Crítica: ‘Estètica i massacre’, de Carles Prat, en Les Arts. ¡Será la hostia!
¡Será la hostia!
ESTÈTICA I MASSACRE, “ópera de cámara” de Carles Prat, con libreto de Carlota Gurt. María Patak (soprano), Carlo Varela (barítono). Conjunto instrumental [Pablo Meléndez (piano), Álvaro Rodríguez (clarinete), Claudia López (violín), Jorge Bosch (percusión)]. Dirección musical: Carles Prat. Escenografía: Josep Iglesias. Vestuario: Alba Semper. Iluminación: Mariona Ubia. Lugar: Palau de les Arts (Teatre Martín i Soler). Entrada: Alrededor de 200 personas. Fecha: jueves, 17 septiembre 2026.
![¡Será la hostia!ESTÈTICA I MASSACRE, “ópera de cámara” de Carles Prat, con libreto de Carlota Gurt. María Patak (soprano), Carlo Varela (barítono). Conjunto instrumental [Pablo Meléndez (piano), Álvaro Rodríguez (clarinete), Claudia López (violín), Jorge Bosch (percusión)]. Dirección musical: Carles Prat. Escenografía: Josep Iglesias. Vestuario: Alba Semper. Iluminación: Mariona Ubia. Lugar: Palau de les Arts (Teatre Martín i Soler). Entrada: Alrededor de 200 personas. Fecha: jueves, 17 septiembre 2026.](https://www.beckmesser.com/wp-content/uploads/2026/09/08_ESTETICA-I-MASSACRE-©-Miguel-Lorenzo-Les-Arts-722x482.jpg)
Estètica i massacre, en el Palau de Les Arts de València
© Miguel Lorenzo
El Festival Ensems, la clásica cita valenciana con la música contemporánea, ha inaugurado su cuadragésima octava edición con el estreno, en el Palau de Les Arts, de la “ópera de cámara” Estètica i massacre. Apenas una hora de acción viva y en carne viva, que confronta con audacia la disímil reacción de una pareja convencional -usted o yo- a las modas, costumbres e ideas marcadas por el poder y el uso de la mercadotecnia y los medios de masa.
Ella se convierte en una progre recalcitrante y rapada al cero; por supuesto, sin sostén ni depilación. Él, en gilipollas (quasi recauchutado), cargado de bótox, liftings, tontería y uñas de gel. Al final, una y otro se reencuentran y dan cuenta de la futilidad de la vida social y las modas, y deciden retirarse de este jodido mundo e irse al campo, lejos de todo. “¡Será la hostia!”, dicen casi al unísono y ya en pelota viva, tal como dios los trajo al mundo, aunque inmediatamente precisan: “Y contaremos todo en Instagram”. ¡No hay remedio!
Música y libreto se alían en este relato vivaz y audaz, que transcurre en un santiamén en el que Carles Prat, saca partido al libreto ágil, profundo y bienhumorado de Carlota Gurt. Vuelca para ello una música atractiva, cargada de detalles y certeros gags; amena y ajustada a la dinámica acción dramática.
A Prat le bastan un piano, un clarinete, un violín, un percusionista, dos estupendas voces y mucho ingenio para redondear una partitura que, sin escapar de su carácter camerístico, rezuma color, brillantez y complicidad. Una “ópera de cámara” que invita a confrontar, con tono satírico e hiperbólico, una profunda paradoja: “La íntima masacre que perpetramos contra nuestra identidad para complacer a los demás”.

Imagen de la producción
© Miguel Lorenzo
En ella, resuenan y acuden a la memoria otras genialidades camerísticas, desde Pedro y el lobo de Prokófiev, al Secreto de Susanna del Wolf-Ferrari o, incluso, El teléfono de Menotti, aunque aquí se impone la escritura rotunda, efectiva y personalísima de Carles Prat, quien concertó y dirigió con detalle, carácter y criterio este estreno valenciano, que ya se presentó y triunfó en el estreno absoluto, en el Liceu de Barcelona, el 25 de julio de 2025.
Apoyado en un vistoso y acertado vestuario de Alba Semper, la dirección escénica de Oriol Pla escucha y cuenta con brillantez, ironía e impecable ritmo dramático la expresión y deambular de los dos protagonistas. Ejemplar el modo en que el actor y ahora también director de escena barcelonés atiende y narra libreto y música, para cuajar un espectáculo unitario que destila coherencia, brillantez y sagacidad.
Sustancial en tan perfilado espectáculo es el protagonismo de los cantantes -pero también convincentes actores-, la soprano María Patak y el barítono Carlo Varela. Ambos bordan una interpretación en la que se vuelcan en carne y hueso. De la mano experta de Oriol Pla, trazaron magistralmente la evolución -física, moral y vocal- de sus respectivos personajes, desde los progres burgueses del comienzo, a la jipi y al sofisticado esnob del medio, a los dos cuerpos desnudos que tan tontamente felices cierran la operita con ese ingenuo y frustrante “¡Será la hostia!”. Obra y espectáculo ciertamente sobresalientes. Dignos de todos los Likes habidos y por haber en Instagram.
Publicado en el diario LEVANTE





















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