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Por Publicado el: 24/02/2016Categorías: Noticias

Boadella presenta «Don Carlo» en el Canal

Boadella presenta su versión española de `Don Carlo´, de Verdi, en los Teatros del Canal
 
Don Carlo
  • Todo el equipo artístico es español

               Boadella huye del acento sobre la leyenda negra española para ceñirse a determinados aspectos de la verdad histórica

El dramaturgo y director artístico de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid, Albert Boadella, presenta de nuevo su montaje de la ópera de Giuseppe Verdi Don Carlo, esta vez en los Teatros del Canal en tres únicas funciones, los días 28 de febrero y 2 y 5 de marzo, cuyas entradas ya están agotadas.

Equipo artístico enteramente español

Bajo la dirección musical de Manuel Coves, en el reparto de cantantes destacan el tenor Eduardo Aladrén, que da vida a Don Carlo, controvertido primogénito del rey Felipe II (encarnado por el bajo Simón Orfila). Junto a ellos, el barítono Damián del Castillo interpreta el papel de Rodrigo, amigo y confidente de Don Carlo; la soprano María Rey-Joly será Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II; la mezzo-soprano Nancy Fabiola Herrera, asume el papel de la princesa de Éboli; el bajo Rubén Amoretti en el papel del Gran Inquisidor o el también bajo Francisco Crespo, que interpreta al fraile, completan el elenco. La escenografía es obra de Ricardo Sánchez Cuerda, que ya trabajó con Boadella en la espléndida escenografía de Amadeu, y la iluminación corre a cargo de Bernat Jansa.

La ópera, al alcance de todos

En palabras del dramaturgo sobre el elitismo y la dificultad del género, Boadella ha declarado que “la ópera tiende a convertirse en un club de coleccionistas restringido a supuestos expertos. Don Carlo es una de las propiedades preferidas de esta petulante élite, pues le atribuyen unos obstáculos técnicos que solo algunos comisarios son capaces de percibir y determinar si han sido o no superados. Como tantas de sus obras, Don Carlo transmite un dramatismo al alcance de cualquier persona capaz de percibir lo que sucede fuera de sí mismo. Esta ha sido mi intención esencial, aportando solo ligeros detalles de la realidad histórica para acercar algunas razones del drama. Obviamente, la fantasía sigue impoluta. Simplemente he tratado la ópera con la desnudez de la tragedia en lugar del habitual parque temático sobre la Inquisición y la España negra”.

Un Don Carlo con trazos verídicos

La ópera Don Carlo, además de una de las cumbres operísticas de Giuseppe Verdi, fue también una forma especialmente efectiva de restablecer, tres siglos después, el fenómeno propagandístico de la ‘leyenda negra’ Se trata de la leyenda creada contra la entonces poderosa España de Felipe II. Una visión basada en difundir la imagen especialmente sombría, cruel y sometida a la autoridad despiadada de la Inquisición, que ha perdurado durante siglos. Esta óptica, sin ser del todo falsa, no corresponde a lo que en realidad fue y significó la sociedad española del Renacimiento. El libreto de Don Carlo, basado en el texto homónimo de Schiller, utiliza algunos de los verdaderos protagonistas de aquel momento para desarrollar un relato desfigurado y tremendista de la historia real.

Albert Boadella sostiene que determinados aspectos de la realidad histórica, al ser incorporados a la ópera sin desmontar la estructura esencial, consiguen aportar una mayor complejidad al drama. Su trabajo se concentra esencialmente en las formas interpretativas de los personajes. Entre otras incorporaciones, la actuación del personaje de Don Carlo. La demencia que en realidad sufría el infante, gira completamente la visión sobre las distintas situaciones de la ópera. Esencialmente, justifica la tormentosa relación con su padre, así como sus extravagantes intrigas respecto a Flandes que acabaron provocando su encierro. Don Carlo terminará por quitarse la vida con su propia espada, lo que para Boadella significa una mayor aproximación a la verdad histórica, “pues su muerte no fue una orden expresa del monarca, sino que falleció a causa de su desquiciada y suicida actitud durante el cautiverio”.

En cuanto a Felipe II, Boadella adelanta que en su versión “es presentado como un monarca de mayor humanidad, en contraste a la cruel y despiadada conducta, casi siempre muy acentuada por los directores, en todas las versiones de la ópera”. Para ello, dice, “trataré de retratar a un hombre con las enormes contradicciones del poder y la dolorosa tragedia que significa la situación moral y mental de su hijo primogénito, futuro heredero en el trono. En cuanto a su relación con su esposa Isabel de Valois, el amor de Felipe II hacia la reina es expresado a través de ciertos gestos afectivos así como los feroces celos que le desgarran” .

Versión italiana con variantes

Cuando se toma la decisión de poner en marcha un nuevo Don Carlo, hay que tener en cuenta las diversas versiones de la ópera que el propio Verdi presentó, llevado generalmente por el afán de perfeccionismo. Boadella se ha decantado por la versión italiana, pero con matices, y así lo explica: “Utilizo la versión de cuatro actos eliminando el acto inicial de Fontainebleau. De esta versión corto, en la escena del auto de fe, el fragmento de la salida del cortejo real con el anuncio posterior del heraldo. Felipe II no saldrá del templo sino que entrará junto a Isabel para ser rápidamente abordado por Carlos y los representantes flamencos. También corto la revuelta popular y la correspondiente intervención del inquisidor entre los amotinados. Sin embargo, justo antes, mantengo la entrada del rey después de la muerte de Rodrigo –amigo y confidente de Don Carlo–, añadiendo el diálogo (lacrimosa) de Carlos y Felipe con el concertante posterior y el coro de nobles que acompañan al monarca. Así mismo, en el final de la ópera, después del suicidio de Carlos, y mientras este muere en los brazos de su padre, finalizo con el coro de monjes, tal como acaba la versión original francesa”.

Tres únicas funciones, los días 28 de febrero, 2 y 5 de marzo

Más información enhttp://www.teatroscanal.com/espectaculo/don-carlo-boadella/

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