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Por Publicado el: 07/12/2016Categorías: Entrevistas

Carlos Alvarez: Butterfly sonará como si fuera nueva

Entrevista a Carlos Alvarez

Carlos Alvarez

La voz de Carlos Álvarez suena educada y formal a través de la línea telefónica, con un tono resonante que evoca el timbre de su línea de canto. Hemos podido conversar con él un largo rato, en vísperas de la inauguración de la nueva temporada de La Scala de Milán, el miércoles 7 de diciembre, donde Álvarez asume el rol de Sharples en la ópera Madama Butterfly, de Puccini, un papel habitual en su carrera.

Comenzamos nuestra entrevista con una curiosa pregunta:

ADF: Repasando los datos de su carrera, aparece un dato contradictorio. Según algunas biografías suyas disponible en Internet, debutó en Milán con un Don Giovanni de Mozart en 1999, pero según la hemeroteca del periódico ABC, había hecho allí en 1996 una Madama Butterfly, el título con el que se presenta dentro de breves día en la inauguración de la temporada 2016-17. ¿Podría despejarnos esta duda? ¿Cuál fue su verdadero debut en La Scala?

CA: Realmente no se puede controlar todo lo que se publica en la red. El dato verdadero es que debuté en La Scala en 1996, y sí, con una Madama Butterfly, dirigida por Riccardo Chailly, hace ahora 20 años.

ADF: ¿Ha sido una coincidencia propiciada por el destino y la agendas artísticas o se “ha buscado” la coincidencia?

CA: El año pasado, trabajando con Chailly en la Giovanna d´Arco de Verdi que inauguró la temporada, se comenzaron las conversaciones para contar conmigo en esta Madama Butterfly, aunque sin saber que sería para la inauguración de la temporada de este año.

Creo yo que no será casual que sea Butterfly, que sea Chailly y que sea yo, después de 20 años; será rememorar aquel debut.

Recuerdo que ya entonces, en esa producción de hace 20 años, Chailly quiso incorporar unos elementos que aparecían en la versión original de la partitura de 1904, precisamente la versión que vamos a hacer este año. Vamos a poner en escena una versión de Butterfly que sonará como si fuera nueva, porque hay cambios que son evidentes.

ADF: Una vuelta a la partitura original de Madama Butterfly, la que escribió Puccini en 1904, y que fracasó en su estreno. ¿Qué encontrarán de novedoso quienes asistan a las representaciones de La Scala? ¿hay cambios sustanciales frente a la partitura habitual, o sólo se trata de pequeños detalles?

CA: Como he comentado, hace años que Chailly tenía la voluntad de montar esta versión.

La partitura con la que hemos trabajado es una edición crítica, donde en las páginas con cambios aparece un 1904 en la esquina superior; y hay unas cuantas páginas en las que aparece 1904, frente a la definitiva de 1907. Se recuperan una serie de personajes, sobre todo de la familia de Butterfly, con más peso en el acto I, bien retratados. También la mujer de Pinkerton tiene más peso.

Las diferencias musicales se encuentran más en los colores utilizados en la orquesta. Es muy interesante y personalmente creo que la falta de éxito que tuvo en su estreno se debió más a una confabulación política o de intereses diversos, que a una razón musical, aunque es necesario reconocer que la obra, tal y como se presentó en aquel momento, era muy avanzada para la época.

ADF: No se trata por tanto de media página recuperada, de una mera anécdota…

CA: El trabajo que hizo Puccini al elaborar la nueva versión fue, quizá,concretar mucho más el drama. Esta versión original es bastante más áspera, los personajes aparecen más desnudos en lo psicológico. El tenor se convierte en un verdadero descerebrado, es curioso cómo no tiene redención posible.

ADF: Un desalmado, que no le importa la vida de los demás.

CA: Si lo pudiéramos extrapolar, estaríamos hablando de turismo sexual a principios del siglo XX

ADF: En Madama Butterfly escuchamos una música maravillosa pero cuesta empatizar con los personajes

CA: Con ninguno de ellos excepto con la verdadera protagonista. En esta versión original Butterfly le cuenta a Pinkerton que Goro, el encargado de organizar el matrimonio, el celestino de la zona, ya le había propuesto algún matrimonio, y que ella, con 15 años, una muchacha demasiado madura para su edad, que ha sido geisha, ya había decidido que podía casarse con algún japonés para luego luego quizá divorciarse y volver a tomar alguna otra relación. Al principio no le gustaba el americano porque le parecía un bárbaro ( un sentimiento que siguen teniendo algunos japoneses). Pero le gusta físicamente y le gusta su actitud, por lo que finalmente le acepta. Lo que no sabe es el drama final, claro.

