Critica: Final de alto copete y nombre de mujer en el VIII Concurso de violín Cullerarts
Final de alto copete y nombre de mujer en el VIII Concurso de violín CullerArts
VIII CONCURSO INTERNACIONAL DE VIOLÍN CULLERARTS. ORQUESTRA DE VALÈNCIA. Director: Néstor Bayona. Obras de Mendelssohn-Bartholdy, Chaikovski y Wieniawski. Violinistas: Madeline Goh, Sara Isabelle Ispas, Xiaozhuo Wang. Lugar: Auditori de Cullera. Entrada: Cerca de 396 personas (lleno). Fecha: sábado,13 septiembre 2026.

Sara Isabelle Ispas
Final de alto copete y con nombre de mujer en el VIII Concurso Internacional de violín CullerArts, celebrada el sábado en el Auditorio de la soleada localidad turística de Cullera. En el programa, tres miuras del repertorio violinístico tan cargados de exigencias técnicas y musicales como los conciertos para violín y orquesta de Mendelssohn-Bartholdy. Chaikovski y el primero de Wieniawski. Ante ellos, tres formidables violinistas, tres, que derrocharon clase, estilo y talento, pese al discreto y poco favorable acompañamiento del maestro Néstor Bayona, más empeñado en la orquesta -una, por otra parte, notable Orquestra de València- que a cuidar y secundar aliadamente a las solistas. Acompañamiento rudo, destemplado y -en ocasiones- incluso ensordecedor.
Cualquiera de las tres finalistas podría haberse alzado con el primer premio. Pero al final se llevó el gato al agua la franco-australiana Sara Isabelle Ispas (2003) con su cuajada y brillante versión del Concierto de Chaikovski. Dueña de un sonido poderoso y poderosamente proyectado, y un fraseo matizado, expresivo, de intenso aliento romántico, pero alejado de tentaciones sacarinosas. Cantó y contó la Canzonetta que es el segundo movimiento con fraseo ancho, cristalino y sinuoso; afirmó el primer movimiento con autoridad y fuste solista (pese a algún tropiezo inicial fruto del desencuentro con la batuta), y bordó, sin salirse de madre, pero con energía, brillo y calculada determinación, el Allegro vivacissimo final. Fue la ganadora por unanimidad de un jurado presidido por el director de orquesta Cristóbal Soler y en el que también figuraban los violinistas Esther Vidar, Iván López y Jordán Tejedor.
Muy cerca del virtuosismo de cuidada factura de la ganadora se mostró la segundo premio, la china Xiaozhuo Wang (2007) con una centellante y espectacular interpretación del brillante e hipervirtuosístico Primer concierto para violín y orquesta de Wieniawski. Lo expresó con aplomo, técnica bien moldeada y perfecto equilibrio entre el componente técnico como elemento expresivo y una manera de decir natural y plena de estilo y sabor tardorromántico. Sacó oro y abolengo de su fabuloso instrumento, el Guarneri del Gesù, fabricado en Cremona en 1739, conocido como “ex-Grumiaux”.
El tercer premio fue para la singapurense Madeline Goh (2007), que llegó a la final con el Concierto en mi menor de Mendelssohn-Bartholdy. Planteó una visión templada, impecable y pulidamente trazada, pero a la que faltó intensidad cantable, plasticidad y vuelo lírico para alcanzar la excelencia que la hubiera catapultado al primer premio de una final de tan alto nivel, a la que aspiraron 52 candidatos procedentes de países tan diversos como Alemania, Australia, Bielorrusia, China, Eslovenia, España, Francia, Hungría, Italia, Japón, Noruega, Polonia, Puerto Rico, Rusia, Singapur, Ucrania y Taiwán.
Entre los ocho candidatos que llegaron a la semifinal de esta octava edición, hay que destacar al alemán Erik Maier (estupendo Tzigane de Ravel), y al español Guillem Baviera, quien a sus 17 años lució aptitudes, maneras y calidades que auguran lo mejor. Fuera, bajo el sol mediterráneo, la gente aún andaba por la playa única de Cullera. Un Caribe transparente y sin nubes, iluminado el sábado con el que soniquete de los mejores violines. Justo Romero























Últimos comentarios