La Orquesta Real de Suecia llega al FIS junto a María Dueñas y Alan Gilbert con obras de Mozart, Bruch, Stenhammar y Wagner
Medio milenio de música sueca y una violinista llamada a hacer historia: cita mayor en el FIS
Hay conciertos que se anuncian solos, y el del jueves 20 de agosto en la Sala Argenta es uno de ellos. El 75 Festival Internacional de Santander recibe a la Orquesta Real de Suecia —la Kungliga Hovkapellet, nada menos— con su titular Alan Gilbert al frente y con María Dueñas, la joven granadina que trae de cabeza a medio mundo musical, como solista. Triple debut en el FIS, patrocinio de El Diario Montañés

Alan Gilbert
Empecemos por la solista, porque el fenómeno Dueñas merece capítulo aparte. A sus pocos años, la violinista española se ha ganado un lugar propio en el firmamento de la clásica sin necesidad de padrinos ni de campañas de marketing: le basta con esa paleta de colores tonales que asombra, una técnica sin fisuras y una madurez expresiva impropia de su edad. No lo digo solo yo: The New York Times ha escrito que insufla “nueva vida a piezas conocidas” y que estamos ante una violinista “que tiene algo que decir, y la habilidad para decirlo brillantemente”.

María Dueñas
Su carrera es de vértigo. Contrato en exclusiva con Deutsche Grammophon, un primer álbum —”Beethoven and Beyond”, 2023— con cadencias propias que le valió el Opus Klassik a la Joven Artista del Año en 2024, y una colección de primeros premios que quita el hipo: el Menuhin, el Mozart de Zhuhai o el Spivakov, además de la distinción de la BBC como Artista de la Nueva Generación, el Princesa de Girona y la Medalla de Oro de su Granada natal. Ha tocado con la Filadelfia, la Cleveland, las Staatskapelle de Berlín y Dresde, la Philharmonia o Santa Cecilia, a las órdenes de Blomstedt, Thielemann, Nézet-Séguin, Honeck o Nelsons, por citar solo algunos. Y con Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles protagonizó el estreno mundial del concierto “Altar de Cuerda” de Gabriela Ortiz, cuya grabación forma parte de un álbum que se llevó tres Grammy en 2025. Compone, además: piezas para violín solo, para piano y cadencias para buena parte del gran repertorio concertante. En Santander sonará su Guadagnini de 1779 o el Stradivarius “Michelangelo” de 1719, según elija.
Dueñas defenderá el celebérrimo Concierto para violín n.º 1 en sol menor de Max Bruch, esa partitura que todo aficionado tararea y que, precisamente por conocida, exige personalidad para no caer en la rutina. Si algo ha demostrado la granadina es que la rutina no va con ella.
La orquesta que la acompaña tampoco es una recién llegada. Fundada en 1526 por el rey Gustavo Vasa, la Real de Suecia celebra en 2026 su 500 aniversario. Cinco siglos de historia que arrancan con un pequeño conjunto cortesano de vientos y timbales, crecen con la incorporación de las cuerdas y la figura del Kapellmeister, atraen a músicos alemanes, italianos y franceses en el siglo XVII, y viven su punto de inflexión cuando Johan Helmich Roman —el “padre de la música sueca”— la puso al frente de los primeros conciertos públicos de Estocolmo. Desde la fundación de la Ópera Real en 1773 es la orquesta de ese teatro, hoy con más de cien músicos en plantilla. Pocas agrupaciones en el mundo pueden presumir de semejante hoja de servicios, y que su gira de aniversario pase por Santander dice mucho del peso del festival en su 75 edición.
Al frente, Alan Gilbert, ganador de un Grammy, titular de la Ópera Real sueca desde 2021 y de la NDR Elbphilharmonie de Hamburgo desde 2019, con contrato hasta la 2028-29. Fue el primer neoyorquino en dirigir como titular la Filarmónica de Nueva York, donde cerró en 2017 ocho años de mandato transformador, y su currículo operístico incluye la Metropolitan, Zúrich, su debut escénico en La Scala con “Porgy and Bess” —adonde volvió para “Die tote Stadt” de Korngold— y un “Moses und Aron” en la Semperoper de Dresde. Un maestro serio, sólido, de los que construyen.
El programa está trazado con inteligencia. Abre la Obertura de “La flauta mágica” de Mozart, guiño nada casual a la histórica inauguración de esta edición de aniversario, y cierra la Obertura de “Tannhäuser” de Wagner, artillería pesada para el lucimiento orquestal. Entre ambas, además del Bruch, una rareza deliciosa que conviene no perderse: la Serenata en fa mayor de Wilhelm Stenhammar, la mejor página orquestal del compositor sueco y una música luminosa, de inspiración mediterránea, que apenas visita nuestros escenarios. Que una orquesta lleve de gira a su gran clásico nacional es de agradecer; que el público santanderino pueda descubrirlo en directo, un lujo añadido.
En resumen: una orquesta con cinco siglos a sus espaldas, un director de primera fila internacional y la violinista española del momento, reunidos por primera vez en el FIS. Las localidades están disponibles simultáneamente en taquilla y en www.festivalsantander.com





















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