Plan de suscripciones

Suscribirse a la Newsletter de Beckmesser

¡No te pierdas ninguna noticia!

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Busca las entradas de cada mes

Últimos tuits de Beckmesser

Post
Xavier Anduaga Werther LiceoCrítica: El debut de Xavier Anduaga como Werther en el Liceo
Por Publicado el: 07/05/2026Categorías: En vivo

Critica: Elaborado retrato indígena con Mei-Ann Chen en el Auditorio

Elaborado retrato indígena

Obras de Coleridge Taylor y Dvorák. Nicolas Phan, tenor. Mei-Ann Chen, directora. Coro y Orquesta de la Comunidad de Madrid. Auditorio Nacional, 5 de mayo de 2026.

ELABORADO RETRATO INDÍGENAObras de Coleridge Taylor y Dvorák. Nicolas Phan, tenor. Mei-Ann Chen, directora. Coro y Orquesta de la Comunidad de Madrid. Auditorio Nacional, 5 de mayo de 2026.

Mei-Ann Chen

Interesante y bien urdido concierto en el que se daban cita dos obras bien distintas pero enlazadas por un nexo común: la Canción de Hiawatha, poema épico de Henry Wordsworth Longfellow en torno a un líder indígena del siglo XV. Distintos compositores se basaron en ese tema, entre ellos el británico Samuel Coleridge Taylor, que edificó una cantata empleando temas populares, bien tratados, bien expuestos, bien hilados. La excelente prosodia, el hábil empleo de temáticas indígenas, la exquisitez instrumental, las dotes melódicas de su pluma, hábil para recoger danzas primitivas, fueron básicas para edificar una partitura de rara calidez, de un aliento pasajeramente épico, de líneas envolventes.

Un cuadro colorista en el que el coro y la orquesta actúan de manera muy armoniosa y en donde se dejan oír acentos envueltos en un inteligente pentatonismo. Una atmósfera y una cultura que captaron también la atención de Dvorák, que parece pensó en abordar el mismo tema y rendir de esta manera homenaje a los indios y a los negros de América. Por todo ello no ha sido ninguna mala idea asociar estas dos obras. Además, la de Coleridge Taylor era la primera vez que se interpretaba por los conjuntos de la Comunidad. 

Para llevar a cabo la aventura se contaba con la directora taiwanesa de 53 años, Mei-Ann Chen, de curiosa y larga carrera, discípula a su modo de directores como Slatkin o Zinman y, más tarde, de la directora Marin Alsop. Por lo que hemos visto y oído en esta presentación con los conjuntos de la Comunidad, con los que parece se ha llevado muy bien, es una artista de excelente formación, de técnica muy suelta y definida. De pequeña estatura, mantiene un movimiento continuo, una especie de baile de San Vito, que la hace ir de izquierda a derecha, que la propulsa para elevar su corta batuta y blandirla como un arma en todas las direcciones. Se mueve, baila, se inclina y se eleva en el podio sin dejar de dar entradas con una técnica gestual más bien atosigante.

Una movilidad que da resultados y que parece orientar y encauzar a los músicos, aparentemente cómodos. Tras una muy acogedora recreación de la obra de Coleridge, en la que la música manó con naturalidad y en donde el Coro, ensayado por Esteban Urzelai, sonó afinado y compacto, con efectos bien medidos y línea expositiva bien trazada, con un no muy complicado solo de tenor a cargo del discreto Nicolas Phan, Chen se arremangó y se enfrentó con decisión a la Sinfonía dvorakiana, de la que trató de resaltar sus principales efectos a partir de unos tempi bastante moderados.

Supo destacar con tino y cuidado en medio de su continua agitación física los elementos del folklore norteamericano y, en concreto, muy claramente, como segundo tema del primer movimiento, la canción Swing dow, sweet Charriot, que es enunciada por la flauta en piano, con el suave soporte de la cuerda en pianísimo, que supone un notable contraste con el tema del Allegro molto. También acertó a exponer la conocida melodía del Largo. El nostálgico Re bemol mayor fue bien destacado. Bien esculpido el brutal contraste con el Scherzo, en Mi menor, que presenta ese tema tan rítmico y juguetón conectado, como arriba decimos con La canción de Hiawatha 

Todo fluyó con naturalidad, aunque no siempre con claridad. Se acumularon los pasajes algo difusos y las texturas se emborronaron de vez en cuando. Falta de planificación en beneficio de unas dinámicas poco controladas. Algo que empañó la buena interpretación general, las frases vigorosas o los fragmentos de espontáneo lirismo. Todo se cerró con bien pese a lo dicho y a la presencia en muchas ocasiones de una sonoridad en los tutti excesivamente agreste. Pero hubo solistas dignos de aplauso, como la tañedora del corno inglés, espléndida en todas sus intervenciones, así las del mencionado Largo. Señalemos asimismo al primer trompa.

Una directora, pues, competente, aunque en exceso gesticulante, muy “pavera”. No exquisita, pero eficaz y aplaudida por público y orquesta. Arturo Reverter

Fundación Orquesta y Coro Comunidad de Madrid

Deja un comentario

banner-calendario-conciertos

calendario operístico