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Por Publicado el: 19/09/2018Categorías: Entrevistas

Ismael Jordi: con Fausto se entra en otra dimensión

Ismael Jordi © Francisco Pinteño

El tenor Ismael Jordi

Simpático, cercano y humilde, el tenor Ismael Jordi es un puro reflejo de los valores de profesionalidad y constancia que le transmitió su maestro Alfredo Kraus. Tras debutar el pasando enero el papel de Faust en el Teatro Villamarta de Jerez, su tierra, Ismael Jordi llega al Teatro Real de Madrid en una producción de la Fura dels Baus.

P: ¿Cómo fue debutar el papel de «Fausto» en un espacio tan especial como el Villamarta?

Fue muy bonito debutarlo allí, como también lo fue en su día la Traviata, Rigoletto, Don Pasquale, Romeo y Julieta.  Son todos papeles que forman mi carrera y es una suerte que el Teatro Villamarta tenga confianza en mí, son todo palabras de agradecimiento. Además, yo tenía ganas de cantar «Fausto», es una ópera con la que se entra a otra dimensión. Es un tenor más lírico, un personaje bastante complejo dramática y vocalmente.

P: La producción de «Faust0» que veremos en el Teatro Real es de la Fura dels Baus, una versión que ya fue estrenada en Ámsterdam en 2014. En ella, su director, Àlex Ollé, actualiza el mito celebrando que tanto la ópera de Gounod como la obra ‘El origen de las especies’ de Darwin se publicaron en el mismo año, 1859. ¿Cómo se enfrenta a este mismo papel en dos producciones de enfoque tan distinto?

Hoy en día vivimos en una época en la que hay que adaptarse a cada momento. Es complicado cuando una ópera, sobre todo basada en la literatura, se saca de contexto. Pero sin embargo, para mí la mayor dificultad está en el primer acto, en el prólogo. No solo dramáticamente sino también vocalmente. Además, no es la idea que tenemos de la antigua producción de la Fura dels Baus. De Ámsterdam a Madrid habrá cambios porque Piotr Beczala (quien interpretará también a «Fausto» en esta producción) y yo somos dos tipos de voces distintas, físicamente de otra manera, por lo que Àlex, el director, se ha adaptado a nosotros, a nuestra forma de ser.

Lo bonito de esta producción es que además hay dos elencos muy diferentes que pueden afrontar perfectamente la obra, por lo que el público puede ver dos visiones de una misma producción. Está muy cuidada, es muy inteligente y tiene una puesta en escena espectacular.

P: ¿Es la primera vez que trabaja con el director?

Sí, es la primera vez que trabajo con la Fura dels Baus. Se trabaja muy a gusto, dejan mucha libertad dentro de su concepto. La toma de decisiones es fácil, aconsejan y dialogan para hacer las cosas más fáciles para el equipo. Yo escucho, aprendo y reflexiono para llegar al mejor acuerdo entre los dos. Los directores de escena tienen que adaptares a los cantantes porque ninguna parte puede dominar a la otra, ambos tienen que tener la misma visión de la obra.

P: ¿Cómo ha preparado el papel? Dice que el primer momento, el prólogo, exige más concentración por la complejidad del personaje.

Leí la obra cuando me ofrecieron el papel. Fue mi primera referencia y luego la partitura.

En cuanto al prólogo, ya lo decía el maestro Kraus, precisamente en el primer cuadro está la dificultad: la transformación de viejo a joven, la psicología. En el prólogo «Fausto» es un viejo decrépito, con ganas de morir, que piensa que ha perdido el tiempo, no ha aprovechado ni su vida ni el amor. Es ese paso a hombre joven el más difícil. Antiguamente el papel lo cubrían dos tenores, uno cuando es viejo, y otro para el Fausto joven.

En concreto, en esta producción el personaje de Fausto no es el viejo decrépito que tenemos en mente, sino un científico de aproximadamente 60 años.

