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Por el Palacio de la Música
La faena de las cancelaciones
Por Publicado el: 26/04/2015Categorías: Artículos de Gonzalo Alonso

Plácido: Llegó la hora

Domingo Travatore Salzburgo

Plácido: Llegó la hora

La crítica solemos mantener una postura no sólo de respeto sino también de afecto profesional con los grandes artistas, al margen de que puntualmente podamos ser duros con una actuación concreta. Llega un momento en que, manteniéndose ambas posturas, el crítico no tiene más remedio que plantear temas que habitualmente disgustan profundamente al artista tanto incluso como para romper cualquier relación que pudiera haber entre uno y otro. Sucede cuando el artista ya no está en condiciones de salir a un escenario sin perjudicar gravemente su propio nombre y carrera. Alcanzado este punto, que nos llega a todos y cada uno de nosotros en nuestras profesiones, el crítico ha de escribir con claridad y, si es amigo, también ha de aconsejar por mucho desagrado que cause en el artista y, aún con más frecuencia, en el entorno de éste. ¡Qué peligrosos son estos para el artista cuando sus economías dependen de él!

La crítica americana ha sido siempre muy proclive a Plácido Domingo. Incluso ha pasado por alto actuaciones no muy afortunadas. Sin embargo el New York Times abría el melón el pasado 22 de marzo tras la interpretación del emperador Carlos en la verdiana ópera “Ernani”. Empezaba su crítica recordando una declaración de Domingo: “El tiempo de parar llegará una noche, tras una actuación” y a continuación añadía “Puede ser el momento de que el señor Domingo preste atención a sus propias palabras” y a partir de ahí ponía enormes reparos a su actuación en aquel papel baritonal. Otros diarios, como “The Observer”, reflejaban los mismos planteamientos: “En los noventa trasportó óperas y ahora canta de barítono, pero el problema es que no es un barítono, sino un tenor sin agudos. Sonido de anciano, frases entrecortadas, falta de variación dinámica…”. Ya no somos sólo los “arrítmicos” críticos españoles quienes pensamos que una cosa es representar Simon Boccanegra, Germont o Francesco Foscari, en donde un actor cantante puede salir airoso, y otra el Conde de Luna de “Trovador” o el Carlo de “Ernani”, papeles plagados de canto pleno. Dudo que nuestro querido y admirado tenor vuelva a abordar Luna o Carlo, de hecho ya ha cancelado su regreso a Salzburgo con el primero de ellos. Y él es tan consciente de la situación como para, al parecer, estar detrás de la reclamación del Met para la retirada del video que circulaba por Youtube con una penosa interpretación del aria “Oh de’ verd’anni miei”.

Plácido ha de reflexionar porque a quienes hemos escuchado en plenitud a uno de los mayores artistas de la historia lírica nos empieza a apenar oírle ahora, porque no es conveniente que quienes sólo han escuchado al actual piensen que eso es todo, porque Garbo y Dietrich enseñaron cuales son las mejores retiradas, porque afortunadamente Plácido Domingo puede aún hacer otras muchas cosas relevantes. Gonzalo Alonso

2 Comments

  1. Gonzalo Reategui M 27/04/2015 a las 15:31 - Responder

    Absolutamente no. Yo estuve en esas funciones y no es absolutamente el caso de una voz de anciano. Qué falta de respeto. El fiato no es el mismo, absolutamente cierto. Y esto es importante en Verdi. Yo vi 3 funciones de Ernani en el MET y es insano determinar que por 3 funciones, una mejor que la otra (y la 3era muy buena) uno deba pedir que se retire al único cantante que por sí sólo puede llenar teatros en todo el mundo. Absolutamente absurdo. Asimismo, es ofensivo para sus admiradores que cruzamos continentes para verle que se pida públicamente su retiro. Lo de Tomassini en el NY Times está desautorizado pues hace años que tiene algo personal contra Domingo. Las pretensiones de algunos críticos cuya estupidez reclama . No habrá muchos nuevos espectadores que se enamoren de la ópera luego de escuchar Pagliacci con Alvarez, por decir uno de los mejores pero que no está, ni cerca, a la altura de un quinto de Domingo. Y no hay muchos más. Por otro lado, ¿quién se creen algunos de querer administrar la mejor carrera operística de la historia y la última leyenda viviente de la ópera?

  2. Gilberto Noguera Messuti 28/04/2015 a las 04:45 - Responder

    Reflexiones como las que hace aquì el Sr. Gonzalo Alonso, las vengo planteando en igual forma, desde hace muchos años, porque nadie quiere aceptar la decadencia vocal que enfrenta Domingo que son propias de su edad, e inclusive las limitaciones en sus agudos, lo cual viene de mucho antes…pero como dice el señor Alonso, nuestra admiraciòn por este artista, aùn la conservamos en honor a sus brillantes actuaciones y por el respeto que se merece…criticar la imprudente actitud de Plàcido no es injusta, porque no se critica su pasado, no se acepta es su presente, que es muy doloroso presenciarlo…querìamos evitar lo que ya sucediò y se veìa venir…ahora un grupo de obsesivos admiradores, han formado un frente para defenderlo ofendiendo groseramente a los que no estamos de acuerdo con estos desafueros de Domingo que esta cubriendo con una nube muy oscura lo que fue una luminosa carrera…Plàcido, ahora, a dirigir y enseñar, para eso si estàs jòven…Gilberto Noguera Messuti.

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