Crítica: El Trío Arbós, entre Halffter, Vasks y Schubert en el Festival de Música Sacra de Bogotá
El Trío Arbós, entre Halffter, Vasks y Schubert en el Festival de Música Sacra de Bogotá
XV FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA SACRA DE BOGOTÁ. Trío Arbós (Ferdinando Trematore, violín; José Miguel Gómez, violonchelo; Juan Carlos Garvayo, piano). Programa: Obras de Schubert, Bach/Busoni/Garvayo, Pēteris Vasks, Pedrell, Schumann/Kirchner, y Cristóbal Halffter). Lugares: Bogotá (Museo Nacional de Colombia, y Centro Cultural y Educativo Reyes Católicos). Fe¬chas: 23 y 24 septiembre 2026.

Trío Arbós
Consolidado como una de las citas musicales más relevantes en el ámbito sudamericano, el Festival de Música Sacra de Bogotá tiene como protagonistas en su actual decimoquinta edición a España, sus músicas, músicos y gentes. De Cristóbal Halffter a Jesús Torres; del contratenor Xabier Sabata al organista Daniel Oyarzabal, o los tres programas de clausura que ofrecerá la Sinfónica de Galicia, con su titular Roberto González Monjas como director y solista de los conciertos para violín y orquesta de Mozart, además de sendas interpretaciones del Réquiem y la Misa de la Coronación del salzburgués.
Ahora, ya en el ecuador de esta españolísima edición, iniciada el pasado 4 de septiembre y se prolongará hasta el 4 de octubre, le ha tocado el turno al madrileño Trío Arbós, conjunto con tres décadas de historia y éxitos, que, bajo el epígrafe común “Espiritualidad y misticismo en la música para trío con piano”, ha ofrecido dos surtidos y variados programas centrados cada uno de ellos en dos obras muy disímiles pero parejamente ambiciosas como platos fuertes y puntos culminantes. Ambas actuaciones, como otras de esta misma edición, han llegado coproducidas con el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), que aún -hasta el próximo día 30- dirige el vallisoletano Francisco Lorenzo.
El martes, el Trío Arbós cerró la primera jornada con Episodi e Canto perpetuo, que compone el letón Pēteris Vasks (1946) en 1985, “con la misión de glorificar hasta mi último aliento todo lo que Dios ha creado”. El Arbós, que desde su fundación en 1996 es uno de los conjuntos camerísticos de referencia en la vida musical española junto con los cuartetos Quiroga, Casals y no muchos más, dejó constancia de su categoría y solvencias en una versión penetrante, virtuosa y de intensa convicción expresiva y mística de los ocho números que componen Episodi e Canto perpetuo, desde el “Crescendo” inicial al “Apogeo y coda” conclusivo.
En medio, seis episodios a modo de movimientos que prefiguran otros tantos eslabones del “difícil viaje de un proceso amoroso que partiendo de un profundo y oscuro dolor se eleva a la luminosa paz del espíritu”. Estados de ánimo diversos que quedaron impregnados por el fiel hacer del Trío Arbós y la complicidad de la estupenda acústica de la sala del Museo Nacional de Colombia y un público admirable que siguió con contagioso silencio tan sobresaliente versión. La ovación, cálida, larga y encendida que premió la versión corroboraba el impacto de la misma.
Este primer programa se abrió con Spes, apenas tres minutos de perfilada música que compone el zaragozano Jesús Torres en 2020, en plena pandemia, y dedica al propio Trío Arbós, que la presenta en público el 22 de octubre de 2024, en el Oviedo de los Premios Princesa de Asturias. Se completó con una transcripción del propio Juan Carlos Garvayo, pianista y fundador del Trío Arbós, de cinco corales de Bach. Para este “arreglo” quizá imposible, que no alcanza a recoger el alma ni la fascinación del original, Garvayo recurre a la trascripción pianística de Busoni. En el camino, acaso se perdió la esencia bachiana.
Algo parecido ocurre con la transcripción para trío de los contrapuntísticos y bachianos Seis estudios en forma de canon, opus 56, que compone Schumann en 1845 para “Pedalklavier” (una suerte de piano equipado con un teclado de pedales como el del órgano, que tuvo cierta pero breve expansión en su tiempo), y que fueron transcritos para trío en 1888 por el pianista y compositor alemán Theodor Kirchner deja diluir la impronta original y el curioso y poco conocido abrazo entre las maneras disímiles de Bach y Schumann. Antes y después, y como “teloneros” del original y gran trío de Schubert, se escucharon el liviano, romántico y nacionalista Nocturno de Felipe Pedrell, y Canción callada in memoriam Frederic Mompou, para violín, violonchelo y piano, que compone Cristóbal Halffter en 1988.
Schubert, el penúltimo último Schubert (el Trío en Mi bemol mayor data de noviembre de 1827, es decir, el año anterior de su muerte temprana), llegó en una lectura de encendido y rotundo calado romántico. Categórica conceptual e instrumentalmente. Que escucha y recoge sus resonancias populares -desde la conocida cancioncilla sueca (Se solen sjunker) que inspira y nutre el segundo movimiento- a los aires genuinos del animado tercer movimiento (Scherzando), o la forma sonata del Allegro inicial. Una entonada y fragante versión del schubertiano Lied Nacht und Träume fue oportuno y perfecto colofón de esta segunda y exitosa comparecencia del Trío Arbós en el marco ideal del festival bogotano, que no en balde ha tomado “La Concordia” como signo y amable columna vertebral de su amena y ecléctica programación y manera de ser. Botero y García Márquez andan cerca. También su directora y alma máter, Marianna Piotrowska.





















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