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Por Publicado el: 20/09/2019Categorías: En vivo

Crítica: Don Carlo, primer y segundo reparto

DON CARLO (VERDI)

Primer reparto.

Inaugura la temporada de ópera 2019-2020 el Teatro Real con esta obra maestra de Giuseppe Verdi, que no se representaba en este teatro desde junio de 20015. Entonces se ofreció una producción de corte espectacular de Hugo de Ana, corriendo la dirección musical a cargo de Jesús López Cobos. El resultado de la representación que ahora nos ocupa ha sido en buena parte decepcionante. Hay que tener en cuenta que estamos en la inauguración de la temporada y esto trae consigo una carga mediática que no se da en el resto de títulos que componen el programa. No cabe duda de que el propio Teatro Real – como ocurre con todos los teatros de ópera – está interesado en alimentar esta carga mediática, por lo que creo que es preciso que un teatro de primer orden ofrezca en estas inauguraciones un espectáculo importante. No ha sido así en esta ocasión, especialmente en los apartados vocal y escénico, a los que luego me referiré.

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Escena

A diferencia de la ocasión anterior de 2005 se ha ofrecido ahora la versión de la Scala de Milán, es decir la versión en cinco actos y en italiano, que no es sino la original francesa traducida y eliminando algunas partes, especialmente el famoso ballet de la Peregrina. A mi parecer esta versión no es la deseable entre las que escribiera Verdi, ya que la calidad del acto de Fontainebleau no está a la altura del resto de la ópera y no hace sino alargar innecesariamente la ya de por sí extensa partitura. Creo que Verdi hizo muy bien en revisar nuevamente la partitura y dejarla reducida a los tradicionales 4 actos de la llamada versión de Módena, que es la que se representa con más frecuencia.
Me llamaba poderosamente la atención que para una ocasión tan señalada como es la inauguración de la temporada, el Teatro Real no ofreciera una nueva producción, sino que se hubiera decidido por alquilar una que tiene ya 12 años de edad. Yo mismo tuve oportunidad de verla en Frankfurt hace ya 4 años.

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Escena

La producción se debe al británico David McVicar, uno de los más prestigiosos directores de escena actuales, aunque su trabajo en esta ocasión no ha tenido la brillantez que suele ofrecer en otras ocasiones. La producción se caracteriza por ofrecer un escenario único para los 5 actos. La escenografía es de Robert Jones y ofrece un escenario a base pilares laterales, siempre imitando ladrillo gris, que también ocupan el suelo. Hay un gran muro al fondo, que se levanta para las escenas de exteriores y se baja para las de interior. Una serie de elementos, siempre en ladrillo, representan ahora una tumba, luego una mesa y otras veces una pura plataforma. A la escena de Yuste se le añade una especie de botafumeiro, mientras que a la de los aposentos de Felipe II se le añade una cortina para dar una sensación de intimidad. La escena de la prisión se resuelve, como tantas veces, con una reja. El Auto da Fe eleva el muro del fondo para ofrecer una gran cruz, que se pondrá en llamas en los acordes finales de la escena. El vestuario de Brigitte Reiffenstuel es adecuado a la época, siempre en tonos oscuros, llamando la atención que el ambiente general de la obra es menos oscuro que en otras producciones. La producción narra la trama de manera adecuada.
La dirección escénica de McVicar define bien a los distintos personajes, siendo el aspecto más discutible el hecho de que Don Carlo muera el final a manos de la guardia de su padre, con lo que se pierde todo el misterio que rodea a la última escena. Otro aspecto criticable es el hecho de que en el Auto da Fe no aparece el pueblo, sino únicamente los miembros de la corte. Conviene recordar que estos espectáculos se hacían para el pueblo y la corte acudía a ellos, pero no eran espectáculos privativos de la corte.
La dirección musical ha corrido a cargo del italiano Nicola Luisotti, principal director invitado del coliseo madrileño y su actuación ha sido correcta, aunque por debajo de lo que yo esperaba. Tras una primera parte algo anodina, su lectura fue ganando en fuerza y dramatismo a partir de la escena de Felipe II y Rodrigo, brillando en el Auto da Fe, Considero a Luisotti como uno de los mejores maestros en óperas verdianas y siempre espero lo mejor de sus lecturas. Siendo buena, esperaba más. Sacó un notable partido de la Orquesta del Teatro Real, que ha vuelto a demostrar que es seguramente la mejor orquesta de foso de España. Correcto, aunque menos brillante de lo que yo esperaba el Coro del Teatro Real.
El otro aspecto más bien decepcionante ha sido el resultado vocal, que ha sido ofrecido por un reparto sin grandes figuras y que no ha estado a la altura que se puede exigir a un teatro que pretende ser – y con razón – uno de los más importantes del mundo.