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ADF: Volviendo a la Buttefly de hace 20 años, visto ahora ¿cómo ve a ese joven Carlos Álvarez?

CA: Era un Carlos Álvarez que comenzaba una carrera internacional incipiente, que tenía la suerte de haber debutado ese año en cuatro de los centros operísticos más importantes del mundo: Milán, Nueva York, Londres y Viena, en 1996. No estuvo mal aquel año, con treinta años recién cumplidos.

Aunque creo que ahora estoy mejor. Después de haber pasado por épocas de visicitud, un período de incertidumbre vocal, una enfermedad inesperada, tener 50 años, recuperarme en las condiciones en las que estoy, reconozco que soy un privilegiado. Pero sigo manteniendo la misma actitud que hace 20 años, me sigue emocionando subirme al escenario, sigo afrontando el estudio de los papeles y de las óperas con la misma intensidad.

Lo que puedo aportar tras estos 20 años es una mayos experiencia tanto vocal como personal que creo me permite hacer mejor mi trabajo.

ADF: De nuevo con Riccardo Chailly, tras varias colaboraciones a lo largo de los años. Debe ser muy satisfactorio, como profesional, que mantengan la confianza en Ud.

CA: Son muchos años, sí. No hemos coincidido mucho en el trabajo, pero cuando lo hemos hecho ha sido de una gran intensidad. Recuerdo que hicimos aquella Madama Butterfly, luego grabamos unos Pagliacci de Leoncavallo con la orquesta del Royal Concertgebouw, una obra que nunca he tenido la oportunidad de hacer en el escenario, (sucederá finalmente dentro de unos años). El año pasado nos encontramos en La Scala para esa Giovanna d´Arco y este año rematamos con Madama Butterfly. Como la historia es cíclica, nos encontramos en otro momento álgido de la onda. Y si la frecuencia es de cada 20 años, en 2036 tendré 70 años y a lo mejor puedo seguir cantando con normalidad, al menos este repertorio , es posible que cante de nuevo una Madama Butterfly.

ADF: ¿Qué proyectos tiene para las próximas temporadas? ¿Tiene previsto cantar en España?

CA: Para mí es una necesidad vital, el poder trabajar en España significa que las cosas están funcionando, de alguna manera.

En la nueva temporada, lo próximo que voy a hacer me va a enriquecer mucho,por que es hacer Falstaff sobre un escenario, en 2017, en Génova. Ya pude cantar este personaje en versión de concierto en Málaga y esta vez será metiéndome en las carnes de Falstaff

ADF: Rellenando mucho…

CA: Sí (risas). Toda una vida intentando mantener el tipo para poder estar bien encima del escenario y acabar haciendo Falstaff…

Después vendrá Viena, haciendo Otello, en febrero. Y marzo y abril, en Barcelona, con un Rigoletto. Y en mayo estaré de nuevo en Viena en Las bodas de Fígaro haciendo Fígaro, lo que significa retomar una ópera que acabo de hacer en La Scala, en este caso cantando el Conde.

Y terminaré la temporada en Barcelona haciendo una nueva producción de Don Giovanni en el Liceo

ADF: No le voy a preguntar por su salud, porque lo más probable es que esté harto de que lo hagan, y seguramente está deseando pasar página. Pero si quisiera que nos contara cómo ha sido la reacción del público en general ante su vuelta a los escenarios.

CA: Hay de todo, gente escéptica por naturaleza existe, y es obvio que gran parte de los aficionados lo que quieren es el mejor de los resultados por parte de un cantante. Todo el mundo tiene su opinión sobre el trabajo que hacemos y debemos estar preparados para enfrentarla, sea buena como mala. Yo entiendo que la gran mayoría del público se ha alegrado de que sea capaz de volver a hacer el trabajo en buenas condiciones.

