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Por Publicado el: 25/06/2026Categorías: En vivo

Crítica: El Beethoven preciso de Joana Carneiro y la ORCAM

El Beethoven preciso de Joana Carneiro

Obras: Concierto para piano y orquesta núm. 4, Misa en do mayor, de Beethoven. Intérpretes: J. Izik-Dzurko, piano. E. Baráth, T. Iervolino, F. Filipović, R. Seguel, voz. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM). Joana Carneiro, directora. Auditorio Nacional de Música. 23/VI/2026. Madrid.

El Beethoven preciso de Joana CarneiroObras: "Concierto para piano y orquesta núm. 4", "Misa en do mayor", de Beethoven. Intérpretes: J. Izik-Dzurko, piano. E. Baráth, T. Iervolino, F. Filipović, R. Seguel, voz. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM). Joana Carneiro, directora. Auditorio Nacional de Música. 23/VI/2026. Madrid.

Joana Carneiro levanta la mano del pianista Izik-Dzurko. Foto: David Mudarra

Joana Carneiro (Lisboa, 1976) es una directora de gesto inusualmente enérgico y claro y de pulsaciones, secas e inequívocas. Da las entradas con una autoridad tan inapelable que resulta imposible para los músicos no entrar a tiempo y en bloque. A su mando, la ORCAM se mostró transfigurada, con el ajuste rítmico y la exactitud de afinación que solo son posibles cuando los miembros de la orquesta están dominados por la voluntad de sonar juntos.

La cuestión es: ¿el clarísimo gesto de Carneiro transmite algo además de precisión? Si la música es una sucesión de cosas, ¿tiene margen esta maestra para dibujar la sucesión o se limita a definir las cosas? Que no sería poco.

El repertorio del concierto era adecuado para esta comprobación. La Misa en do mayor es íntima. De los dos extremos del vector de lo sagrado, el humano y el divino, Beethoven pone el foco en el primero. Oímos la cercanía perpleja del rezador más que la altura del rezado. Hay momentos de gloria retumbante, pero predominan los de expresividad contenida ―la más difícil― y colectiva, porque los solistas rara vez cantan a solo.

El cuarteto vocal, equilibrado y con calidad, era perfecto para esta tarea, y el coro exhibió empaste y firmeza, pero esta misa es una obra de director. Carneiro trenzó las líneas con buen instinto musical. ¿Se puede ir más lejos en sutilezas de fraseo? Sí, pero, por mi parte, cada vez valoro más la limpieza y la transparencia.

Disfruté mucho el Beethoven preciso de esta directora. Y el del fantástico pianista canadiense Jaeden Izik-Dzurko. Un sonido muy bonito y una facilidad técnica asombrosa que no utiliza para deslumbrar al oyente, sino para ordenar en planos múltiples las voces interiores e iluminar la principal.

Álvaro Guibert

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