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Marcelo Puente y Maria Agresta

El personaje de Don Carlo tenía que haber sido interpretado por el tenor italiano Francesco Meli, que es sin duda uno de los mejores cantantes de la actualidad en su cuerda, aunque su voz no sea excepcional. El caso es que el italiano canceló hace ya algún tiempo y en su lugar tuvimos al tenor argentino Marcelo Puente, a quien casi acabábamos de ver como Pinkerton en San Sebastián. Se trata de un tenor de voz atractiva en el centro y adecuada a las exigencias del personaje, aunque su instrumento pierde calidad en las notas altas. Su mayor problema sigue siendo su escasa expresividad cantando, lo que hace que su prestación sea un tanto monótona y con escaso brillo.
Elisabetta fue interpretada por la soprano italiana Maria Agresta, que debutaba el personaje. Su actuación no me ha resultado convincente en términos vocales, ya que a mi parecer su voz resulta más ligera que lo deseable para este personaje. Tengo la impresión de que su instrumento ha perdido amplitud en los últimos tiempos y hoy la cantante tiene menos interés que hace unos años.
Felipe II fue interpretado por el bajo ucraniano Dmitry Belosselskiy, que sigue ofreciendo una voz amplia e importante en el personaje. En mi caso tuvo que luchar con el recuerdo que guardo de las actuaciones que he podido ver en este personaje a René Pape y hay diferencia entre ambos, lo que no va en detrimento de Belosselskiy. Tuvo una buena actuación.

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Mika Kares y Dmitry Belosselskiy

Buena también la prestación de la mezzo soprano Ekaterina Semenchuk como Princesa de Éboli, que ofreció una voz de calidad sin problemas de tesitura, cantando con gusto y moviéndose adecuadamente en escena.
El barítono italiano Luca Salsi dio vida a Rodrigo, el Marqués de Posa, y su actuación vocal no tuvo problemas, ofreciendo una voz de calidad y homogénea a lo largo de la tesitura. Eché en falta mayores dosis de emoción en su canto.
El Gran Inquisidor del finlandés Mika Kares fue claramente decepcionante. A la voz le falta autoridad y amplitud y así no se puede hacer un Inquisidor amenazante.

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Dmitry Belosselskiy y Luca Salsi

En los personajes secundarios Fernando Radó lo hizo de manera satisfactoria como Il Fratre. Leonor Bonilla lo hizo bien como Voz del Cielo. Natalia Labourdette fue un Tebaldo de voz reducida, inaudible en más de un momento. Adecuado Moisés Marín como Lerma y Heraldo real. Correctos también los Diputados Flamencos.
El Teatro Real ofrecía una ocupación algo superior al 90 % de su aforo. El público se mostró cálido con los artistas. Hay que señalar la presencia de los Reyes de España en el teatro.
La representación comenzó con 4 minutos de retraso y tuvo una duración de 3 horas y 57 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 3 horas y 15 minutos. Seis minutos de aplausos.
Al ser función de estreno, los precios son más altos en el Teatro Real. La localidad más cara costaba 398 euros, costando la más barata 37 euros.

Segundo reparto.Teatro Real de Madrid. 19 Septiembre 2019. 

Estas notas corresponden al segundo de los repartos programados por el Teatro Real, aunque es conveniente aclarar que se trata únicamente de un segundo reparto en orden cronológico, puesto que los precios practicados por el teatro son los mismos para ambos repartos (excepto en la función de estreno). Lo cierto es que esta representación no ha quedado por debajo de la del primer reparto, sino que en más de un caso ha funcionado mejor.