Intento hacer mi trabajo lo mejor posible, siempre he contado lo que me ha sucedido, siempre he dicho la verdad sobre mi salud vocal. Es cierto que he tenido la complicidad tanto de los teatros como del público para poder volver y crecer y desarrollarme en los escenarios. Me siento contento, sobre todo cuando los teatros tienen las ganas y, a veces, la necesidad de encontrarme entre los repartos.

ADF: ¿Los teatros y directores vuelven a contar con Ud. al 100%? ¿Resulta complicado retomar la agenda donde uno la había dejado?

CA: Es ese sentido, cuando ya no podía cantar, se cancelaron todos los compromisos, excepto dos teatros que mantuvieron los compromisos adelante: la ópera de Viena y el Liceo de Barcelona. Este hecho se convirtió en un aliciente para retomar el trabajo y saber que en un momento dado, había un objetivo que cumplir. Ahora ya vuelve a ser una situación tan normalizada como la que existía antes de esa situación. Mi agenda se ha normalizado y cantaré Simon Boccanegra en Nueva York en 2020, en Madrid estaré en 2019, y Viena, Milán y Londres en los próximos años.

De alguna manera el trabajo que haces cada día es el que afianza la opinión que tienen los teatros para mantener esos compromisos adelante.

Yo además hago una distinción entre la opinión que puede tener cualquiera sobre mi trabajo y la opinión que tienen los teatros, que son quienes me contratan. Esa relación con todos los grandes teatros es excelente, y con los pequeños también. Y digo pequeños, porque yo creo que mi obligación es poder mostrar lo que hacemos en estos grandes centros operísticos en lugares donde no se da con tanta asiduidad la oportunidad de que se haga ópera.

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ADF: Durante el parón profesional que le exigió la recuperación de su salud, dedicó parte de su tiempo a la enseñanza. ¿Se trata de una mera alternativa laboral temporal o va a continuar con esta actividad?

CA: Con la enseñanza sucede algo curioso.

Como premisa fundamental, no conozco a ningún músico que haya empezado a acercarse a la música, y a la formación musical, con la idea de convertirse en maestro. Nadie. Es como querer jugar al futbol y terminar siendo árbitro. Se convierte quizá en una opción cuando las posibilidades artísticas no van a acordes a la voluntad de la persona. Nos podemos encontrar con dos situaciones: aquellos que habiendo tenido la experiencia profesional se convierten en profesores; y los que sin experiencia profesional siguen manteniendo la posibilidad de ser profesor porque hay un diploma académico que los habilita para ello. Se pueden dar situaciones contradictorias, como que en algunas escuelas de música, y en los conservatorios oficiales, resulta muchas veces incompatible ser un profesional activo y enseñante a la vez. Mientras ese problema no sea resuelto nos vamos a encontrar con la imposibilidad de aportar la experiencia que tenemos como profesionales.

Cuando alguien se acerca a mí a pedirme opinión, consejo técnico, yo estoy encantado de poder hacerlo, explicando siempre que ésta es mi realidad, y que eso es lo que les puedo aportar. Durante el tiempo que estuve sin trabajar esa oportunidad tenía el tiempo para poder hacerlo, y me dejó un pequeño gusanito que me gustaría que se convirtiera en mariposa…pero en principio no es en mi idea seguir haciéndolo, no es compatible con el trabajo, aunque no sería una mala idea

ADF: ¿Qué opina sobre la poca zarzuela que se programa y se graba?

CA:-El Teatro de la Zarzuela sigue haciendo un magnífico trabajo en ese sentido porque mantiene viva la llama de la zarzuela. Ante la casi una imposibilidad por parte de la administración de facilitar la creación de compañías que puedan trabajar bien y puedan pagar bien a sus cantantes cada vez es más difícil ver zarzuela de origen privado. Yo sigo alabando el trabajo que hace el Teatro de la Zarzuela , tendríamos que apoyar más la capacidad que tiene para hacer más producciones y sobre todo que pudieran girar esas producciones en los teatros del estado. Eso implicaría tener que trabajar en colaboración, lo que no es algo que nos distinga a los españoles en ni a nuestro teatro, es difícil.

Por otro lado, hay que comprobar que el proyecto sea atractivo. El último trabajo que hice de zarzuela fue la producción de La marchenera en el Teatro de la Zarzuela. Cada vez que soy invitado, o inducido por alguna producción que me gusta, estoy ahí y además, es que me encanta poder hacerlo. Me siento muy comprometido con ese género que es el nuestro. Cuando hago recitales procuro incluir alguna romanza, sobre todo fuera de España, porque es donde se siente el impacto del altísimo nivel que la música española tiene, pese a que está un poco menospreciada por nosotros mismos.

