Doble cita con Chailly y la Filarmónica de la Scala para clausurar la Quincena

Riccardo Chailly
Doble cita con Chailly y la Filarmónica de la Scala para clausurar la Quincena
La octogésima séptima edición de la Quincena Musical de San Sebastián encara su desenlace con el desembarco en el Auditorio Kursaal de la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán, una formación de indudable linaje teatral que acude a la capital guipuzcoana arropada por su director titular, Riccardo Chailly, para ofrecer dos veladas sinfónicas consecutivas concebidas con mimbres estilísticos bien diferenciados y de gran atractivo para el aficionado.
El conjunto milanés, fundado en su día por iniciativa de Claudio Abbado con el propósito de dotar a los profesores del foso lírico de una proyección sinfónica estable e independiente, aterriza en el festival vasco en el marco de una gira internacional que pone a prueba la ductilidad de un colectivo acostumbrado a los matices del drama operístico y que encuentra en la sala donostiarra un escenario propicio para desplegar el empaste de sus secciones.
La primera de las citas, fijada para hoy, 29 de agosto, gira íntegramente en torno a la figura de Antonín Dvořák, abriendo la sesión con el monumental Concierto para violonchelo en si menor, op. 104, una de las cumbres absolutas del repertorio concertante donde intervendrá como solista la violonchelista austríaca Julia Hagen, joven instrumentista de sólida carrera que afronta el reto de medirse a la densidad orquestal de la partitura bohemia antes de dar paso en la segunda mitad a la célebre Sinfonía nº 9 en mi menor, op. 95, “Del Nuevo Mundo”, obra de sobra conocida por el público en la que el pulso rítmico y el cuidado tímbrico de Chailly tendrán oportunidad de lucirse.
Para la clausura definitiva del certamen mañana, domingo 30 de agosto, la propuesta adquiere un relieve singular al sumar al podio italiano la presencia del Orfeón Donostiarra, formación coral de honda vinculación con la historia del festival que actuará bajo la preparación de Óscar Rodríguez como director invitado. El programa arrancará en terreno familiar para la agrupación transalpina con la impetuosa obertura de La forza del destino de Giuseppe Verdi, sirviendo de preámbulo a dos de las páginas más hondas de su testamento compositivo, el Stabat Mater y el Te Deum pertenecientes a las Cuatro piezas sacras, donde coro y orquesta deberán encontrar el difícil equilibrio entre la introspección mística y el dramatismo vocal propio del maestro de Busseto.
Como broche final a la velada y al festival, Chailly ha reservado la Sinfonía nº 4 en fa menor, op. 36 de Piotr Ilich Chaikovski, partitura vertebrada por el tema inexorable del destino en la que la sección de metales de la Scala y la cuerda milanesa podrán exhibir su músculo sonoro a lo largo de un discurso de arrebatada brillantez instrumental.
La expectación suscitada en San Sebastián ante la llegada de la orquesta milanesa confirma el arraigo de estas grandes citas sinfónicas veraniegas, donde la respuesta del Kursaal servirá para certificar el estado de forma de una batuta siempre rigurosa en el análisis y el peso sonoro de una orquesta que sigue figurando entre los nombres de mayor prestigio del panorama europeo.



















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