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Por Publicado el: 05/10/2020Categorías: Discos, DVD's y libros

Crítica CD: Selige Stunde. Jonas Kaufmann y Helmut Deutsch

SELIGE STUNDE (J. KAUFMANN, H. DEUTSCH)

Relato ausente

KAUFMANN, Jonas, tenor; Helmut Deutsch, piano. Obras de BEETHOVEN, SCHUBERT. SILCHER, MENDELSSOHN, GRIEG, LISZT, SCHUMANN, BÖHM, R. STRAUSS, ZEMLINSKY, CHOPIN, WOLF, BRAHMS,CHAIKOVSKY, MOZART y MAHLER. 

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Selige Stunde de Jonas Kaufmann

Una de las funciones que tuve en los años que trabajé para la revista RITMO fue la de decidir qué critico habría de ocuparse de cada uno de los discos que las compañías enviaban a la redacción para ser promocionados. Ninguno de los comentaristas obtenían pago alguno por sus trabajos, pero enviaban a la Redacción encantados sus colaboraciones, pues con recibir la muestra física de la grabación se sentían más que remunerados. Todavía hoy se sigue el mismo procedimiento, en el caso de aquellos sellos que continúan enviando las correspondientes muestras. Pero cada vez son más las compañías que han roto ya esa norma no escrita: yo te doy discos a cambio de que tú hables de ellos. Ahora dicen: no te puedo enviar muestra física, pero sí un ‘link’ con el audio para que se lo pases al crítico. Al que ahora, por consiguiente, hay que decirle que ha de hacer su trabajo más gratis todavía, porque ni siquiera va a tener la compensación de que le den el disco, sino un link para que lo ‘malescuche’  en su ordenador, a veces con fecha de caducidad casi inmediata, y casi siempre sin información de carpeta. Un desastre. Pobres revistas. Y pobres lectores, que, con razón, se fiarán poco de lo que lean, al estar escrito en tales precarias condiciones. Y pobres plataformas digitales, pues parece que trabajan en las mismas condiciones. Lo digo porque llevo hechas ya algunas críticas para esta en la que estoy escribiendo ahora bajo esas condiciones;  y porque, seguramente, lo seguiré haciendo en el futuro; un poco porque quiero y me apetece, otro poco para que el señor de la tiza no me llame la atención. Haré de buen Stolzing con gusto.     

Me he tenido que organizar. Porque, además, los archivos que recibí no guardaban  el orden de los ‘traks’ del disco, lo que no sería problema si se hubiera tratado de una sinfonía o algo así. Pero no; son veintisiete cortes (tantos como canciones), que mi ordenador lee según se ha decidido en el archivo enviado, es decir, absolutamente desordenados. Así que, papel y lápiz, y a escuchar en un orden diferente al que los señores Kaufmann y Deutsch decidieron  para la escucha de las veintisiete canciones elegidas. O bien pasarse un buen tiempo buscando con el ratón cada canción. A los medios de reproducción, tan modernos y maravillosos, les queda por aprender lo más normal: ser normales. 

El disco, aventuras aparte, tiene una escucha entretenida. Y variada. Pero es producto del confinamiento, y por eso sería esperable algo con mayor poso emocional. Estamos ante  un conjunto de canciones que tienen su interés en sí mismas, pero que, como grupo, no dejan de ser una muestra casi estadística. Están todos: Mozart, Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, R. Strauss, Wolf, Mahler, y también Liszt o Mendelssohn; Grieg o Chaikovsky. Es decir, un poco de todo pero sin que pueda apreciarse en su conjunto algún tipo de unidad. Kaufmann, qué duda cabe, uno de los tenores más importantes de nuestro tiempo, ha hecho una elección de canciones que se adapten bien a su cuerda y que, cuando salgan de ella, no le planteen problemas serios. Pero también un conjunto de piezas que se escuchen de manera fácil, aunque como grupo  carezcan de un relato común reconocible. Muy bien acompañado al piano por su habitual pareja  en estas lides, Helmut Deutsch.  Vocalmente está bien, apoyado en una técnica que, en sí misma, es excelente, pero que se adapta mejor a los tintes dramáticos que al matizado mundo del Lied. Así, convence más en piezas como las de Chaikovsky o Liszt que en, por ejemplo, Beethoven o Schubert, que encierran un sentido más delicado. No es que el Kaufmann lírico sea inferior; es un problema de estilo; de cómo se ha de cantar el Lied clásico, pues cuanto más se aparta de ahí más a gusto se encuentra. Por ejemplo, en Mahler o Wolf. Mientras que las ligerezas propias del género son más ajenas a su temperamento. En fin, no me motivan mucho este tipo de discos-recital, que no quiere decir que no me gusten los recitales. Me cuesta comprender a tantos autores juntos; no acabo de entrar en ese juego. Sin embargo, son legión a los que le encantan este tipo de elección. Para ellos, un espléndido disco. Pedro González Mira            

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