Crítica: Unsuk Chin, un concierto para el repertorio
Unsuk Chin, un concierto para el repertorio
Obras: Tocata, adagio y fuga, BWV 564 de Bach. Concierto para violonchelo de Chin. Concierto para piano núm. 3 de Beethoven. Suite de El caballero de la rosa de R. Strauss. Intérpretes: D. Oyarzabal, órgano, A. Gerhardt, violonchelo. C. Zacharias, piano. Orquesta de Euskadi. Lucas Macías, director. Premios Fronteras del Conocimiento. Euskalduna. 17/VI/2026. Bilbao.

Unsuk Chin, entre el director Lucas Macías y el violonchelista Alban Gerhardt. Foto: Fundación BBVA
La compositora Unsuk Chin, coreana residente en Berlín, es la última ganadora del Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, uno de los más importantes del mundo. El premio premia también a la música misma al reconocerla entre las ocho ramas del saber. La música sirve para muchas cosas.
En Bilbao se tocó el Concierto para violonchelo de Chin, que ha sonado ya más de 50 veces. Son poquísimos los conciertos de ese instrumento que las orquestas acogen en su repertorio: Haydn, Schumann, Dvořák, Saint-Saens, Elgar, Shostakóvich, las Rococó de Chaikovski, la Concertante de Prokófiev, alguno que se me olvide… ¿y el de Chin? Por qué no. Tiene lo necesario: virtuosismo, fogosidad, hondura, enigma y, sobre todo, expresividad que mueve al oyente. Alban Gerhardt lo toca increíblemente bien. ¡De memoria!
Salió triunfante de las mil dificultades de la obra y de las desafiantes condiciones del Euskalduna. Expuesto en la corbata, a la intemperie acústica, el solista está solo de verdad. El piano sufre menos, porque tiene sus propios medios de proyección. Christian Zacharias tocó ahí un Tercero de Beethoven con la extraña mezcla de distanciamiento y poesía que le caracteriza.
Lucas Macías es un directo sobrio de gesto y de intención. Lo encauza todo, pero dejando tocar, sin intervenir demasiado, lo que le permite conseguir mucho cuando decide meter la batuta. Al frente de la Sinfónica de Euskadi, hizo buenas versiones de los dos conciertos y una Suite de El caballero de la rosa de mucho mérito. Antes, el organista Daniel Oyarzabal nos había puesto en suerte con una estimulante Tocata, adagio y fuga en do mayor de Bach.






















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