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Por Publicado el: 17/04/2018Categorías: En vivo

Crítica: Bryn Terfel, cantante y showman

CONCIERTO BRYN TERFEL

Auditorio El Baluarte de Pamplona. 14 Abril 2018.

El gran bajo-barítono galés visita Pamplona dentro de la gira de conciertos que está llevando a cabo en distintas ciudades europeas. El concierto ha ido de más a menos, habiendo destacado la gran y arrolladora personalidad de Bryn Terfel, que ha ofrecido en la segunda parte un programa bastante poco apropiado para un público como el de Pamplona, y acompañado de una dirección musical que ha dejado bastante que desear.

Hay que decir que Bryn Terfel, aparte de ser uno de los mejores cantantes de la actualidad en su cuerda, es un auténtico showman, con una simpatía arrolladora que conecta y se gana al público con una gran facilidad .Eso es lo que ocurrió en la primera parte de este concierto. No ocurrió así en la segunda, pues los fragmentos elegidos eran más adecuados para auténticos conocedores que para un público poco habituado a la ópera alemana.

Bryn Terfel

Bryn Terfel se mostró en muy buena forma vocal, aunque no fuera para nada ayudado por su compatriota Gareth Jones, que no fue capaz de controlar el sonido de la orquesta en ningún momento.

Terfel inició su actuación con el aria del Catálogo de Leporello, cantada con gran expresividad. Siguió con el aria de Mefistófeles Le Veau d’or, perteneciente a la ópera Faust de Charles Gounod, muy bien interpretada. Le siguió la copla de Mackie el Navaja de la ópera de Tres Centavos de Kurt Weill, donde nuevamente brilló su

expresividad y simpatía. A continuación interpretó el aria del Mefistófele de Arrigo Boito, en la que resultó particularmente divertido, haciendo una auténtica exhibición de silbidos, invitando al público a imitarle, con lo que acabó ya de metérselo en el bolsillo. Terminó la primera parte del concierto con el arioso de Falstaff sobre l’onore, donde hizo una gran composición vocal e interpretativa.

La segunda parte del concierto fue dedicada a óperas de Richard Wagner, que no es precisamente el autor con el que el público de Pamplona está mas familiarizado y eso trajo consigo que el entusiasmo popular decayera de manera notable. Dos fueron las piezas elegidas. La primera de ellas fue el monólogo de Hans Sachs, perteneciente al segundo acto de Meistersinger, bien cantado, pero dudo mucho de su adecuación a un concierto de este tipo. Terminó su programa con el Adiós a Brünnhilde de Die Walküre, donde brilló como siempre en esta ópera, no en balde ha sido y sigue siendo uno de los mejores Wotan posibles en esta ópera de Richard Wagner.

Exhibición de silbidos

Como propinas ofreció dos composiciones galesas, desconocidas por el público asistente al concierto. La primera fue una preciosa canción de cuna y la segunda la canción I am dreaming of my home. No sé por qué razón no ofreció como propina la muy conocida If I were a rich man, del Violinista en el Tejado, que la ha ofrecido en otros puntos de su gira y con la que ha obtenido invariablemente un gran éxito.

Como digo más arriba, fue acompañado por la Orquesta Sinfónica de Navarra a las órdenes de Gareth Jones. Fue precisamente este acompañamiento orquestal lo más criticable del concierto, ya que el director galés no fue capaz de controlar el volumen orquestal, .ofreciendo un auténtico recital de ruidos en todas sus intervenciones. Cualquiera puede entender que para interpretar la obertura de Don Giovanni o el aria de Leporello no es necesaria una orquesta de más 60 músicos, a menos que se tenga un cuidado especial con el volumen que producen. No fue éste el caso, como siguió repitiéndose a lo largo del concierto, donde interpretaron además la Polonesa de Eugene Oneguin, la obertura del Nabucco de Verdi, el preludio al tercer acto de Lohengrin, finalizando con la Cabalgada de las valquirias.

El Baluarte ofrecía una ocupación de alrededor del 70 % de su aforo. El público se mostró mucho más entusiasmado en la primera que en la segunda parte del concierto.

El concierto comenzó con 5 minutos de retraso y tuvo una duración de 1 hora y 54 minutos, incluyendo intermedio y propinas. Para los amantes de la estadística (si es que hay alguno) les diré que las intervenciones vocales de Bryn Terfel tuvieron una duración de 46 minutos, incluyendo sus dos propinas.

El precio de la localidad más cara era de 45 euros, costando la más barata 21 euros. José M. Irurzun

Fotos: I. Zaldúa

Un comentario

  1. Ana Garcia 22/04/2018 a las 10:59 - Responder

    Señor Irurzun, sus comentarios respecto al público de Pamplona me parecen bastante desafortunados, si no directamente ofensivos. No está familiarizado el público de Pamplona con la ópera alemana, concretamente con Wagner? Probablemente no, como casi nadie en nuestro país, ya que por su envergadura y requisitos de interpretación, pocas veces podemos escuchar Wagner en directo. Yo tuve la suerte de escuchar un Anillo más que digno, en un laudable esfuerzo realizado por ABAO hace unos años, ofreciendo cada año una parte de la Tetralogía, además de programar otras óperas de Wagner, como Tannhäuser o el Holandes Errante. Probablemente junto con Bilbao, solo en un par de ciudades más se habrá programado Wagner en nuestro país. Vamos, que no son los 40 Principales. Es de esperar que usted en razón de su trabajo esté mucho más familiarizado y acuda asiduamente a Bayreuth. Tiene mucha suerte. Pero presuponer la ignorancia de algo en concreto y además generalizarla («de Pamplona»), disculpe, pero me parece snob y prepotente. En el Baluarte fueron un par de fragmentos. En alguna ocasión reciente en Pamplona hemos podido escuchar Wagner en las retransmisiones cinematográficas en directo que se ofrecen de funciones del Met y otros teatros, y le aseguro que las óperas de Wagner ( completas, no fragmentos, y con grandes orquestas en el foso) tuvieron gran acogida. Ciertamente, a los de Pamplona nos gustan otras óperas que no son de Donizetti o de Verdi. Un saludo

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