Puedo adelantar que hay un compromiso para los próximos años con el Teatro de la Zarzuela, ahí voy a estar.

ADF: Como uno de los premiados de Oviedo ¿tiene alguna opinión respecto a la supresión de los Premios Campoamor?

CA: Entiendo que ese tipo de espectáculos permiten una visualización de cómo está el nivel de la lírica en nuestro país. Creo que deberíamos todos comprometernos a la hora de sacar adelante unos premios que ponen realmente de relieve lo que sucede sobre los escenarios liricos en España; prácticamente casi todas las facetas del trabajo que se realiza en los escenarios españoles tiene una visualización acorde a la importancia de cada uno de los sectores, y sin embargo, hasta estos premios la lírica no estaba representada.

Me parece que es importante que se sigan manteniendo. Quizá si lo institucionalizáramos a nivel nacional, siendo Oviedo la sede, con ayuda de teatros e instituciones, creo que podríamos sacarlos adelante. Quizá debamos ser más reivindicativos en ese sentido.

Un premio no se convierte en un aliciente añadido para hacer bien nuestro trabajo, pero un reconocimiento de ese tipo, al final hace que se vayan sumando intenciones y capacidades,  para demostrar que la lírica sigue manteniendo un alto nivel en este país.

ADF: En numerosas entrevistas le preguntan sobre su faceta solidaria y su tarea de apoyo a los compañeros de profesión en el ámbito laboral. Me resisto un poco a ello, ya que estamos aquí para tratar de la faceta profesional de su vida. Aunque realmente, como persona, Carlos Álvarez no es sólo un cantante de ópera. ¿Ve como una intromisión ese tipo de preguntas no relacionadas estrictamente con su carrera? ¿Dónde pone la barrera a la hora de responder ese tipo de preguntas?

CA: Yo no he puesto nunca barreras a las preguntas y entiendo que eso es así porque no tengo nada que esconder. Creo que las opiniones deben ser respetadas.

Lo que se vierte en una entrevista por parte del entrevistador al hacer una determinada pregunta es tener una visión mayor del personaje que está delante. Creo que no hay ninguna pregunta que sea inoportuna, hay respuestas que no están al nivel (risas) y sí, entonces, yo respondo de la mejor manera posible y siempre que lo hago intento ser coherente y sobre todo, ser consecuente. Si hay algo que no quiero decir, pues no lo digo y ya está. Otra cosa es que del entrecomillado se saque alguna conclusión que a lo mejor…

Me pasó una vez con un amigo periodista, estábamos hablando de ópera y del público de la ópera, hablando de cómo la ópera se convierte en un arte que es preservador de una tradición, que conserva algunas esencias que pueden ser transmitidas mediante la tradición. Y el titular que utilizó fue “El público de la ópera es de derechas” (risas). Claro, hacer este tipo de deducción, si lo sacas de contexto…

Yo no me arrepiento de las respuestas que doy porque lo hago sabiendo lo que estoy diciendo y lo que quiero decir.

ADF: Alguien puede pensar “a ver qué digo por si se me malinterpreta”

CA: Ahí está la altura tanto del entrevistador como del entrevistado. Hay una premisa fundamental, cuando estamos hablando de profesionalidad, a mí se me pregunta por la mía y yo confío en la de los periodistas. Estamos hablando de encontrarnos en una igualdad de condiciones.

ADF: ¿A qué pregunta que no le he hecho le hubiera gustado contestar?

CA: ¿Qué va a pasar con el IVA cultural? Estamos esperando que haya una respuesta positiva por parte del nuevo gobierno y que no se penalice al mundo de la cultura por pertenecer a ella.

ADF: Es tan recurrente el tema…

CA: Pero hay que mantenerlo vivo, porque se está convirtiendo en una acción de gobierno el dejar pasar algunas situaciones para ver si se olvidan o terminan por no tener importancia. La gente se harta, al final no seguimos con el tema y aquello que no se dice se olvida. Vamos a reivindicar una bajada del IVA cultural. Blanca Gutierrez Cardona

 

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