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Por Publicado el: 24/08/2017Categorías: Noticias

Muti nos explica su Aida desde casa

Muti explicando a Daniella Barcellona la Amneris, que cantó en Salzburgo de un día para otro en sustitución de Ekaterina Semenchuk

Muti nos explica su Aida desde casa

Casi finalizadas las funciones de Aida en Salzburgo -mañana le queda la última-  algunos nos quedamos con las ganas de comprender algo más sobre por qué el cerebro de Muti ha cambiado su entendimiento sobre la partitura de la obra con el paso de los años.

Las críticas que hemos podido leer en su mayoría lo elogian, pero muchas inciden en la lentitud de sus tiempos y en lo que ello robaba al protagonismo de la acción de la obra en sí.

Los físicos y matemáticos distinguen en esta actualidad cuántica entre el tiempo discreto, que supone que matemáticamente el tiempo es sólo una sucesión de momentos que nosotros percibimos como una sola línea, aunque en realidad sea una especie de composición de varios fotogramas fijos, como una película, es decir, algo que realmente no existe como tal, y el tiempo continuo, aquel en el que entre dos puntos cualquiera de esa línea temporal sería posible colocar un número infinito de otros puntos temporales. En este caso, el tiempo no constaría de «fotos fijas», sino que fluiría continuamente. En esta Aida salzburguesa parece que el maestro desafiara a Planck y quisiera que, hasta el mínimo silencio, tuviera un significado. Como él mismo ha declarado: «Incluso cuando sólo hay una nota repetida en la partitura, debe existir un sentido de la dirección».

La maravilla de la música en directo y del teatro es que solo existen una vez y se desvanecen, no así los discos, ni la literatura, ni la pintura, ni el cine. Cada vez que un artista reinterpreta la misma obra varía y, con los años, su propia alma se va mimetizando con esos puntitos negros de la partitura que, aunque siga siendo la misma, parece muy distinta a nuestros oídos. La última sonata de Beethoven inerpretada por Barenboim escuchada 40 años después también se ralentiza, se humaniza, porque esos mismos cuarenta años han desdibujado la fortaleza y el apremio de esos mismos dedos, de esos ojos.

El 1 de septiembre Muti se sentará al piano en Ravenna, su casa, para explicar su concepto de Aida. Allí tiene su academia y su orquesta, con quienes hará sonar precisamente la Aida en el Teatro Alighieri el 12 de septiembre junto a sus alumnos, directores y cantantes.

Más tranquilo, este hombre, amante de la cultura europea y del gran Federico II, al que se le echan los años encima, se ha propuesto no morir sin dejarnos un testimonio de su inmenso estudio sobre lo que Verdi dejó escrito.

Desde aquí intentaremos encontrar el vídeo para poder entenderlo un poco mejor. Mientras tanto, os dejamos algunos de sus pensamientos sobre La Traviata, algunos tremendamente divertidos.

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