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Por Publicado el: 05/06/2019Categorías: Colaboraciones

Opinión sobre la temporada 19-20 del Palau valenciano

Janin Jansen, Javier Perianes, Zubin Mehta

Tribuna de opinión sobre la temporada 2019-2020 del Palau de la Música de Valencia

Impresionante

Impresiona la temporada 2019-2020 del Palau de la Música. Por lo positivo y por lo negativo. Una propuesta cargada de acontecimientos y citas imprescindibles, como la actuación de la Filarmónica de Viena y Zubin Mehta el 26 de abril, que supondrá el retorno a València de quien fuera pilar del Palau de les Arts y presidente de su Festival del Mediterrani. Pero impresionan también en la temporada fastuosamente presentada ayer dislates impropios de una sala de conciertos del abolengo de la que ahora dirige Vicent Ros. Como la programación de determinados cantantes ciertamente inadecuados; de directores de orquesta explícitamente rechazados por la propia Orquesta de València, o, de nuevo, la desproporcionada y sospechosa concentración de artistas procedentes de la agencia del propio Ramón Tebar.

La temporada, densa, variada y de irrebatible atractivo, mantiene los cánones de calidad que desde sus comienzos convirtieron al Palau de la Música en enclave de referencia de la vida concertística española e internacional. Los lunares y nubarrones ya apuntados empañan pero no deslucen una propuesta opulenta cargada de los acostumbrados grandes nombres que frecuentan el escenario valenciano desde su inauguración en 1987.

El acontecimiento más remarcable no llegará hasta el 26 de abril, cuando actúe la legendaria Filarmónica de Viena de la mano señera de Zubin Mehta, recuperado ya de la muy grave enfermedad que le ha mantenido alejado del podio durante un largo periodo. Retorna Mehta a una ciudad que siente como propia con un programa que agrupa la Séptima sinfonía de Dvořák y el Concierto de violín de Brahms con la holandesa Janine Jansen como excepcional solista.

La agenda combina calibradamente la presencia de artistas valencianos y españoles con estrellas internacionales. También aparece perfectamente engarzada la temporada de la Orquesta de València con el selecto conjunto de orquestas y agrupaciones invitadas, equilibrio potenciado con el catalizador en casi todos los conciertos sinfónicos de solistas de consolidado fuste. Entre las orquestas invitadas, destacan, además de la Filarmónica de Viena, la Filarmónica Nacional de Rusia con Vladímir Spivakov (5 noviembre); la Orquesta de Cámara Mahler con la pianista Mitsuko Uchida como solista y directora (15 enero, Mozart); la Sinfónica de la Radio de Fráncfort con su titular el colombiano Andrés Orozco Estrada (26 enero, Músorgski, Chaikovski y Shostakóvich); la Sinfónica de Bamberg junto a la violonchelista argentina Sol Gabetta y el moravo Jakub Hrůša en el podio; la Orquesta del Festival de Budapest dirigida el 25 de marzo por Ivan Fischer, con la singular Patricia Kopatchinskaya como solista del Concierto para violín de Sibelius, o la Real Filarmónica de Londres con Pinchas Zukerman, que el 20 de mayo afrontan un monográfico Brahms.

A pesar de esta selecta relación de formaciones invitadas, la Orquesta de València es, una vez más, base y sustento de la temporada. Cuenta con la colaboración de un ostentoso plantel de solistas, entre los que despuntan cantantes como Ofelia Sala, Isabel Rey, María José Montiel, Joseph Calleja o José Antonio López; los pianistas Elisabeth Leonskaya, Borís Giltburg, Rafał Blechacz y Josu de Solaun; los violinistas Vadim Repin y Viktoria Mullova o el violonchelista Misha Maiski, quien el 29 de noviembre tocará junto a los sinfónicos valencianos y Ramón Tebar el Concierto de Schumann.

El apartado de buenos solistas valencianos o españoles ha sido positivamente potenciado, con la participación junto a la OV de nombres como los pianistas Carlos Apellániz y Juan Pérez Floristán, las violinistas Anabel García del Castillo y Esther Vidal, el violonchelista Damián Martínez, el contrabajista Francisco Català, la flautista María Dolores Vivó o el oboísta Vicente Llimerà, que el 24 de abril estrenará el reconstruido y hasta ahora desconocido segundo movimiento de un esbozado concierto para oboe de Beethoven.

El aún director musical, Ramón Tebar, que acaba de perder sus posiciones en el Palau de les Arts y en Palm Beach (donde ha sido reemplazado por Gerard Schwarz), dirige un total de diez programas, desde el inaugural con la monumental Tercera de Mahler (18 octubre, con la mezzosoprano María José Montiel como solista), al de clausura, el 19 de junio, con un extraño contenido que, entre otras rarezas, incluye una pintoresca versión orquestada de las Variaciones Diabelli de Beethoven firmada por el compositor y pianista de jazz estadounidense Uri Caine, quien además actuará como solista. Excesivo por los cuatro costados es el saturado e interminable concierto que propone el 22 de noviembre, cuando haga sonar la muy polémica reconstrucción de la supuesta “Décima sinfonía” de Beethoven realizada por Barry Cooper además de la Sinfonía Coral, en cuyo último movimiento cantarán la soprano Raquel Lojendio, la mezzo Cristina Faus, el muy veterano tenor Vicente Ombuena, el barítono José Antonio López y el Orfeón Pamplonés.

Entre los directores invitados que se sucederán en el podio de la Orquesta de València hay de todo y para todos los gustos: desde los buenos hasta los que están por razones aquí incontables. Josep Caballé Doménech, Karel Mark Chichón, Róbert Farkas, Jordi Francés, Pablo Heras-Casado, Christian Karlsen, Gérard Korsten, Anne Manson, Eiji Oue, Alexander Soddy, Cristóbal Soler y Josep Vicent forman parte del variopinto conjunto de batutas que alternarán el podio de la OV con su cada día más y más cuestionado titular Ramón Tebar.

Punto y aparte merecen la visita a la Orquesta de València de una batuta tan prestigiosa como la del estadounidense Leonard Slatkin (12 junio), y el regreso tras años de ausencia del -por ello- mal llamado “principal director invitado” Enrique García Asensio. Remarcable también, pero en un sentido muy inverso, es la sonrojante y reiterada ausencia de un maestro tan vinculado a la OV como Manuel Galduf, titular de la misma durante casi tres lustros.

Como de costumbre, el hilvanado apartado de recitales forma parte sustancial y significativa de tan densa oferta. A pesar de su feliz reiteración, Grígori Sokolov marca fecha puntera en la agenda, con un programa (como siempre “a determinar”) que se escuchará el 20 de febrero. Fecha imprescindible es también el 26 de mayo, cuando esa otra estrella del pianismo español y universal del siglo XXI que es Javier Perianes ofrezca su primer recital en la Sala Iturbi. Por su parte, Misha Maiski tocará Suites de Bach el 1 de diciembre, mientras que el tenor mexicano Javier Camarena protagoniza un recital el 4 de febrero acompañado por el piano de Ángel Rodríguez. Los devotos abundantes de la mezzosoprano Cecilia Bartoli tendrán su gran día el 5 de abril, cuando podrán escuchar a la diva italiana en un monográfico Vivaldi, acompañada por Les Musiciens du Prince-Monaco dirigidos por el violinista Andrés Gabetta, que comparte presencia en la impresionante temporada con su hermana Sol. Justo Romero

Publicada el 4 de junio en el diario LEVANTE de Valencia.

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