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Por Publicado el: 12/04/2026Categorías: En vivo

Crítica: Orquesta de Valencia, rumbo a Viena con “paquete” incluido

TEMPORADA 2025-2026 del Palau de la Música. “Concierto extraordinario” de la Orquesta de Valencia. Programa: Obras de Martín i Soler, Ravel, Brahms-Dünser y Strauss. Solistas: Sivan Silver y Gil Garburg (piano a cuatro manos). Director: Alexander Liebreich. Lugar: Palau de la Música. Entrada: Alrededor de 1.300 espectadores. Fecha: viernes, 10 abril 2026.

Orquesta de Valencia

Libreich cosechó un nuevo éxito en Valencia, a pesar de todo

Con las maletas ya casi listas para debutar el próximo jueves en Viena, la Orquestra de València y su titular, Alexander Liebreich, han abordado en su sede del Palau de la Música un variopinto repertorio que sin ton ni son surcaba obras de Martín i Soler, Ravel, el Zaratustra de Strauss, y lo que fue el único bache del programa: el espantoso -no otra palabra lo define mejor- “estropicio” para piano a cuatro manos y orquesta sinfónica que el “arreglista” austriaco Richard Dünser ha perpetrado del Cuarteto para piano y cuerdas número 3, en do menor, opus 60, de Brahms.


Será precisamente este mismo programa -bodrio düsneriano incluido- el que ofrecerán en la Sala Dorada de la Musikverein de Viena (ya saben: la del Concierto de Año Nuevo), en la que será una de las fechas más señaladas en las ocho décadas de existencia de la cada día más viajera e internacional formación valenciana.


Víctima del atentando de Dünser, la música original de Brahms queda reducida a una lamentable parodia, en una orquestación ampulosa, previsible, vulgar y remota al genio camerístico y también orquestador de Brahms. A años luz, por ejemplo, de la conocida versión de Schönberg del Cuarteto opus 25, también de Brahms.

Para colmo, en este disparate tan atrevidamente bautizado como Concierto para piano a cuatro manos y orquesta, la idea de trasladar la escritura original a un piano tocado a cuatro manos por dos intérpretes es tan peregrina y antimusical como la de abordar con las dos manos el Concierto para la mano izquierda de Ravel.


Tampoco el muy discreto dúo solista -los israelitas Sivan Silver y Gil Garburg-, es precisamente la panacea del piano a cuatro manos. Cualquier parecido con los legendarios Hermanos Kontarsky o los actuales Hermanos Jussen, o las Labèque sería pura ficción. Otra galaxia. El suyo es un pianismo discreto, corto de aliento, vuelo y ambición. Paródico y no siempre ajustado. Tampoco exento de notas falsas, rozaduras y desajustes. Un Brahms/Dünser para el olvido.


Todo se pronunció aún más en la propina que regalaron como respuesta al inesperado entusiasmo del público aplaudidor de “concierto extraordinario”: una “estropiciada” versión de la Malagueña de Lecuona atiborrada de ramplones arpegios, empeñada grotescamente en vulgarizar el refinamiento popular original. Visión más propia de tablao flamenco vienés que de una sala de conciertos, aunque sea el mismísimo Musikverein.


Por fortuna, el resto del programa transcurrió por derroteros bien distintos. Desde la cristalina y vivificante interpretación de la obertura de El árbol de Diana, del genio local Martín i Soler, que abrió el programa, a una pulida y bien narrada lectura de Así habló Zaratustra, en la que la Orquestra de València, como ya hiciera en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el pasado febrero, hizo vale el espléndido momento técnico y artístico que atraviesa bajo la titularidad de Liebreich.


Una vez más, brillaron y mucho todas las secciones. El desliz de algún trompeta en el requeteconocido inicio no logró emborronar la suntuosidad y calidad orquestal con que orquesta y maestro enunciaron el monumental poema sinfónico straussiano. De nuevo, como en Madrid, hay que destacar y aplaudir los timbales de Eguillor, y a la sección de percusión en pleno, incluidos los sonidos precisos y minuciosamente calibrados de la campana.

También al resto de intervenciones individuales y colectivas, sin excepción: desde la concertino Anabel García del Castillo a los cuatro solistas de maderas, vientos… ¡Bravo! ¡Triunfarán en Viena! ¡Seguro! (pese al paquete a cuatro manos).

Justo Romero

(Publicado en el diario Levante)

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