Crítica: El debut de Xavier Anduaga como Werther en el Liceo

Escena
El debut de Xavier Anduaga como Werther en el Liceo
Xabier Anduaga, Kristina Stanek, David Oller, Sofia Esparza, Stefano Palatchi, Enric Martínez-Castignani, Josep Fadó, Cristofol Romaguera, Marta Esteban. Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu. Cor Vivaldi – Petits Cantors de Catalunya. Dirección musical: Henrik Nánási. Dirección de escena: Christof Loy. 4 de mayo de 2026.
El Gran Teatro del Liceo de Barcelona sigue apostando por jóvenes de gran talento internacional como Nadine Sierra, Lisette Oropesa o Lise Davidsen especialmente haciendo que algunos de ellos puedan debutar grandes roles del repertorio más afines a sus carreras. Esta temporada ya fue un éxito internacional el debut de Lise Davidsen como Isolda y ahora llega el turno del pujante tenor donostiarra Xavier Anduaga, quien ha debutado uno de los roles más carismáticos del repertorio francés, como es el protagonista del Werther de Massenet, estrenado en 1884.
Una primera aproximación al personaje digna de elogio a pesar de su juventud. Su Werther cuenta con un instrumento de singular belleza, perfecta emisión y proyección, en un personaje que le cuadra a la perfección por presencia escénica, un gran trabajo actoral de la mano de Christof Loy y vocal, en el que ha realizado un meritorio esfuerzo por ofrecer un canto dúctil y expresivo a la vez que temperamental como requiere el personaje. Un trabajo que debe todavía profundizar haciendo suyo el papel y mejorando todavía la expresividad y la siempre compleja dicción francesa, pero sin duda se perfila como uno de los referentes mundiales del rol como demostró con la emblemática “Pourquoi me réveiller?”, y como muy bien refrendó con grandes vítores y aplausos, el más bien poco entusiasta público de este estreno liceísta.
La Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu ha presentado una lectura cristalina, llena de detalles pero transmitiendo también el trasfondo dramático de esta romántica historia basada en la obra literaria original de Goethe de 1774, estrenada como ópera en su versión francesa por Massenet en 1884. Una muy meritoria labor del director musical húngaro Henrik Nánási, reconocido por sus refinadas y contrastadas lecturas del repertorio lírico internacional.
El amplio reparto vocal contó con una correcta Charlotte de la mezzosoprano alemana Kristina Stanek que fue a más en los actos finales, ofreciendo un contrastado dramatismo en el aria de las cartas y en la escena final con Werther, pero que previamente resultó algo fría y con poca química con el tenor protagonista. Sorprendió por su interpretación vocal y excelente caracterización, de gran estilo, la soprano navarra Sofía Esparza como Sophie, en esta producción como enamorada del protagonista, junto a un equilibrado elenco local especialmente adecuado a cada personaje. El siempre carismático y elegante bajo Stefano Palatchi (Alcalde), la cohesionada y vital pareja formada por el tenor Josep Fadó (Schmidt) y el barítono Enric Martínez-Castignani Johann), quien participó también con notable éxito en el estreno de la producción en la Scala de Milán y el algo falto de profundidad en la presentación del personaje del marido de la protagonista, del joven barítono David Oller. Adecuados el resto de jóvenes en los pequeños roles como Cristòfol Romaguera (Bruhlmann) y Marta Esteban (Kathchen), junto a los diversos miembros del Coro Vivaldi como el resto de hermanos de la protagonista y como parte del coro juvenil navideño.
La intelectualizada y modernizada dirección de escena de Crhistof Loy, basada en una gran pared con una única puerta central, en la elegante escenografía de Johannes Leiacker, limita al máximo la recreación del libreto original, pero maximiza la trabajada labor actoral de los protagonistas y permite una perfecta proyección de las voces, siempre en la parte frontal del escenario. Una propuesta interesante, con un elegante vestuario de Robby Duiveman y destacada iluminación de Roland Edrich, algo repetitiva dentro del catálogo del director de escena alemán, pero que siempre sabe entresacar lo más fundamental de la obra artística y las intrincadas personalidades de los protagonistas, como ejemplifica la modernizada presencia del marido y la hermana de Charlotte en la escena final o el abuso del alcohol por parte de Charlotte, en una propuesta recibida con numerosos aplausos por el público del estreno. Fernando SANS RIVIÈRE





















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