acerca de la compleja organización del montaje de la producción inaugural de Rienzi. “Aquellas dificultades existían, pero había que resolverlas. La forma en que se explicó fue un error”, admite.
Frente a quienes interpretaron la cancelación como una falta de compromiso con la memoria histórica, Katharina Wagner insiste en que el objetivo de invitar a Michel Friedman era precisamente propiciar una reflexión incómoda sobre el pasado del festival y de la propia familia Wagner. “Si hubiera querido un acto cómodo, no habría invitado a Michel Friedman”, afirma. “Espero un discurso muy crítico.”
Para la directora, el 150 aniversario no debe convertirse únicamente en una celebración artística. “150 años son motivo de celebración, pero también soy plenamente consciente de la historia crítica que acompañan a esta institución y a la familia Wagner.”
Durante la conversación, Wagner rechaza la idea de que exista una contradicción entre la excelencia artística y el trabajo de memoria histórica. “Para mí, el arte y la revisión crítica del pasado no son incompatibles; al contrario. Considero que una de mis responsabilidades consiste precisamente en contribuir a esa reflexión a través del propio arte.”
Interior del Festspielhaus de Bayreuth, diseñado por el propio compositor para sus obras
Recuerda que durante su mandato ha impulsado iniciativas como el foro Diskurs Bayreuth, además de producciones escénicas que abordan críticamente tanto la figura de Richard Wagner como la utilización de su obra durante el Tercer Reich. No obstante, reconoce que aún quedan aspectos pendientes, especialmente el acceso a documentación histórica que permanece en manos privadas de distintas ramas de la familia Wagner. “Es una carencia que parte de ese material siga sin poder estudiarse públicamente. Ni siquiera sabemos todo lo que puede contener.”
La directora también responde a las críticas surgidas por la presencia de Rienzi como producción inaugural del festival, una obra tradicionalmente asociada a la admiración que Adolf Hitler profesaba por Wagner. Katharina Wagner defiende precisamente la inclusión de la ópera desde una perspectiva crítica. “Hemos programado Rienzi precisamente para enfrentarnos a ese debate“, explica. “La obra habla del ascenso y la caída de un líder populista dominado por su propia megalomanía.” Asimismo, recuerda que el festival vive sometido a importantes limitaciones presupuestarias, lo que hacía imposible retrasar la producción una vez vendidas las entradas.
Al ser preguntada por el balance que le gustaría hacer cuando concluya esta edición histórica del Festival de Bayreuth, Wagner resume la filosofía con la que ha querido afrontar el aniversario. “Mi deseo es que hayamos celebrado, pero que lo hayamos hecho de forma crítica.” Y concluye con una reflexión que resume el espíritu de esta edición: “No tiene sentido limitarnos a decir que somos extraordinarios por nuestra acústica o por el foso de la orquesta. Eso no basta. Tiene que haber algo más de fondo.”



















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