Critica: Requiem de Donizetti, descanso eterno en la Catedral de Sevilla
Descanso eterno
SDonizetti: Requiem. Solistas: Andrea Moreno, Nerea Berraondo, Pepe Hannan, Ruben Amoretti, Amando Martín. Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza. Orquesta Sinfónica Conjunta Universidad de Sevilla-Conservatorio Superior de Música ‘Manuel Castillo’ de Sevilla. Dirección: Pierangelo Pelucchi. Fecha: Jueves, 14 de mayo. Lugar: Catedral de Sevilla. Aforo: Lleno.

Según parece ha sido la primera vez que se ha interpretado en España el Requiem que Donizetti escribió a la muerte de Bellini. Y no ha podido venir de mejor mano, porque Pierangelo Pelucchi es sin duda hoy la persona que mejor conoce la música de Donizettiy los códigos expresivos y estilísticos de su momento. De ahí que su dirección (nada sencilla dada la reverberación de la catedral, aumentada por la prescindible amplificación) estuviese llena de fuerza dramática (Kyrie, Dies Irae espectacular, Amen final del Lacrymosa), de acentuaciones, de gradaciones dinámicas (de libro el crescendo en el Requiem aeternam), pero también del mimo con el que acompañó los momentos más líricos de los solistas, respirando con ellos en un solo aliento, llevándolos por la línea cantabile requerida. Impuso claridad en las fugas y equilibró cabalmente coro y orquesta. Ambos conjuntos remontaron un inicio dubitativo para luego culminar unas interpretaciones muy empastadas, con brillo y con prestaciones instrumentales solistas de alto nivel, como primer violín, primer violonchelo o trompa, casi ominipresente toda la obra. Excelentes los metales en momen tos de la contundencia del Dies Irae. El coro, a pesar de sus dimensiones, supo seguir las inflexiones dinámicas de Pelucchi con exactitud y definición del sonido.
Ya quedan pocos bajos cantantes, de voz profunda y depurada línea, como Rubén Amoretti, capaz de controlar su poderoso sonido mediante reguladores. Cabe destacar su canto de bravura en Domine Iesu Christe y la fuerza con la que entró en Tuba mirum. Magnífico Pepe Hannán, con voz lírica brillante y expansiva, de control del color mediante las medias voces. Su Ingemiscoacompañado por violín y chelo fue de una depurada belleza. Sabe recoger el sonido, pero también expandirlo en unos agudos rutilantes que se benefician de la calidad de su timbre. Buena voz también la de Amando Martín, de centro muy redondo, atractivo color y buen fraseo, delicado en Oro suplex y solemne en Libera me. Y testimoniales Berraondo (poco audible dada su emisión trasera) y Moreno, voz casi blanca y plana, además de con problemas de afinación repetidos. Andrés Moreno.
Publicado en el Diario de Sevilla el 14 de mayo de 2026.






















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