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Por Publicado el: 27/04/2018Categorías: Recomendación

Recomendación: Algo diferente con Musica Antiqua

Algo diferente

No hace mucho que hemos tenido la ocasión de escuchar a los Zapico en Madrid. Fue en la Fundación Juan March, interpretando una muy interesante recuperación, Los elementos, de Antonio Literes. Una alegoría operística en la que brillaron los intérpretes instrumentales (Daniel a la tiorba y Pablo a la guitarra barroca, en el pequeño grupo de acompañamiento), dirigiendo el espectáculo desde el clave Aarón. Ahora los vamos  a tener de nuevo en su agrupación, Forma Antiqua, en una fórmula que ya usaron con Anna Caterina Antonacci en un inolvidable recital en el que triunfó la extraordinaria Isabel (Gloriana) de estos días en el Real. En esta ocasión hará los honores vocales la no menos celebrada mezzosoprano Sara Mingardo. En el programa, madrigales de Andrea Falconieri, Tarquino Merula, Giovanni Salvatore y Barbara Strozzi, con un fin de fiesta muy escogido: Lamento di Arianna, como es sabido el único trozo que se conserva de la segunda ópera de Monteverdi, así como el madrigal Voglio di vita uscir SV 337.

¿Qué aporta un concierto así? ¿Por qué hay que referirse a él específicamente en una página que, como esta, tiene su razón de ser en elegir de entre toda la música que va a suceder en una larga semana? Pues he escogido este sobre los demás, en primer lugar por el repertorio, por lo que se va a escuchar, músicas que, a pesar de la tenacidad programadora de los ciclos barrocos del CNDM, siguen siendo unas auténticas olvidadas en las salas de concierto. Esto no sería raro, si, como sucede en Centroeuropa, se programaran en sus espacios naturales. Como tampoco aquí es así, como en estas latitudes hay que recurrir a las salas de concierto, y salvo honrosas excepciones entre las que se encuentran los mencionados ciclos, es necesario reiterar su más que consolidada ausencia en nuestra vida musical.

Pero hay otras razones para la recomendación, además de una tan obvia como la clase interpretativa, el arte, de Sara Mingardo, conocida y admirada cantante del Barroco donde las haya, una auténtica clásica. Y quizá la que más me gustaría destacar es la presencia de este grupo, fundamentalmente por su compromiso interpretativo con la música antigua y barroca. Pero ya se sabe: cuando se adoptan soluciones nuevas, propuestas diferentes, los conservadores acumulan más razones para el ataque. Así, lo que hacen los Zapico suele ser aceptado con halago o es criticado por esnob. Les contaré una anécdota. Tuve el honor de asistir en su día a la presentación de su disco con las estaciones vivaldianas, que escuché rápidamente. Sentí vértigo. Pero pronto me ajusté con gusto a la propuesta, desde luego mucho más que nueva. Y ahí se quedó la cosa hasta que, tiempo después, me invitaron unos amigos aficionados a cenar, con un aperitivo muy especial: echar unas risas con una grabación de las Cuatro Estaciones que acaba de caer en sus manos, por errática e intolerable. Era la de los Zapico para Winter & Winter. El asunto acabó mal, pues no solo no quise sumarme al coro de detractores, sino que sentí un poquito de vergüenza al comprobar lo poco que se avanza en la escucha musical; siempre escuchamos lo mismo, y hecho de la misma forma. Bien; ya que seguramente no podemos cambiar el contenido por puras razones de subsistencia (grabar esta música es casi un imperativo legal), intentemos cambiar al menos el continente. Intenté explicar esto con la versión de los Zapico en las manos, pero fue inútil. Aquello era, tenía que ser, no podía ser otra cosa que un bodrio, un ataque directo al buen nombre de la Música. Y yo, muerto de risa, pero sin poder reírme para no ofender. Cómo convencer a unos señores que llevan 40 o 50 años escuchando esa música siempre de la misma manera que otras opiniones deben de ser tenidas en cuenta, aunque solo fuera por pura higiene creativa. Pues nada. Nos peleamos. O mejor dicho, ellos se pelearon conmigo, que es cosa bien distinta.

Este relato me sirve, a su vez, para recomendar lo que hacen estos señores. Me parece útil, como declaración de principios, ya que hace tiempo que ni se me ocurre introducir  en mi reproductor de discos ninguna de las versiones discográficas de las Cuatro estaciones que tengo en mi discoteca, a saber: Fasano, I Musici –cuatro, pero hay más- , Perlman, I Solisti Italiani, Pinncok, Kraemer, Hogwood, Leppard, Mutter, Werthen, Maksymiuk, Jansen, Veilhan, Malikian, Fasolis, Colliard, Capella Istropolitana, Europa Galante, Alessandrini, Rolla, Biegel –al piano- Lousseir… Sin embargo, sí me parece reconfortante acudir a la de los Zapico, un auténtico anatema para algunos, una creación diferente para mí, en un repertorio en el que todo está dicho mil veces.

¿Quieren más razones para recomendar este concierto? Bueno, por hoy es suficiente. Pedro González Mira

Sara Mingardo, mezzosoprano. Forma Antiqua. Obras de Falconieri,  Merula, Salvatore, Strozzi y Monteverdi.  Auditorio Nacional de Música, Sala de Cámara. Jueves 3, 19.30. Entre 10 y 20 €.  

 

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