Plan de suscripciones

Suscribirse a la Newsletter de Beckmesser

¡No te pierdas ninguna noticia!

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Busca las entradas de cada mes

Últimos tuits de Beckmesser

Post
Critica: Savall en plenitud de facultades en Badajoz
Por Publicado el: 11/06/2026Categorías: En vivo

Crítica: Sorpresa en el reparto alternativo de Romeo y Julieta en el Teatro Real

Sorpresa en el reparto alternativo de Romeo y Julieta

Romeo y Julieta de Gounod. Julia Muzychenko-Greenhalgh, Ismael Jordi, Jean Teitgen, Carles Pachon, Carmen Artaza, Jean-Fernand Setti, David Alegret. Orquesta y Coro titulares del Teatro Real. Thomas Jolly, dirección escénica. Carlo Rizzi, dirección musical. Teatro Real. Madrid, 9 de junio de 2026. Teatro Real.

Sorpresa en el reparto alternativo de Romeo y JulietaRomeo y Julieta de Gounod. Julia Muzychenko-Greenhalgh, Ismael Jordi, Jean Teitgen, Carles Pachon, Carmen Artaza, Jean-Fernand Setti, David Alegret. Orquesta y Coro titulares del Teatro Real. Thomas Jolly, dirección escénica. Carlo Rizzi, dirección musical. Teatro Real. Madrid, 9 de junio de 2026. Teatro Real.

Julia Muzychenko e Ismael Jordi protagonizan una destacada versión del clásico de Gounod

Decía Pere Gimferrer que el siglo XIX es el siglo de la mentira y de la impostura. También teme uno al Romanticismo y, como Goethe, piensa que guarda cierta secreta afinidad con lo enfermo. Pero, como ellos, cae inevitablemente en el embrujo de su tempestad: dime algo, Julieta, miénteme. Ya ni les cuento si la bella Capuleto lo hace cantando una de las joyas del repertorio. Y eso que no es Romeo y Julieta una ópera de las más representadas en la actualidad. Carga, por ejemplo, con el sambenito de ser música convencional cuando se la compara con Tristán e Isolda, otra desmesura de la misma época.

Pero convencional e innovador no son más que las dos caras de ese Jano bifronte que llamamos devenir, y ahí están, en Romeo y Julieta, su estructura dramática conformada con ariosos que brindan una continuidad más sabia, una textura más elaborada que en su primera versión para la Ópera Còmique, con diálogos hablados; ahí sus espléndidos concertantes y sus exigentes escenas dramáticas, entre las que destacan la escena del veneno de Julieta y la de Romeo en la cripta de los Capuleto, y ahí también sus seductores Intermezzos y su excelente manejo del coro.

Si a esto unimos la cautivadora efusión lírica de sus cuatro dúos de amor y un par de números de gran éxito, como el aria de Julieta “Ah! Je veux vivre” y la cavatina de Romeo “Ah! lève-toi, soleil!”, quizá nos demos de bruces con la verdadera razón de su escasa presencia en los escenarios: la dificultad de contar con dos protagonistas de la calidad y la resistencia necesarias para sostener con verosimilitud durante dos horas y media tanto exceso.

La cumplida reseña del estreno, firmada por Gonzalo Alonso en estas mismas páginas el 27 de mayo, da buena cuenta de la dirección de escena y el primer reparto de esta producción, en la que brillaron Javier Camarena y, con luz especial, Nadine Sierra. Queda para nosotros dar testimonio de la grata sorpresa ofrecida por este reparto alternativo encabezado por la soprano rusa Julia Muzychenko (que actuó únicamente los días 3 y 9 de junio) y el jerezano Ismael Jordi.

¡Bravo, en primer lugar, por Julia Muzychenko! Por su presencia escénica, por su pulida agilidad y por sus poderosos agudos (a veces algo tirantes, pero siempre con penetrante metal), factores que cimentan su ascendente carrera. Muzychenko fue aplaudida en “Ah! Je Veux vivre”, donde alcanzó con buen cuerpo el Sib4 y se encaramó sin dificultad hasta el Re sobreagudo.

Utiliza con inteligencia las medias voces y actuó no sólo con el cuerpo, sino también con la voz en las escenas del balcón (Acto II) y sobre todo en la del veneno (Acto IV), presentando con verosimilitud la evolución psicológica del personaje. Hay quizá cierta falta de presencia en su registro grave, y su vibrato, aunque siempre sano, es tal vez excesivo para algunos gustos. Pero su éxito fue incontestable.

Imagen de la producción

El jerezano Ismael Jordi, siempre bien acogido por el público, posee una excelente línea de canto (legato, medias voces, fraseo, excelente registro medio, todo en la línea de su maestro Alfredo Kraus), y buena presencia escénica: un plausible Romeo, rol que ha hecho muy suyo en los últimos años. Su voz, algo falta de armónicos y esquilo, corrió sin embargo con facilidad sobre la orquesta.

En la cavatina “Ah! lève-toi, soleil!” atacó con limpieza los dos agudos (Sib3), aunque pareció algo calante en el final, pero transmitió emoción y fue aplaudido. Muy bien en la escena de la cripta, donde no acusó cansancio vocal. Gustaron los dúos con Muzychenko, en especial el del IV Acto (“Va! Je ta-i pardonné”). Bravo también por él.

Destacaron entre los secundarios Jean-Fernand Setti (Capuleto, que actuó sólo los días 3 y 9, como la soprano), aunque no fue el mejor actor sobre el escenario, y Jean Teitgen (Fray Laurent). Bien Carles Pachon (Mercutio) y algo menos David Alegret (Tebaldo), de escasa presencia vocal. La mezzo donostiarra Carmen Artaza (Stéphano) tiene buena voz, si bien resultó algo perjudicada por el incesante deambular por la escalera en su Serenata. Cumplieron el resto de cantantes, y excelente como siempre el Coro titular del teatro: soberbia su prestación en el concertante de la segunda escena del III Acto y en el final (la boda) del IV Acto.

La dirección musical de Carlo Rizzi reivindicó en jornadas posteriores su labor, tras las injustas protestas del estreno. Rizzi tiene una visión propia sobre la obra, lo que lleva su interpretación a situaciones discutibles. Su intención, por ejemplo, de resaltar el carácter wagneriano de la instrumentación (pero, ¿qué necesidad tiene Gounod de sonar más wagneriano?) le llevó a exagerar la presencia de trombones en la Obertura y en los compases finales de la obra, donde la sección de metal sepultó el abrumador motivo cantado por la cuerda, que resultó inexpresivo.

Optó por tempi algo morosos en la Serenata de Stèphano y en el concertante final del III Acto y faltó presencia de la cuerda en otros pasajes, pero en general la orquesta sonó elocuente y el espectáculo bien ensamblado, como en el estupendo concertante que cierra el IV Acto.

Emilio Fernández Álvarez

Deja un comentario

banner-calendario-conciertos

calendario operístico