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Escena

Nada hay que añadir a lo dicho el día anterior respecto de la producción de David McVicar, quien, por cierto, no estuvo presente en el teatro en la función de estreno, lo que me hace pensar que no fue él, sino su ayudante, Axel Weideauer, quien se ha encargado de la dirección escénica en Madrid.
Tampoco hay que añadir mucho a la parte musical respecto a la dicho en la función de estreno. Nuevamente, fue Nicola Luisotti quien la dirigió. En todo caso mi impresión es que el Coro del Teatro Real estuvo más empastado y brillante que el día anterior.
El nuevo Don Carlo era el tenor italiano Andrea Caré, a quien he encontrado mejorado respecto de su actuación en este mismo personaje en Les Arts de Valencia. La voz resulta adecuada y homogénea a lo largo de la tesitura, quedando algo comprometida en las notas más altas. Hay algo de monotonía en su canto, pero resulta más expresivo que Marcelo Puente en el primer reparto, en una actuación más completa que la suya.

La nueva Elisabetta era la soprano guipuzcoana Ainhoa Arteta, cuya voz resulta más adecuada a las exigencias del personaje que la de Maria Agresta en el primer reparto. Lo hizo bien, dando lo mejor de su actuación en el aria del quinto acto Tu, che le vanitá y el subsiguiente dúo con Don Carlo. No es la primera vez que se enfrenta al personaje, ya que hace 6 años lo cantó en Oviedo y la he encontrado más convincente que entonces.
Felipe II fue encarnado por el bajo italiano Michele Pertusi, que ofreció una vez más sus virtudes y defectos habituales. Se trata de un notable cantante, que resulta, como siempre, muy elegante en su canto, aunque tiene el inconveniente de que su instrumento no es demasiado amplio. Su interpretación fue francamente buena, destacando en su siempre esperada aria Ella giammai m’amo y la subsiguiente escena con el Gran Inquisidor.

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Ainhoa Arteta y Michele Pertusi

La Princesa de Éboli fue encarnada en esta ocasión por la mezzo soprano valenciana Silvia Tro Santafé, que lo hizo de manera correcta, aunque la voz no está sobrada de calidad. Es una buena intérprete y expresa bien, destacando en la siempre esperada aria
O, don fatale.
Simone Piazzola dio vida al Marqués de Posa y le he encontrado mejorado vocalmente respecto de ocasiones recientes en que le he visto en escena. Hace unos años era la gran promesa italiana en su cuerda, pero tuvo algunos problemas vocales, que parece que se van solventando.

El Gran Inquisidor fue interpretado por el bajo polaco Rafal Siwek, cuya actuación fue convincente, con una voz más amplia y mejor emitida que la de su colega Mika Kares en el primer reparto.
Repetían los intérpretes de los personajes secundarios, entre los que me llamó la atención la prestación del tenor Moisés Marín como Duque de Lerma y Heraldo del Rey. Correcto nuevamente, el Frate de Fernando Radó, así como Leonor Bonilla como Voz del Cielo. Sigue siendo una voz muy reducida la de Natalia Labourdette en la parte de Tebaldo.
El Teatro Real ofrecía una entrada de alrededor del 90 % de su aforo. El público se mostró cálido con los solistas, dedicando los mejores aplausos en los saludos finales a Ainhoa Arteta y a Silvia Tro Santafé.
La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración total de 3 horas y 50 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 3 horas y 16 minutos, prácticamente igual a la del día anterior. Seis minutos de aplausos.
El precio de la localidad más cara era de 229 euros, costando 36 euros la más barata. José M. Irurzun
Fotos: J. del Real

Un comentario

  1. Desencantado 22/09/2019 a las 14:01 - Responder

    El Real no tiene solución. Montajes absurdos y cantantes de segunda o tercera. Es lo que suelen ofrecer. Porque ese escenario único en Don Carlo se hace insoportable. Igual que el tenor que interpreta el papel. Y Matabosch encantado de la vida a juzgar por sus declaraciones. A ver cuando se digna hacer una encuesta entre los abonados. Sería deseable. Y saber lo que nos cuesta tanto asesor como figura en los programas.

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