Crítica: ‘Semiramide’ de Rossini en el Gran Teatre del Liceu
SEMIRAMIDE (G. ROSSINI)
Gran Teatre del Liceu de Barcelona. 13 Mayo 2026
Versión de concierto
Tras una ausencia de más de 20 años, vuelve al Liceu Semiramide, que se ofrece en forma de concierto. Bueno será recordar que en aquella última ocasión pudimos asistir a una excelente representación musical y vocal, ya que en el podio estaba Riccardo Frizza y los protagonistas ofrecían las figuras de Juan Diego Flórez, Ildar Abdrazakov y Daniela Barcellona.
En esta ocasión no se han repetido los fastos vocales, aunque me adelanto a decir que he disfrutado de forma sorprendente con la soprano Vasilisa Berzhanskaya como Semiramide.

Paolo Arrivabeni
La dirección musical ha corrido a cargo del italiano Paolo Arrivabeni, quien no recuerdo que haya dirigido anteriormente en el Liceu, aunque estuvo anunciado precisamente en esta Semiramide en el año 2020, pero se tuvo que cancelar por la epidemia de COVID. Siempre me ha parecido un director muy eficaz, aunque no extraordinario, pero en esta ocasión hemos asistido a la que para mi ha sido una de las mejores direcciones que le recuerdo.
Me ha resultado mucho más convincente en este Rossini serio que dirigiendo el Rossini buffo. Cuidó muy bien a los solistas y nos ofrecció una versión muy completa de la ópera, ya que no faltaron las escenas en las que actúan Azema y Mitrane. Sacó un buen partido tanto de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceu como del Coro del Liceu.
Cuando se programó esta Semiramide, la protagonista tenía que ser la soprano Adela Zaharia, pero canceló, siendo sustituida por la mezzosoprano rusa Vasilisa Berzhanskaya, que en su debut en nuestro país nos ha ofrecido una estupenda interpretación de Semiramide. Estamos ante una mezzo con facilidad por arriba, lo que le permite también cantar roles de soprano, como es el caso de Norma o de esta Semiramide. Para mí ha sido una gran sorpresa, ya que apenas tenía referencias de ella. La voz es amplia, de notable belleza y estupendamente proyectada, cantando con gusto y haciendofrente con éxito a las agilidades rossinianas. Puedo decir que ha sido una muy agradable sorpresa y he quedado con ganas de volverla a ver.

Vasilisa Berzhankaya
El personaje de Arsace siempre lo he visto interpretado por una mezzo soprano, de voz amplia y rica en agilidades. En esta ocasión se ha cambiado la mezzo por un contratenor, como es el caso de Franco Fagioli. Prefiero la alternativa de mezzo soprano. Franco Fagioli es un contratenor, que es un excelene cantante y especialmente en el canto de agilidad. Junto a eso o más bien frente a eso, la voz de contratenor no tiene la calidad de una buena mezzo soprano y por otro lado el volumen vocal de Fagioli deja que desear, resultando prácticamente inaudible en más de un momento.
Assur fue el bajo barítono italiano Mirco Palazzi, a quien ya había tenido ocasión de ver en este personaje y la impresión sigue siendo la misma que la de hace 10 años. La voz es un tanto insuficiente para un personaje tan malvado, aunque resolvió bien su gran escena del segundo acto.
Idreno fue interpretado por el tenor ruso Maxim Mironov, que resolvió bien sus dos arias, que son un dechado de dificultades. Su voz ha ensanchado un tanto en los últimos años y no es un tenor tan ligero como era. No son muchos los tenores que pueden hacer frente a esta partitura y Mironov lo consigue, aunque sus notas más altas son más laboriosas que antes y su calidad un tanto menor.
Buena la impresión dejada por el bajo italiano Antonio di Matteo en el persoanje de Oroe. Voz poderosa de bajo, cantando con gustoy dando sentido a su personaje.
Los personajes episódicos de Azema y Mitrane fueron interpretados por Patricia Calvache y Carlos Cosías, respectivamente.
El concierto comenzó puntualmente y tuvo una duración de 4 horas y 2 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 3 horas y 27 minutos. A escena abierta abundaron los aplausos, siendo los mayores para Semiramide en su gran escena del primer acto.
Salíamos del teatro a las 23,45 y me pregunto si en esta ópera no se puede hacer lo que se hace en el Liceu con las de Wagner, es decir adelantar la hora de comienzo para evitar salir del teatro casi al día siguiente.






















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