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Por Publicado el: 21/04/2026Categorías: En vivo

Crítica: ‘Il Giustino’ y René Jacobs en València: cuando “lo poco agrada y lo mucho cansa”

‘Il Giustino’ y René Jacobs: cuando “lo poco agrada y lo mucho cansa”

PALAU DE LA MÚSICA. TEMPORADA DE PRIMAVERA. Programa: Il Giustino, ópera en tres actos, de Antonio Vivaldi, con libreto de Nicolò Beregan, retocado por Antonio Maria Lucchini, Pietro Pariati y el propio Vivaldi. Intérpretes: Remy Brès-Feuillet, contratenor (Giustino); Olivia Vermeulen, mezzosoprano (Anastasio); Kateryna Kasper, soprano (Arianna); Robin Johannsen, soprano (Leocasta); Siyabonga Maqungo, tenor (Vitaliano); Sonia Prina, mezzosoprano (Andronico); Mark Milhofer, tenor (Amanzio); Francesc Ortega Martí, barítono (Polidarte). Orquesta Barroca de Friburgo. Director: René Jacobs. Lu­gar: Palau de la Música (Sala Iturbi). Entrada: Alrededor de 1.300 espectadores. Fecha: Domingo, 19 abril 2026

‘Il Giustino’ y René Jacobs: cuando “lo poco agrada y lo mucho cansa”PALAU DE LA MÚSICA. TEMPORADA DE PRIMAVERA. Programa: Il Giustino, ópera en tres actos, de Antonio Vivaldi, con libreto de Nicolò Beregan, retocado por Antonio Maria Lucchini, Pietro Pariati y el propio Vivaldi. Intérpretes: Remy Brès-Feuillet, contratenor (Giustino); Olivia Vermeulen, mezzosoprano (Anastasio); Kateryna Kasper, soprano (Arianna); Robin Johannsen, soprano (Leocasta); Siyabonga Maqungo, tenor (Vitaliano); Sonia Prina, mezzosoprano (Andronico); Mark Milhofer, tenor (Amanzio); Francesc Ortega Martí, barítono (Polidarte). Orquesta Barroca de Friburgo. Director: René Jacobs. ­Lu­gar: Palau de la Música (Sala Iturbi). Entrada: Alrededor de 1.300 espectadores. Fecha: Domingo, 19 abril 2026

Il Giustino de Vivaldi llega a València

El genio de Vivaldi -que también fue un operista de primera; compuso más de cuarenta- se vuelca con fuerza el Il Giustino, ópera cuyos tres largos -¡interminables!- actos fueron compuestos en 1724 sobre un libreto, ingenuo, abigarrado y posteriormente mil veces retocado firmado por el conde Nicolò Beregan. Ahora, esta ópera larga y reiterativa, de “amor, celos y heroicidad”, ha recalado en València, en el Palau de la Música, en una versión semi-escenificada dirigida y recortada por René Jacobs. Este mismo espectáculo, coprotagonizado por un calibrado reparto vocal y una Orquesta Barroca de Friburgo cuyos vientos no tuvieron el domingo su día, se podrá disfrutar en el Teatro Real el próximo día 25.

A sus 79 años, el legendario contratenor y director belga (Gante, 1946) mantiene el pulso musical y la clarividencia y lucidez que siempre han distinguido sus interpretaciones, sin embargo, físicamente aparece muy mermado, con serios problemas de movilidad. ¡Los años no perdonan ni a los dioses! Al borde de los ochenta -los cumplirá el próximo 30 de octubre- , Jacobs dirige sentado y parsimonioso, a lo Mravinski, Celibidache, Mehta, Blomstedt, Barenboim y otros venerables maestros que fueron, son y serán.

La gran música de Vivaldi contagia cada frase y nota de Il Giustino. Incluso aparecen y reaparecen a lo largo de la ópera refrescantes auto citas de las famosas Cuatro estaciones. La simpleza del libreto, con un protagonista, el ingenuo “Il Giustino”, que es una especie de Nemorino en versión barroca y pendenciera; y el estilo reiterativo de Vivaldi, unido a la extensión excesiva de la ópera -tres horas y media recortes incluidos- hacen que, pese al evidente derroche de arias y concertantes verdaderamente logrados, al final el espectador acabe mirando el reloj saturado de tanta excelencia y reiteración. Ya saben el proverbio: “Lo poco agrada y lo mucho cansa”.