Como decía el maestro, hasta que no cantas 15 ó 20 veces una ópera, no forma parte de ti. Cada vez que se estudia un personaje se encuentran cosas nuevas, nuevos matices. Lo fundamental es rodar el personaje. Incluso en Lucia de Lammermoor con Edgardo, del que llevo cerca de 90 funciones, me sigo preguntando a mí mismo sobre algunos detalles de la interpretación: por qué respiro aquí, cómo modulo la voz allá… Hasta después de las 90 funciones no me he dado cuenta del por qué de esos matices.

Fragmento del documental sobre Alfredo Kraus en el que discute con Ghiaurov sobre el prólogo de «Fausto».

P: ¿Recurre a versiones grabadas de otros cantantes para estudiar?

Sí. Escucho todo lo que me da tiempo. Diferentes tenores, dramáticos, líricos, más ligeros, cómo afrontan tal frase, cómo interpretan una parte determinada, cómo respiran. Intento escuchar a todos los que hayan interpretado ese papel.

P: El papel de Fausto, ¿lo escogió?

La primera vez que me lo ofrecieron lo rechacé.

P: ¿Cómo consideró que llegó el momento de aceptarlo?

Me siento más maduro para afrontarlo: la voz está más robusta, tengo mayor control de la voz y el escenario. Es un papel lírico pero dentro del repertorio francés, que considero que tiene la gama de colores de mi voz. Estoy más a gusto en el repertorio belcantista, sobre todo con Donizetti, pero me siento cómodo con el repertorio francés porque tiene la paleta completa. Fausto hay que rodarlo aún así.

P: Tiene aquí 6 funciones, ¿tiene más ofertas de otros teatros?

Sí, habrá 13 representaciones en el Teatro Real con los dos elencos, yo participo en 6. Cuanto más represente el personaje, mejor se irá modelando el que quiero que sea uno de mis papeles de repertorio. Creo que es una buena elección también porque después de ‘Carmen’ es la ópera francesa más representada. Cuando lo debuté en Jerez me sentí cómodo y quiero que sea uno de los papeles importantes en mi carrera los próximos años.

Fausto es un papel que aporta mucha madurez, no solo vocal y técnicamente, sino también en lo personal: a la hora de estudiarlo, a priorizar qué es lo más importante, madurar psicológicamente el personaje. Fausto es un personaje que tiene muchas relecturas, no solo en su transformación de viejo a joven, sino también en el amor hacia Margarita, a la que engaña. Con el paso del tiempo voy a tener que hacer hincapié en el personaje dramático, encontrar detalles que le caractericen e interiorizarlos. Ahora, no siempre se hace la misma producción, por lo que la imagen que uno construye de Fausto puede ser completamente distinta a la que pida el director. Por eso es llamativo cómo se prepara el papel de Fausto. Este año he participado en dos producciones muy distintas y, aunque no he tenido que aprenderme el personaje de cero para la segunda, lo he diferenciado del primero mientras estudiaba. Conocía el personaje y lo amoldé.

Aún estamos viendo oportunidades para «Fausto». Abriré la temporada en Roma con Rigoletto, en Zurich con Lucia. He tenido que rechazar una oferta en Berlín pero tengo ofertas de otros teatros, por lo que estoy muy contento, y creo que será una de mis obras en el futuro.

P: ¿Qué tal la acogida en el Teatro Real?

Aquí te sientes como en familia, con cualquier miembro del equipo, desde el que pone una bombilla hasta el director del Teatro. No lo digo solo yo. Todos los cantantes, nacionales e internacionales están deseando cantar en el Teatro Real por cómo les tratan. Eso es de agradecer. Mi carrera se ha desarrollado durante muchos años fuera de España: Ámsterdam, Alemania, Italia, Bruselas.. En Madrid, como en cualquier teatro del resto de España, la acogida es muy buena. Aquí el público es exigente, hay mucha tradición de canto y están acostumbrados a una buena propuesta: elencos cuidados, oferta variada…

P: Siempre que menciona a su maestro, Alfredo Kraus, con quien estudió en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, lo hace con mucho cariño. ¿Cómo es estudiar con alguien por quien siente tanta admiración?

