Plan de suscripciones

Suscribirse a la Newsletter de Beckmesser

¡No te pierdas ninguna noticia!

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Busca las entradas de cada mes

Últimos tuits de Beckmesser

Post
Critica: Colorista y matizada evocación de Josep Pons con la Orquesta Nacional
Por Publicado el: 01/06/2026Categorías: En vivo

Critica: Tocar y dirigir, Renaud Capuçon y la Orquestra de Valéncia

 Tocar y dirigir. Renaud Capuçon y la Orquestra de València

2025-2026 del Palau de la Música. Orquestra de Valéncia. Programa:  Obras de Brahms y Schumann. Solista y director: Renaud Capuçon (violín). Lugar: Palau de la Música. Entrada: Alrededor de 1.400 espectadores. Fecha: viernes, 29 mayo 2026

 Tocar y dirigir. Renaud Capuçon y laOrquestra de València 2025-2026 del Palau de la Música. Orquestra de. Programa:  Obras de Brahms y Schumann. Solista y director: Renaud Capuçon (violín). Lugar: Palau de la Música. Entrada: Alrededor de 1.400 espectadores. Fecha: viernes, 29 mayo 2026

Renaud Capuçon

A pesar de que no son pocos los grandes solistas que se han metido a directores, si escasean los que han logrados brillar con la batuta. El arte grande de instrumentista y la condición de excelso virtuoso, en absoluto aseguran la condición de director de orquesta. El violinista francés Renaud Capuçon (Chambéry, 1976), formidable artista y siempre admirable con el arco y las cuatro cuerdas, no es una excepción, y la maestría que muestra desde el violín se disipa en el podio, donde se desvela llano, obvio e incapaz de trasladar a la orquesta el latido rítmico, la precisión en las entradas y el balance instrumental.

Todo esto viene a cuento de su actuación el viernes junto con la Orquestra de València, de la que esta temporada es “artista en residencia” y con la que se enfrentó nada menos que con dos miuras sinfónicos tan respetables como la Obertura trágica de Brahms y la Segunda sinfonía del mismo compositor. Versiones insufladas, naturalmente, del sentir y criterio del incandescente artista que habita en el violinista, pero también emborronadas por imprecisiones y desajustes que hoy, por fortuna y salvo en excepciones como esta, son asunto pretérito en los atriles de la actual Orquestra de València.

Tampoco supo Capuçon, con su gesto previsible y unísono, con los dos brazos siempre moviéndose juntos -salvo cuando la mano tenía que acercarse al atril para pasar páginas de la partitura- y marcando lo que suena despreocupándose de todo lo que hay alrededor. Tampoco indagó en la búsqueda de una calidad y sonoridad que nunca se percibieron más allá de la corrección,

Fue, así, un Brahms de intenciones frustradas, más empeñado en el asunto de atender obvias dinámicas y voces que en ahondar en los recovecos y entresijos de la partitura y su subyacente variedad expresiva. La Obertura trágica tuvo poco de drama y mucho de solfa, mientras que la sinfonía no logró levantar el vuelo en ninguno de sus cuatro movimientos, ni siquiera en el lírico y efusivo Adagio non troppo.

Lo mejor de la tarde llegó en el Concierto de violín de Schumann, obra que, por escritura y carácter, es difícil de dirigir, más aún si al mismo tiempo eres el solista. El admirable violinista se impuso sobre el correcto director, e hizo brillar desde su formidable instrumento -el Guarneri del Gesù “Panette”, que en su día perteneció a Isaac Stern- la escritura romántica y personalísima de Schumann, especialmente la melodía “quasi infinita” del lento segundo movimiento y el virtuosismo recalcitrante y paganiniano del tiempo final. La OV, un poco a la deriva, pero contagiada de la musicalidad a flor de piel de Capuçon y bien liderada por el concertino Enrique Palomares, llevó finalmente a buen puerto el brete. ¡Bravo! Justo Romero

Publicado en el diario Levante el 30 de mayo de 2026.

Deja un comentario

banner-calendario-conciertos

calendario operístico