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Por Publicado el: 29/07/2017Categorías: Noticias

El extraño caso de la partitura de Holst

El extraño caso de la partitura de Holst

Ha sido noticia estos días el descubrimiento de unos manuscritos de Holst en Nueva Zelanda… al compositor de la famosa obra Los planetas seguro que le hubiera encantado este misterioso asunto, a él le volvía loco el ocultismo místico y nada más extraño que lo que, 83 años después de su muerte, le ha vuelto a llevar a los periódicos en otras secciones que no sean las meramente musicales.

Los nuevos manuscritos que han salido a la luz datan de 1906 y están escritos a mano y firmados por el propio Holst, pero sorprendentemente se han encontrado a 20.000 kilómetros de distancia de donde se escribieron, en una ciudad neozelandesa llamada Tauranga.

Bay of Plenty Symphonia es una orquesta amateur de Tauranga, donde se juntan para tocar hombes y mujeres de todas las edades que viven cerca de la bahía que da nombre a la formación.

Su director musical, Justus Rozemond, recuerda cómo descubrieron los famosos originales: «Nuestra archivera, Gloria Pheasant, y yo estábamos haciendo una limpieza general hace unos años. Estábamos tirando cientos de viejas fotocopias y nos encontramos con estas hojas escritas a mano. Cuando las vimos por supuesto no nos podíamos creer que lo que teníamos encima de la mesa eran unos manuscritos auténticos de Holst pero, sólo por si acaso, no los tiramos».

La carpeta con los originales fue guardada en una caja fuerte y, al otro lado del mundo, comenzaron las investigaciones sobre cómo podían haber acabado tan lejos y, sobre todo, si eran auténticos.

Al principio la conexión era un misterio total, las partituras contenían un texto escrito «Folk Songs from Somerset», obra de las que no se sabía nada y, en la página anterior, una dirección en Richmond, lugar donde efectivamente había vivido el compositor.

Se ha llegado a la conclusión de que esas diez canciones las estrenó el propio Holst en Bath en 1906. Después, el maestro convirtió tres de ellas en la Somerset Rhapsody, que fue publicada en 1907. Del original de las canciones no se había vuelto a saber nada más hasta ahora.

A esta partitura le acompañaba en Nueva Zelanda la obra Two Songs Without Words, que ya había sido publicada en tiempos del maestro.

Justus Rozemund y Gloria Pheasant piensan que lo que pudo pasar es que un flautista inglés, llamado Stanley Farnsworth, fuera quien los llevara hasta allí, ya que dirigió a la orquesta en la década de 1960, pero sigue siendo un misterio la relación entre este flautista y Holst y cómo pudo haber conseguido esas partituras originales.

También es raro que Farnsworth dejara algo tan valioso en manos de los archiveros de la orquesta de Tauranga.

Justus Rozemund ha decidido que, a pesar de que los originales tienen un valor incalculable, el archivo donde deben dormir ahora está en Reino Unido, en el Archivo Británico de Holst, cuyos directivos son los que han aceptado la partitura como auténtica y donde serán más accesibles para los investigadores del maestro.

Independientemente de lo que suceda, Bay of Plenty Symphonia planea interpretar en breve esta partitura en su ciudad, en cuanto la tengan suficientemente ensayada.

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