Crítica: Alfa y Omega del Yo Creador en el Espacio Turina de Sevilla
Alfa y Omega del Yo Creador
Quinteto para piano y cuerdas en Sol menor, op. 57, de D. Shostakóvich; Quinteto para piano y cuerdas en Mi bemol mayor, op. 44, de R. Schumann. Intérpretes: Sergey Maiboroda y Joan Andreu Bella, violines; Salomé Osca, viola; Lourdes Kleykens, violonchelo; Álvaro Mur, piano. Lugar: Teatro de la Maestranza (Sala Manuel García). Fecha: Martes, 19 de mayo. Aforo: Casi lleno.

Resonancia en la Sala Manuel García. / Guillermo Mendo
Desde 1804, el año de la Heroica de Beethoven, hasta 1975, el año de la muerte de Shostakóvich, el Romanticismo pone el foco en el yo del creador, en sus pasiones, sus obsesiones, sus miedos, sus alegrías, sus ilusiones, sus decepciones. El compositor crea para sí mismo, para dar salida a su mundo interior. La obra de Shostakóvich es quizá el último coletazo del subjetivismo creativo, en plena época de destrucción del yo por las vanguardias.
El quinteto op. 57 es buena muestra de ello, creado en 1940, antes de la guerra con Alemania, pero en medio de las terribles oleadas de las purgas de Stalin, con la sombra del dictador tras cada pentagrama que componía. Música a veces desolada, exasperada, desgarrada, triste y desesperanzada, con arrebatos de ironía que el quinteto Resonancias entendió a la perfección, con sonidos acerados, con poca presión de arcos, entrecortados en el piano, con un empaste extraordiario y un sonido perfectamente perfilado (maravilloso pasaje con sordinas en el segundo tiempo, una fuga con un crescendo perfectamente regulado).






















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