La Orquesta Barroca de Friburgo, tan estupenda en estos -y otros- menesteres, comenzó mal, con una sinfonía (obertura) desajustada, en la que los vientos -maderas y metales- casi chirriaron más que sonaron. Un desconcierto inesperado en una formación de su calidad y solvencia. Luego, la cosa se enmendó a lo largo y ancho de la ópera sin fin, pero se reiteraron en la brillante chacona final, en la que, sin embargo, las dos trompas naturales sí preludiaron y se lucieron como corresponde. Cuerda -estupendo concertino-, percusión, arpa y todo lo demás, a tono con el prestigio de la orquesta.

‘Il Giustino’ y René Jacobs: cuando “lo poco agrada y lo mucho cansa”PALAU DE LA MÚSICA. TEMPORADA DE PRIMAVERA. Programa: Il Giustino, ópera en tres actos, de Antonio Vivaldi, con libreto de Nicolò Beregan, retocado por Antonio Maria Lucchini, Pietro Pariati y el propio Vivaldi. Intérpretes: Remy Brès-Feuillet, contratenor (Giustino); Olivia Vermeulen, mezzosoprano (Anastasio); Kateryna Kasper, soprano (Arianna); Robin Johannsen, soprano (Leocasta); Siyabonga Maqungo, tenor (Vitaliano); Sonia Prina, mezzosoprano (Andronico); Mark Milhofer, tenor (Amanzio); Francesc Ortega Martí, barítono (Polidarte). Orquesta Barroca de Friburgo. Director: René Jacobs. ­Lu­gar: Palau de la Música (Sala Iturbi). Entrada: Alrededor de 1.300 espectadores. Fecha: Domingo, 19 abril 2026

El director René Jacobs

El amplio reparto vocal era homogéneo y prácticamente sin fisuras. Escénicamente, todos se desenvolvieron con teatralidad, en una versión semi-escenficada concertante que tuvo más de escenificada que de concierto. De hecho, los cuatro detalles, la cuidada iluminación, el propio vestuario, el mínimo pero preciso atrezo y el continuo deambular y salir y entrar de cantantes otorgó una vitalidad teatral que para sí quisieran muchos rebuscados “montajes” convencionales, cargados de firmas, peregrinas “filosofías” o reinterpretaciones.

Jacobs, apoltronado en su silla, concertaba y guiaba todo con templanza, certidumbre y autoridad. Más que enfatizar nada, o poner puntos sobre las íes, se centró en dejar que la música marcara sus propios sentidos y pautas. En este sentido, todo transcurrió con templada naturalidad. Aria tras aria, arieta tras cavatina o madrigal, los 35 números que integran esta versión tijereteada se sucedieron en un discurso de vivo ritmo dramático en el que viejo maestro dejó respirar y transpirar. Tan fresco, natural y genuino como la música a borbotes del veneciano.

En el compacto reparto vocal, destacaron la mezzo Olivia Vermeulen como Anastasio, el emperador de Bizancio, y la soprano Kateryna Kasper (Arianna), que configuraron una perfecta pareja real. Brilló igualmente la soprano estadounidense Kateryna Kasper, en el papel de Leocasta, la enamoradiza hermana del emperador.

El bien caracterizado contratenor francés Rémy Brès-Feuillet defendió con notabilidad vocal y excelencia escénica el papel del pardillo Giustino. Estupendo, como de costumbre, el tenor sudafricano Siyabonga Maqungo, como Vitaliano, el malvado “tirano de Asia”. El también tenor Mark Milhofer dio vida y carácter al no menos malvado y codicioso usurpador Amanzio. Al final, tras un concierto que duró casi una Valquiria, gran éxito. De Vivaldi y de sus intérpretes.

Justo Romero

Publicado en el diario LEVANTE

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