Obituario: Brian Large, maestro y mago de la ópera en vídeo
Obituario: Brian Large, maestro y mago de la ópera en vídeo
Maestro y mago de la ópera y el concierto en vídeo, el nombre de Brian Large era siempre marchamo de excelencia, de la máxima excelencia. Sus pioneras filmaciones y transmisiones iban incluso más allá de la propia realidad escénica. A través de sus estudiados planos y tomas, millones de personas han disfrutado de representaciones de ópera y conciertos mejor que en los propios teatros o salas de concierto.

Brian Large
Con su muerte, el pasado 23 de mayo, desaparece un genio que comprendió, mejor que nadie, que la música -no solo la ópera- no únicamente debía escucharse, sino también sentirse por la vista y su fabuloso poder de sugestión. Había nacido en Londres, en 1939, y sus hitos en el mundo de la ópera y de la transmisión de conciertos y recital marcan un modo de hacer único.
Legendarias son sus múltiples filmaciones en el Festspielhaus de Bayreuth (desde el legendario Ring de Chéreau de 1976 al de Kupfer), o desde el Metropolitan de Nueva York, donde filmó prácticamente todas las nuevas producciones de la larga era James Levine, desde la suntuosa Turandot de Zeffirelli al Ring, Parsifal o Los maestros cantores de Otto Schenk.
Por no hablar de sus memorables realizaciones videográficas de El caballero de la rosa o El murciélago. Su filmografía operística es inmensa en títulos y en excelencias. Filmada tanto en teatro como en películas propiamente dichas
No menos relevantes son sus trabajos en el ámbito sinfónico. Brian Large firmó las mejores transmisiones televisivas de los conciertos de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena en el Musikverein, así como un sinfín de actuaciones con los mejores directores y cantantes de la segunda mitad del siglo XX. En la memoria quedan sus filmaciones sinfónicas con Karajan, Bernstein, Abbado, Mehta, Solti y tantos otros grandes directores. Suya es también la realización videográfica, en 1990, del célebre “Concierto de los tres tenores”, desde Caracalla, con Carreras, Domingo y Pavarotti dirigidos por Mehta.
Las producciones de Brian Large eran inconfundibles, y en ellas se distinguía su autoría desde el primer destello. En cada producción dejaba su marca reconocible: elegancia visual, precisión técnica y una extraordinaria capacidad para anticipar musicalmente la acción escénica. Quienes trabajaron con él siempre destacaron “su preparación obsesiva y su oído privilegiado”. De ahí que su nivel de exigencia fuera siempre máximo. Para sus producciones, requería los mejores equipos y medios. En este sentido, es significativo lo que ocurrió en València, en el Palau de Les Arts, cuando Helga Schmidt le convenció en 2009 para filmar la nueva producción del Ring de La Fura dels Baus y Mehta.
Todo estaba en orden y bien cerrado. Sin embargo, la colaboración de Large con Les Arts apenas duró los primeros minutos de la primera y última reunión con los equipos de la televisión autonómica valenciana (Canal Nou entonces, hoy À Punt): a los pocos minutos de estar sentado en la mesa de trabajo con los técnicos de la televisión valenciana y los responsables del Palau de Les Arts, Large, al constatar que los de Canal Nou hablaban otro idioma (en todos los sentidos), tomó las de Villadiego y se fue derecho al aeropuerto, para regresar a Londres sin querer saber más del asunto.
Helga Schmidt, que era persistente pero no tonta, ni siquiera intentó recomponer la situación: conocía bien al genio y el genio de Large.
Quizá nadie haya contribuido tanto a democratizar la ópera y llevarla en las mejores condiciones a todos sitios como Large y el fascinante atractivo de su genio. Su trabajo convirtió el sillón casero en la butaca privilegiada de los mejores teatros. El televisor o la pantalla doméstica se convirtieron en el mejor escenario operísticos. Como alguien ha señalado: “Allí donde otros directores colocaban cámaras, él construía narraciones visuales capaces de traducir la emoción sonora en lenguaje televisivo”.
Apoyado en una sólida formación humanista y musical -estudió en la Royal Academy of Music de Londres y posteriormente se doctoró en música y filosofía en la Universidad de Londres- poseía un vasto, profundo y riguroso conocimiento de los secretos y claves de la ópera y del lenguaje visual. Amaba todas las músicas, desde Monteverdi a Ligeti, y guarda particular afecto por la creación musical checa, particularmente Smetana y Martinů, de los que publicó estudios que hoy son tan referenciales como sus producciones videográficas.
Desde que comenzó su carrera profesional, en la década de los sesenta, en la BBC, el arte de Brian Large ha marcado un punto y aparte en la vida de la música, de la ópera, en la sociedad contemporánea. Entendió mejor que nadie que la cámara debía acompañar la música, no imponerse sobre ella. Cada plano, cada movimiento y cada transición debían responder al tempo dramático de partitura y texto.
Talento, cultura, sensibilidad y disposición de medios son los ingredientes de la formidable creación de quien, más que ningún otro, hizo de la ópera y de la música clásica un bien al alcance de todos. Siempre, con la máxima calidad e imaginación. Bastaba pulsar el botón del mando a distancia. Así de fácil, así de genial, era y es su arte sin tiempo.






















Últimos comentarios