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Por Publicado el: 18/03/2014Categorías: En la prensa

Riccardo Chailly «Mi identidad musical está en la Scala»

Riccardo Chailly «Mi identidad musical está en la Scala»

ABC, 16/03/2014

El músico italiano, premiado por la Fundación Teatro Campoamor de Oviedo, reflexiona sobre sus comienzos junto a Claudio Abbado y sus futuros proyectos al frente del templo milánes

Riccardo Chailly (Milán, 1953) afronta uno de los periodos más interesantes de su carrera. Nombrado nuevo director musical de la Scala de Milán, en sustitución de Daniel Barenboim, por un periodo de siete años (2015-2022), tendrá que compartir esta responsabilidad con la Gewandhaus de Leipzig, de la que es titular hasta 2020. En nuestro país, el maestro milanés se ha prodigado en el repertorio sinfónico pero no operístico, cuyo debut se produjo en el foso del Palau de les Arts de Valencia (institución con la que se especuló podría haber llegado a tener un vínculo más permanente, que finalmente no resultó). Su estreno operístico fue al frente de la Orquesta de la Comunidad Valencia y «La bohème», de Puccini. Colaboración que se saldó con el premio a la mejor dirección musical de 2013, que le concedió la Fundación Teatro Campoamor, cuya gala de entrega será el 29 de marzo. «No podré asistir, ya que estoy de gira en Japón con la Orquesta del Gewandhaus –se disculpa–. Mi hija Luana irá desde Valencia a recibir el premio en mi nombre. Estoy encantado de que un miembro de mi familia lo reciba por mí», explica a ABC por teléfono. –

¿Por qué tardó tanto en producirse este debut? ¿Tiene previsto volver a dirigir ópera en España? –Sucedió por mi antigua amistad con Helga Schmidt y por mi conocimiento de la calidad del Palau de les Arts de Valencia, que puede estar orgulloso de presentar a España una de las mejores casas de ópera, con una orquesta y coro de calidad. Mi debut se da tras venir a España regularmente a dirigir, durante casi treinta años, con diversas orquestas, desde la Radio de Berlín hasta la Concertgebouw de Ámsterdam y la Gewandhaus Leipzig. Encontré que el público en Valencia ama la ópera y es muy cercano al género. Estoy muy complacido de que mi primera vez haya sido recibida con tan importante premio. De momento parece difícil que vuelva a dirigir ópera aquí, ya que mi cargo como director musical de la Scala de Milán, que empieza la próxima temporada, requiere tiempo, y más ya que Baremboim lo deja antes de lo previsto. Compaginar mi tiempo con la Gewandhaus hace que sea muy complicado encontrar el momento. – ¿Está al tanto de los problemas por los que atraviesa el Palau de les Arts? –La crisis es un problema mundial para las artes en general, no solo para la ópera, también para el teatro, las orquestas sinfónicas… Hablé al respecto con Helga y tengo conocimiento de lo que sucede porque mi hija trabaja en la Academia para jóvenes cantantes y creo que es un momento muy difícil que requerirá cada vez más la habilidad y la creatividad de la Intendente. Si aun así, en estos años difíciles, es capaz de producir una temporada, obviamente tratando con mucho cuidado los problemas de presupuesto pero enfocándose en la calidad y los proyectos artísticos, creo que es posible salir adelante. Hay algunos cantantes muy buenos em la Academia del Palau, uno de ellos ya debutó con gran calidad (Mattia Olivieri, en el papel de Schaunard). La generación joven puede dar calidad y en estos momentos de crisis es una aportación muy importante. Aunque la crisis es un problema global, espero que se encuentre la salida pronto. La calidad necesita ser respaldada por apoyo financiero. La pobreza trae pobreza, no solo en el sentido financiero, también pobreza artística. Es preciso que esto sea comprendido por los políticos porque son quienes guían nuestros países. –

Hace un par de años afirmaba que hacia poca ópera porque no era su prioridad. Esto, imaginamos, cambiará ahora con su nuevo nombramiento… –Será progresivo porque tengo un contrato con la orquesta del Gewandhaus hasta 2020, así que La Scala se irá integrando lentamente en mi calendario dentro de los próximos años, pero por supuesto siempre se mantendrá un equilibrio. No habrá un exceso de ópera porque es un género difícil que requiere tiempo y que necesita también la selección de un elenco apropiado. Si uno quiere tener una producción de un nivel muy alto necesita tener las voces apropiadas en los papeles apropiados. Y no se trata de tener estrellas, también con cantantes jóvenes, pero deben ser los cantantes correctos para el papel correcto. Valencia fue un ejemplo perfecto de cómo usar un elenco joven que encajaba perfectamente en los papeles, con las cualidades vocales apropiadas para cada personaje. Por eso se necesita mucho tiempo para planear, contratar, pensar… Ya empecé a trabajar con el próximo Intendente de la Scala, Alexander Pereira, pero por supuesto esto es algo que desarrollaremos progresivamente. Mi primera ópera en la Scala será «Turandot», en mayo de 2015, para la inauguración de la expo de Milán. – Sus primeros contactos con la Scala se remotan a cuando usted tenía 20 años y era asistente de Claudio Abbado. ¿Soñó entonces convertirse algún día en director musical de este teatro? Susana Gaviña

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