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Por Publicado el: 21/01/2013Categorías: Crítica

INCANSABLE FRÜHBECK

INCANSABLE FRÜHBECK

Orquesta y Coro Nacionales de España

STRAVINSKY: Pulcinella, HAYDN: Missa “In Tempore Belli”. Elena de la Merced (soprano), Nancy Fabiola Herrera (mezzosoprano), Gustavo Peña (tenor), Marco Vinco (bajo). Coro y Orquesta Nacionales de España. Dir.: Rafael Frühbeck de Burgos. Auditorio Nacional de Música, Madrid, 20 de enero, 2013.

Poco hay que añadir a lo escrito hace una semana, en estas páginas, por Gonzalo Alonso: “Frühbeck se halla en un momento óptimo de su carrera, bien podría afirmarse que nunca ha estado mejor. Los años le han sentado bien para la maduración de los conceptos musicales, aunque físicamente hayan de pesar”. No le pesaron, desde luego, en el segundo de sus programas en esta campaña con la Orquesta y el Coro Nacionales, en donde los resultados volvieron a ser excelentes, quizá sin el nivel último de grandeza musical que tuvieron siete días antes el Beethoven con Javier Perianes y el fabuloso Hindemith, la “Música para metales y cuerdas”.

Concierto  casi de cámara en comparación con el previo: el máximo de efectivos estuvo en la “Misa” de Haydn, con no más de 45 instrumentistas en escena y formación coral ajustada esos mimbres. Están lejos los tiempos en que esta obra, y otras del mismo período, se hacían con formación sinfónica al completo y coro digno de oratorio de Elgar u ópera de Wagner. El mismo Frühbeck ha cambiado radicalmente su acercamiento de hace 20 o 30 años a estas músicas, y ahora adopta unas dimensiones y, mucho más importante, un estilo, que le aproxima a modernos –pero arcanos- planteamientos historicistas. El Coro Nacional, preparado por Joan Cabero, cantó con limpieza, justeza, afinación y buen gusto, y puede predicarse lo mismo de los cuatro excelentes solistas, la siempre impecable Elena de la Merced, la cada día más sutil Nancy Herrera, el pluriempleado Gustavo Peña –con “La Creación”, Haydn de nuevo, a la vuelta de la esquina- y el veronés de grato tono Marco Vinco.

Los tres últimos brillaron también en la infrecuente, y tan hermosa, versión completa del “Pulcinella” stravinskyano, una obra que creo es novedad en el repertorio de Frühbeck, y en donde los solistas de la Nacional tocaron con virtuosismo. Música genial, que se inspira temáticamente en otros, que mira descaradamente al ayer, y que sin embargo es Stravinsky puro, alquitarado, como muy bien nos recordaba en sus admirable notas del programa de mano Pablo L. Rodríguez.

Frühbeck, todavía convaleciente de una reciente intervención quirúrgica–pero incapaz de tomarse un reposo-, puede irse feliz de este nuevo tramo laboral con la orquesta de la que es Director emérito. José Luis Pérez de Arteaga

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