El Cuarteto Quiroga vuelve a Arriaga con agallas
El Cuarteto Quiroga vuelve a Arriaga con agallas
Hay músicas que acompañan toda una vida. Para el Cuarteto Quiroga -Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades y Helena Poggio- los tres cuartetos de cuerda de Juan Crisóstomo de Arriaga son precisamente eso: una presencia constante desde los primeros años del conjunto, una especie de brújula sonora que los ha orientado durante más de dos décadas.

Cuarteto Quiroga
Por eso no sorprende, pero sí emociona, que su noveno disco, publicado hace unos días por Cobra Records, lleve por título Arriaga: Complete String Quartets – with guts. Porque no es un capricho discográfico ni un producto oportunista al calor del bicentenario del fallecimiento del bilbaíno. Es, si se quiere, una deuda saldada.
El Premio Nacional de Música vuelve así a la música de sus orígenes, pero no como quien regresa a casa con nostalgia. Lo hace, más bien, como quien regresa con experiencia: con todo lo aprendido por el mundo en cientos de conciertos, con el conocimiento que solo dan los años y el escenario, y con una apuesta interpretativa que marca distancias respecto a las versiones anteriores existentes. La clave está en el subtítulo: with guts. Las cuerdas de tripa —gut strings, en inglés— conforman la opción organológica elegida para una lectura históricamente informada de las tres partituras. Pero “guts” también significa agallas. Y ahí está la declaración de intenciones.
Tres cuartetos, un tríptico
Arriaga escribió sus tres cuartetos de cuerda con apenas dieciséis años. Este dato, de tanto repetirse, ha perdido algo de su capacidad de asombro. El Cuarteto Quiroga trata de devolverle toda su dimensión. “Arriaga no suena como nadie; suena a Arriaga”, afirman en las notas del álbum, y tienen razón. No es el Mozart español -etiqueta que le ha hecho tanto daño como favor-, sino un compositor con voz propia, singularísima, que en un género exigentísimo —el que a Haydn, Beethoven o Schubert les costó años de esfuerzo dominar— trazó un horizonte compositivo de asombrosa personalidad.
Los tres cuartetos conforman, en palabras del propio conjunto, un tríptico que solo puede comprenderse en su integridad. El Primer Cuarteto, en re menor, muestra la cara más oscura y retóricamente intensa de Arriaga: gravedad expresiva que desconcierta en alguien tan joven. El Segundo, en la mayor, resplandece con luminosidad casi concertante, elegancia y encanto irresistibles. Y el Tercero, en mi bemol mayor, es el más libre y audaz: su Andante alcanza una densidad de imaginación sonora extraordinaria, y su final —dice bien el cuarteto— es una explosión de inteligencia y energía. Juntos, los tres retratan a un genio en acción.
Una lectura viva, no de museo
La grabación tuvo lugar en septiembre de 2025 en la iglesia WestVest90 de Schiedam, en Países Bajos, con el productor Tom Peeters, que lleva años ejerciendo de quinta presencia silenciosa en los discos del conjunto. El resultado es lo que el cuarteto describe como una “conversación muy cercana con los secretos de estas partituras”: rigurosa pero fresca, históricamente informada pero sin academicismo paralizante. La apuesta por las cuerdas de tripa no busca el pastiche ni la recreación arqueológica, sino recuperar una elocuencia y una transparencia que hacen a esta música más verdadera, más viva.
En el catálogo del conjunto, el disco dialoga iconográficamente con Statements, su debut en CD, como si el ciclo se cerrara y volviera a abrirse. Después de Átomos -su reflexión más abstracta sobre la esencia misma del género-, este regreso a Arriaga representa una síntesis: de su trayectoria, de su investigación interpretativa, de su manera de entender la tradición no como peso muerto sino como materia viva y en constante transformación.
Un año intenso por delante
El lanzamiento discográfico inaugura una agenda de conciertos que llevará a los Quiroga por varios de los festivales más importantes del verano español -Granada, la Quincena Musical de San Sebastián, Santander- además de una gira europea que incluye Escocia, Francia, Alemania, Bélgica y Países Bajos. Arriaga será siempre el hilo conductor, puesto en diálogo con Kurtág —que cumple este 2026 cien años de vida— en una apuesta programática que dice mucho de la inteligencia musical del conjunto.
El colofón será memorable: el 27 de enero de 2027, en la Mozartwoche de Salzburgo, el Cuarteto Quiroga debutará en la Grosser Saal del Mozarteum interpretando a Mozart y Arriaga en el día del cumpleaños de ambos. El mismo escenario donde el Cuarteto Hagen hacía cada año su aparición ritual. Sustituciones así, cuando llegan con esta naturalidad, no se anuncian: se merecen.




















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