Critica: La OCNE y Afkham conquistan el Palau de la Música de València
Sobredosis de redundancias. La OCNE y Afkham conquistan el Palau de la Música de València
TEMPORA DE ABONO DEL PALAU DE LA MÚSICA. Orquesta Nacional de España. Programa: Obras de Walton (Concierto para violín y orquesta) y Rajmáninov (Segunda sinfonía). Solista: Frank Peter Zimmermann (violín). Director: David Afkham. Lugar: Palau de la Música. Entrada: Alrededor de 1.700 espectadores (prácticamente lleno). Fecha: viernes, 23 octubre 2026 (repetido el sábado 24)

David Afkham & Frank Peter Zimmermann
Tras haberlo tocado y retocado en Madrid, en sus series de abono, la Orquesta Nacional de España ha aterrizado en el Palau de la Música con un programa que combinaba el tardorromántico y obsoleto Concierto para violín de Walton y la siempre fascinante y peligrosa Segunda sinfonía de Rajmáninov. Como solista excepcional en el peñazo waltoniano, el alemán Frank Peter Zimmermann, y en el podio, el ya extitular David Afkham (Friburgo de Brisgovia, 1983), que se tiró de cabeza y sin red en una versión de la célebre sinfonía de Rajmáninov que supuso, sobre todo, una sobredosis de redundancias. Románticas y sacarinosas.
Sin embargo, fue este precisamente el acierto del atrevido saltador Afkham en la conquista del Palau de la Música: no tratar de rehuir tópicos ni lugares comunes, de esquivar o disimular los riesgos que lleva aparejados la gran sinfonía compuesta por Rajmáninov entre 1906 y 1907. Mostró así el director alemán de origen persa los aires y aristas más genuinos del melancólico Adagio, y volcó fuego y pasión en los movimientos pares, especialmente en el vehemente y muy rápidamente dicho Allegro vivace conclusivo. Sin la grandiosa convicción de Temirkánov o Svetlánov, ni la plenitud de Guérguiev o Previn, Afkham cuajó una visión que rezumaba criterio, realidad, pálpito… Sin miedos ni complejos. Autenticidad adobada por su solvencia en el podio, y curtida por maneras asentadas en una sensibilidad que no se amilanó ante el peligro del exceso y la almibarada sobredosis de redundancias. Quizá, la mejor versión de él mismo.
Fue así una visión de empaque, criterio y natural sentido estético, dicha por los profesores de la OCNE con respuesta viva, cómplice y tan apasionada como la inolvidable que protagonizaron en noviembre de 1996 con Temírkanov, aunque ahora, tres décadas después, desde unos atriles notoriamente más pulidos. Destacaron, por cometido y prestancia, las intervenciones del clarinete solista (el valenciano de Benaguasil Javier Balaguer Doménech), de la concertino Valerie Steenken y de los solistas de flauta, oboe, corno inglés y trompa. Todos, maestro y profesores, encontraron el difícil fiel en el que la gran sinfonía equidista tanto del exceso como de la contención. Justo en su punto de dulzor y pasión. “Apasionado, rotundo, con grandeza, pero sin grandilocuencia”, como bien ha escrito Rafael Ortega Basogoiti.
Harina de otro costal es el Concierto para violín que el inglesísimo William Walton (1902-1983) compone en 1938 y 1939 por encargo del virtuoso Jascha Heifetz, quien lo estrena el 7 de diciembre de 1939 junto con la Orquesta de Cleveland y Artur Rodziński. Obra desnortada, fuera de tiempo y nacida en tiempos de incertidumbre, sus compases nunca se sabe de dónde vienen ni adónde van. Ni siquiera dónde son. Un galimatías de frases y motivos -algunos ciertamente bellos-, de puntuales atonalidades y resonancias victorianas sin valor para lo uno ni para lo otro.
Concierto en tierra de nadie, desnudo de norte y sur, plagado de exigencias técnicas -como no podía ser de otro modo dado el virtuosismo apabullante de su destinatario-, al que ni siquiera la entrega y excelencias del bien acompañado Zimmermann pudo otorgar sentido. Como antídoto y contrapunto, y ante el evidente y lógico éxito del intérprete -que no de la obra-, la música con chicha llegó en el regalo fuera de programa del último de los Wesendonck-Lieder (Träume), en el sucinto arreglo que el propio Wagner preparó para violín y conjunto instrumental. Fue lo mejor. Justo Romero
Publicado en el diario Levante el 24 de octubre de 2026.






















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