Estudiar con Kraus, convivir con un ídolo, fue un sueño hecho realidad. Educaba en lo que debe hacerse delante y detrás de un escenario. Fomentaba la constancia en el estudio. Como él decía, se estudia para los días que estás mal. Hay que conocer el instrumento para los días que se está mal y no cancelar. Era un ejemplo de responsabilidad y profesionalidad.

P: Y la humildad a la hora de escoger los papeles.

Eso es, la humildad. Dicen que Kraus cantó pocas óperas, pero era consciente de lo que sabía hacer y así escogía. Ahí se demuestra la inteligencia, la humildad y la paciencia del trabajo bien hecho.

P: ¿Crees que esos valores se mantienen en la educación de los cantantes ahora mismo? La industria evoluciona muy deprisa.

No, no. Lo hablaba el otro día con Erwin (Schrott, interpretará el papel de Mefistófeles en esta producción). Hoy en día, además de aprender a cantar hay que aprender a defenderse. A la voz le afecta todo. El ritmo es frenético. Hay muchas funciones, no hay reposo para la voz, ni estudio, ni madurez. Solo hay un cantante capaz de sobrevivir a ese ritmo: Plácido. Lo digo siempre, aún estoy buscando dónde tiene aparcada la nave espacial (risas).

ismael-jordi

P: Toma en serio sus momentos de descanso.

Sí, cada vez estoy más convencido de la necesidad de los momentos de reposo. Es la suerte de haber estudiado con Kraus, no solo por la técnica, cómo cantar, la pureza… es la inteligencia, los tiempos de reposo en casa y la familia. Ahora, con la edad que tengo, es cuando más consciente soy de mi instrumento. Es un instrumento que evoluciona con el cuerpo, hay que entrenarlo pero también hay que dejarlo reposar. La clave es la paciencia. Hoy en día es difícil mantener ese valor porque todo se encuentra en el momento en Internet.

P: ¿Es muy importante para los cantantes tener presencia digital?

Sí, porque si no, no existes. El otro día me enseñó un amigo una lista de tenores que habían interpretado la trilogía de Donizetti: Anna Bolena, Maria Stuarda y Roberto Devereux, y, aunque yo también las he interpretado, yo no aparecía porque no lo pongo.

P: ¿Cree que el futuro de la ópera sigue ese camino, estar constantemente presente en Internet?

Claro. Tengo compañeros muy pendientes de las redes sociales. Yo estoy entrando ahora mismo, dosificando el contenido. Creo que además se transmite una imagen que pocas veces coincide con la realidad y se tiende a vender humo: cantantes que un día están en un teatro, mañana en otro… Para mí es muy importante ser fiel a la verdad. No me parece ni justo ni profesional no cumplir con lo que se espera de ti.

P: ¿Qué proyectos le esperan en el futuro?, ¿tiene pensado grabar un CD o dar más conciertos?

Tengo mucho trabajo y tengo pensado debutar ‘La favorita’ de Donizetti, el ‘Werther’. En un futuro me gustaría debutar el ‘Werther’, es la que me queda del repertorio francés. También ‘Los pescadores de perlas’ y ‘Lakmé’ me harían mucha ilusión, pero son óperas que se programan menos.

Respecto al CD, sí, quizás dentro de un año o dos. Las discográficas tienen sus exigencias y quiero grabar un disco con el repertorio de ópera que he trabajado, repertorio popular. Y sí, como digo todos los años, me gustaría hacer más conciertos. Da más libertad y tiempo pero hace falta montar un buen repertorio. A diferencia de la ópera, en los conciertos estás solo y cantas obras de diferentes compositores. Es una de las cosas que me gustaría hacer más a menudo.

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