Crítica: Danzas en la ORCAM, el gozo de sonar bien
Danzas en la ORCAM, el gozo de sonar bien
Obras: Estancia de Ginastera, Tap Concerto de Enhco, Cuatro danzas negras americanas de Simón, Danzas de West Side Story, de Bernstein. Intérpretes: C. Teicher, bailarín. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Alondra de la Parra, directora. Auditorio Nacional de Música. 03/11/2026. Madrid

Caleb Teicher, Alondra de la Parra y la ORCAM.
Foto: Jed Cabrera
No abundan en el Auditorio Nacional las noches de celebración pura, de regocijo básico, como solo la música de danza puede propiciar. En el concierto “Coreografías sinfónicas” de la ORCAM, intérpretes y espectadores compartieron ostensiblemente ese gozo directo que mueve el cuerpo mucho antes que la mente y que solo esquiva el peligro de banalidad cuando se sustenta en música muy buena muy bien interpretada, que es lo que ocurrió esta vez.
Los malambos arrolladores de Estancia, el ballet de Alberto Ginastera, zarandearon al público y lo dejaron puesto en suerte para la gran novedad del día: un asombroso Concierto para claqué y orquesta compuesto por Thomas Enhco (París, 1988). Digo asombroso no por lo inusual del plan instrumental, porque ya hemos visto de todo, sino por la calidad de la música.
La limitación de recursos que ofrece el instrumento solista (tampoco hay tantas formas distintas de claquear) parece haber servido de acicate a la creatividad del compositor, quien se reveló, además, como un fino orquestador. El ingrávido Caleb Teicher, bailarín aún más asombroso, contribuyó a la composición. Dialogó con la orquesta con gran precisión rítmica y consiguió la rendición total del público.
De propina, todos cantaron con él Blue Skies, el clásico de Irving Berlin, mientras él zapateaba frenéticamente. Me acordé de las castañuelas y el taconeo de Lucero Tena que Frühbeck llevaba siempre cuando hacía en concierto La vida breve de Falla. Alondra de la Parra ha traído al Auditorio Nacional este magnífico “Tap Concerto” justo después de su estreno en México y de una escala en Vancouver, por lo que tiene mi agradecimiento de madrileño.
¿Cómo se sube desde aquí? En la segunda parte, De la Parra otra partitura reciente, las Danzas negras de Carlos Simón, que estrenó hace tres años la Sinfónica de Boston. Aires de “ring-shout”, vals, “tap-dance” y góspel que tienen tanto de rito como de danza.
Por fin, las Danzas sinfónicas de West Side Story, de Leonard Bernstein. Es toda ella música de muy alta exigencia a la que la ORCAM respondió con un sonido ajustado rítmicamente, sino noble de color y cargado de expresividad. La maestra De la Parra mostró absoluto dominio del repertorio, incluidas las novedades. Dirigió con energía, pero también con la calma y el control que son necesarios para producir el arrebato con exactitud. Lo más importante: insufló a los profesores de la ORCAM el gozo de sonar bien.
























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