Los colores de América abren el Festival Escenas Escorial
Los colores de América abren el Festival Escenas Escorial
Obras de Adams, Gershwin, Mozart Camargo, Piazzolla y Márquez. Thomas Enhco, piano. Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (LORCAM). Alondra de la Parra, directora. Teatro-Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. 28 de agosto de 2026.

Momento del concierto
Aunque el Festival tuviese un anticipo con Sokolov, realmente empieza ahora con este concierto, al que precedió una amplia presentación a cargo de Alondra de la Parra, su directora artística. Hasta el día 19 de septiembre, cuando se cerrará con Daniel Barenboim, que acaba de cancelar en Israel por motivos de salud, se sucederán conciertos de todo tipo dentro de una programación eclética. En ella sobresalen una “Carmen” readaptada a los tiempos actuales por Bárbara Lluc y la “Sinfonía Resurrección” de Mahler.
El citado escepticismo se manifestó también en el concierto de apertura, iniciado con la pieza de John Adams “Short Ride in a Fast Machine”, en la que, en su brevedad, la JORCAM lució la seguridad de una máquina, algo no fácil con la gran plantilla requerida de maderas dobladas. La pieza arranca con un golpe de woodblock a fortissimo marcando corcheas incesantes, un pulso que Adams concibe como el motor rítmico sobre el que se despliega todo el resto del material. Inmediatamente entran los clarinetes y los sintetizadores con figuras en corcheas que generan una sensación de aceleración, mientras las cuatro trompetas se suman con un ritmo pulsante que compite con el ostinato inicial. Los vientos cobran gran relevancia y la percusión añade color.
Seguidamente el “Concierto en fa mayor” de Gershwin, el intento más ambicioso de Gershwin, quizá algo extenso en su duración, por fusionar el lenguaje del jazz con la forma clásica del concierto para piano y orquesta. La instrumentación incluye una orquesta sinfónica completa con maderas también dobladas. Se abre con una introducción orquestal que establece el ritmo de Charleston, característico de la época, antes de que el piano entre con un solo de carácter blues que presenta dos temas principales mientas que las cuerdas asumen la melodía principal en los pasajes líricos. El joven Thomas Enhco ya dio muestras en él de su amplia compenetración musical y personal con el autor, tal y como Alondra de la Parra se encargó de señalar en una de sus frecuentes intervenciones explicativas con micrófono a lo largo de la sesión. El solista mostró un muy cuidadoso control de las dinámicas a lo largo del adagio en su dialogo con solos de flauta, oboe, trompa y trompeta, mientras las cuerdas sostienen un tapiz armónico de gran delicadeza, para llenar de ritmo el tercer tiempo, de un carácter cercano al ragtime, donde el piano ejecuta notas repetidas y figuras sincopadas de gran dificultad técnica. Propina espectacular a cargo de Ehnco y el guitarrista Yamandu Costa, quien también figura en la programación.
En la segunda parte colores de la América latina, abriéndose con las “Tres danzas brasileiras” de Mozart Camargo en su intento de crear un lenguaje nacional brasileño dentro de la tradición sinfónica europea, con sambas y danzas afrobrasileñas. El “Tangazo” nos trajo a un Piazzolla de tensión armónica intensa, en la que las cuerdas ejecutan ritmos marcados con acentos fuertes, pizzicati y glissandi que imitan el fraseo del bandoneón, mientras que los metales intervienen en los clímax con bloques de gran potencia, especialmente las trompetas y trombones, que refuerzan los acentos rítmicos y donde se lucieron los solistas de la JORCAM. Peculiar el desvanecimiento final.
Alondra de la Parra quiso cerrar con colores de su tierra. La Danzón n.º 2 es probablemente la obra más popular de Arturo Márquez. Los jóvenes solistas de clarinete y oboe dieron paso a unas cuerdas que quedaron algo apagadas por la sonoridad de los metales. La directora, que domina totalmente este tipo de música, supo culminar con el enérgico tutti orquestal donde todos los instrumentos se unen en una celebración rítmica desbordante.
De la Parra sabe además como conquistar al público, al que llevó a intervenir en la larga y espectacular propina final, tras la que llegaron unánimes las aclamaciones y vítores. Ella, junto con la ORCAM y el consejero de cultura de la CAM, Mariano de Paco, ha impulsado el retorno a la actividad de un Teatro-Auditorio que dormitaba. ¿Llegará a alcanzar el nivel de aquella primera temporada de hace 20 años con Muti y el Mayo Musical, Gardiner con The English Baroque Soloists y el Monteverdi Choir, Victor Pablo con la Orquesta Sinfónica de Galicia, Rinaldo Alessandrini y el Concierto Italiano, la Orquesta de París con Christophe Eschenbach, Colin Davis dirigiendo a la London Symphony en una “Flauta mágica” con regia de Danielle Abbado…. Y así varias temporadas hasta que mi querida Esperanza Aguirre se desinteresó. Yo veo difícil recuperar aquel puso pero, como se dice, la esperanza es lo último que se pierde. Gonzalo Alonso
Les dejo aquí enlace al artículo que escribí hace más de 20 años y a otro más detallado



















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